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Histórico 09 de Abril de 2011

El hincha y el profe

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Julio Avelino no necesita presentación. Los junioristas sabemos muy bien que el blanquecino tono de su cabello se debe en buena medida al esfuerzo enorme de lidiarnos, y él sabe también que la lidia ha sido recíproca. Lo innegable es que en la novela no escrita de este acto de fe llamado Junior, su nombre ya tiene ganadas unas buenas páginas.

Un tratamiento odontológico lo tuvo en la ciudad por varios días.

Gracias a su gentil disposición, pudimos conversar de varios tópicos que en últimas nos llevan al mismo tema. Lo que en principio pretendía ser una charla del hincha con el profe, terminó siendo una conversación entre colegas. Colegas hinchas, por supuesto...

Fregado lidiar con los 50 mil colegas que se sientan en la tribuna, porque todo hincha es técnico. ¿Usted de quién es hincha?

Del Junior. De chico me gustaba el Peñarol, pero yo veo jugar al Junior donde sea y la camiseta me genera un sentimiento.

Esos 50 mil colegas no deben olvidar que el entrenador por cosas de la vida está donde está. Uno es una extensión de la gente. ¿Quién asegura que ese entrenador sabe más que todos los que están fuera de la cancha? Nadie, solo que hay un respeto por los estudios y por la experiencia.

A Barranquilla me une una cantidad de cosas que pasan por los afectos, por la crianza de los hijos. En Junior viví etapas inolvidables. Yo aquí estuve a punto de ser un administrador de la Olímpica en el año 75, cuando estaba lesionado y tenía un problema con Marciano Miloc...

¿Esa fue la época de los taxis?

Lo de los taxis pasó más adelante. Yo incluso los manejaba. Mi hermano estuvo aquí trabajando muchos años con la familia Char, en las Olímpica y el Mediterráneo. A mí me ligan muchas cosas, no solo al Junior sino a Barranquilla. Es algo que va más allá del trabajo, con alegría, y con tristeza también cuando las cosas no se dan. La verdad de todo es que he pasado media vida acá. Yo siempre estoy acá.

¿Cómo es la relación con la familia Char? Del lado del hincha uno la ve como de amores y odios: hoy se quieren, mañana no tanto, pasado quién sabe...

Por lo menos para mí, son todos conflictos de trabajo por el tema del Junior, por discrepancias que ocurren en el juego, pero jamás podría tener un sentimiento negativo con el ser humano. Fuad Char ha jugado un papel trascendental en varios momentos de mi vida.

Esas cosas, por más tiempo que haya pasado, yo no las puedo olvidar, y no puedo albergar sentimientos miserables y desconocer la importancia que ha tenido para mí la familia Char, no solo en mi carrera deportiva. Esta ha sido mi casa. Como le digo a Antonio y a Arturo: yo los veía de pantalón corto en el camerino con el papá, mirando el calentamiento del Junior en el 77. Después los jóvenes crecen con su propio criterio y podemos tener desavenencias, pero nunca me pasa por la cabeza criticar, por ir en contra del ser humano. Yo tengo mi carácter, y si tengo que discrepar con ellos lo hago, con respeto y con altura.

Hace un instante usted dijo que era hincha del Junior, pero la realidad es que usted no es cualquier hincha. ¿Cómo manejar esos comentarios suyos que pueden generar polémica?

A veces cometo errores porque me siento más parte del Junior de lo que de pronto soy. Tal vez tienen razón y no deba hablar tanto, pero es que lo siento así. Y menos mal que no vivo acá cuando no trabajo. ¿Usted se imagina que yo vaya al estadio? Si estoy acá no puedo ir al fútbol. Si el Junior gana, festejan conmigo como si yo tuviera algo que ver; y si Junior pierde, me gritan de todo. Incomodo a todo el mundo. Se pueden preguntar qué ando haciendo aquí, y si alguien tiene derecho a andar por aquí soy yo. Yo he entrado a la cancha representando al Junior más de 600 veces, entre jugador y técnico. Yo entiendo que hay momentos en que es mejor no venir, pero tampoco tengo que estar dando explicaciones cada vez que vengo; si yo tengo más amigos aquí que en todas partes. Tendría que venir más seguido y quedarme más tiempo.

¿Qué es peor para usted, perder o jugar mal?

A mí, en esta última etapa con Junior, perder me daba vergüenza. Creo que fue Marcelo Lippi el que dijo que jugar bien es atacar y defender con eficacia. Puede sonar un poco frío, pero yo no creo que un equipo que pierde 3 a 0 jugó bien. Yo creo que uno se divierte cuando gana, o por lo menos uno se divierte más cuando gana que cuando pierde. Yo he visto y vivido en carne propia equipos que han jugado un gran partido y pierden; y nunca he visto a nadie sentirse divertido en el vestuario. Y con el hincha pasa lo mismo. Por eso es mejor jugar bien el segundo tiempo que el primero, porque la gente se queda con lo último. Y el gol siempre elevará el porcentaje de lo bueno o de lo malo. El gol lo cambia todo. A todos nos gusta ganar.

¿Fue fácil o complicado dirigir una banda como la del 93?

Para mí fue muy fácil. Tuve la suerte de contar con apoyo profesional para entender el comportamiento humano, porque ese no era un equipo para dar órdenes permanentemente, sino para aprender de él, orientarlo y facilitarle las cosas. Vivimos muchos momentos que al final disfruté mucho, y tengo hoy con ellos una magnífica relación.

¿Disfrutó ese del 93 más que su último Junior?

(Piensa un momento) Es brava la pregunta. Quizá aquel porque logramos coronar varias cosas, pero este fue un equipo bárbaro.

Jugábamos con línea de 3 en el fondo y no pasaba nada; y cuando los rivales nos descifraron cambiamos el estilo de juego y seguimos bien. Yánez llegó y fue como si hubiera estado toda la vida. Él y Acuña no eran volantes con llegada sino delanteros que arrancaban de atrás. Jugábamos entonces con 3 delanteros con Teófilo, y como Teo sabe jugar, se juntaba con Giovanny y eso era una maravilla. A Teo le tiras un ladrillo y te lo devuelve redondo.

El equipo del 93 tenía un enorme poder ofensivo. No era un modelo táctico porque se partía a veces, ya que El Pibe, Valenciano y Pacheco caminaban al retroceder. Pero eso era una trampa, ya que cuando los rivales se venían al ataque y recuperábamos la pelota éramos letales. Ese Junior hizo 110 goles y le metieron 83, a pesar de que en la mayoría del torneo estuvimos sin los jugadores que participaron en las eliminatorias al Mundial. Ese fue un gran equipo.

¿El hincha Julio Avelino quiere hablar de este Junior de ahora?

Cuando le preguntaron a Menotti qué le parecía Maradona, como técnico de la selección argentina dijo que su mayor aporte en ese momento era el silencio. Me quedo con eso de Menotti.

Hay momentos en que uno puede decir algo para armar una polémica, como dijo Arturo que ando buscando trabajo (risas). Eso está bien, pero hay momentos en que no. Yo creo que Junior está en una etapa importante y clasificado en la Copa. Yo estoy en otro plan. Junior goza de buena salud después de todo.

Como usted dijo que está es su casa, seguirá viniendo y le seguirán gritando ‘pelo ’e burra’...

Me lo gritan a toda hora, de mañana, de tarde... Tú sabes cómo es la gente.

Ya se va, ¿sabremos cuándo vuelve?

Siempre estoy volviendo. Yo siempre dije que con el Junior yo fui un privilegiado: campeón como jugador, campeón como técnico, y lo vi campeón como comentarista. En esta última me di cuenta de cosas que uno desconoce cuando está abajo. Ver la gente, el sufrimiento primero y la alegría después fue realmente increíble. Me gustaría venir más seguido e ir al estadio, pero es imposible.

–Le tocaría teñirse el cabello, profe...

Por Alfredo Sabbagh
Especial para EL HERALDO

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