EL HERALDO SUSCRÍBETESuscríbete a EL HERALDO
El id es:node/20242
Histórico 07 de Mayo de 2011

Celis, cuando el único camino es el arte

El usuario es:

Compartir:

Unas de las grandes inspiraciones en las obras del pintor Eduardo Celis Castillo son las calles de Cartagena, en especial las del Centro Histórico, lugar en donde pasó largos años de su infancia y adolescencia, inspirado por los grandes patrimonios de esta ciudad; el Castillo de San Felipe, la India Catalina y el Cerro de La Popa, entre otros lugares de la bella Ciudad Heroica.

Eduardo, pintor de tradición , nació un primero de diciembre del año 1945 en Barranquilla, Atlántico. Hijo de Ana Delma Castillo Ahumada, una mujer nacida en Soplaviento (Bolívar), cocinera, costurera y ama de casa, y Cristóbal Celis Ferreira, arquitecto de profesión, nacido en un pequeño pueblo en el sur de Santander.

Esta vez, luego de 10 años fuera del mundo del arte, decidió regresar con nuevas obras, inspiradas en Mompox, en donde quiso comparar la belleza de esta ciudad autóctona con la belleza e historia de Cartagena.

¿Hace cuánto tiempo comenzó Eduardo Antonio Celis en el mundo del arte?

Desde muy niño me incliné por la pintura, era lo que más me llamaba la atención, junto a la literatura que tanto amo y que también practico.

¿Cuál fue el factor que lo inspiró a realizar su primera pintura?

Desde la primera vez que leí El Quijote quise buscar e interpretar las costumbres cotidianas de la fábula, a través de la lectura y de los gráficos comencé a visualizar lo que quería pintar.

¿Qué elementos le llamaron más la atención en ‘El Quijote’?

Encontré que El Quijote expresa la vergüenza del tiempo, la comunicación, la intersección en España, las distintas etnias; empecé a ver que el caballo y el burro ocupaban un lugar importante en la historia; el burro con su paciencia, siendo testigo de la historia.

Además de la pintura, ¿a qué otra cosa se dedica?

Además de pintor, estoy haciendo literatura.

¿Lleva con usted algún texto escrito recientemente?

Sí, he traído un poema que narra la historia de mi vida, y lo escribí de una forma particular, del centro para abajo y del centro para arriba, para apreciar el ascenso y el descenso de la vida.

¿Nos podría regalar un pedazo de ese texto?

“El mito es cima o profundidad, el dogma crea la inspiración o un punto de apoyo, lo divino que nace en los vellos púbicos, cima, montaña, orgullo de la conquista”.

¿En qué momento de su vida mezcló el arte de la pintura y la literatura?

Casi al mismo tiempo que empecé a pintar, empecé a escribir; es un nacimiento, un génesis, que podrá ser considerado un punto de apoyo en las próximas generaciones.

Cuando lee un libro, ¿qué es lo más importante para usted?

Lo más importante para mí es la simbología del autor, como Cortázar, innovador de la visión, de lo estético, de lo central, él le da el valor al planeta, al cosmos. Me gusta emular a los autores, sentirlos, para usarlos en lo contemporáneo.

¿En qué piensa cuando está pintando?

No pienso mucho cuando estoy pintando, solo dejo que fluya.

¿Qué significa la pintura para Eduardo Celis?

La pintura en mi vida se ha convertido en una cotidianidad, es un ritual en donde luego de una taza de tinto estoy exento de lo que puede ser cotidianidad.
De sus nuevas pinturas, ¿cuál le gusta más?

La iglesia, sin duda, es una de mis favoritas, en ella puedo ver la arquitectura nata de Mompox, y además puedo detallar en ella elementos como la torre de la iglesia y la puerta, son las características que más me gustan.

¿En dónde quisiera ver sus pinturas?

Me gustaría que ocuparan el puesto de lo cinematográfico, el tiempo del ósmosis. Quiero trabajar para los ojos, con la sensibilidad de ellos. Sueño con exposiciones, pero siento que tengo que llegar a una madurez para llegar a ello.

¿Qué forma parte de su cotidianidad?

El bien y el mal, definitivamente, deben ser la cotidianidad en cada persona.

¿Qué no usa con frecuencia Eduardo Celis?

No uso mi segundo nombre, Antonio, porque viene de San Antonio, y él le tiene miedo a las mujeres, yo no le temo a las mujeres (risas).

¿Cómo es o cómo fue su familia?

Mi familia, por tradición, la considero provinciana, que parte del campo. Para mí, mi familia es la personificación del campo.

¿Por qué se alejó del mundo del arte?

Las razones por las cuales me alejé fueron porque quería trascender a un mundo universal, a un mundo que fuese más allá de lo que está buscando el equilibrio entre la épica, la honestidad y la integridad.

¿Qué encontró en este tiempo?

Encontré lo pasivo dentro de mí, mi propio ritmo; descubrí que no voy a la velocidad de una moto.

¿Qué tipo de cosas se dedicó a hacer?

Me permití conocer Sur América, conocer al hombre primitivo, al indígena que no estaba codificado. También conocí en el mundo occidental al inca , en esos viajes me permití conocer las columnas sin techos, una de mis obras, que realmente son terrazas.

Cuéntenos un poco sobre una de sus pinturas, en donde aparece el rostro de Mick Jagger.

En esa pintura quiero reflejar el desprendimiento, encontramos a Cristo en el Medio Oriente con luz de una estrella en el siglo XV. Después del Renacimiento, vemos la luz, el color; como tercer desprendimiento vemos a Cristo super estrella, donde refleja que todos somos mujeres, todo lo contrario a Homero, quien decía que todos somos hombres.

¿Qué logra ver en un papel o un lienzo en blanco?

En el papel en blanco puedo ver la existencia, dónde estamos, qué somos, y al pintar ese papel, es como darle vida física a la creación.

¿Para usted es importante darle un nombre a sus obras?

Es fundamental el bautizo de mis obras, dos de mis últimas obras las bauticé El balcón de Cartagena y Newton.

Por Daniela Castillo Cañavera

Temas tratados

Mensaje enviado Satisfactoriamente!
REPORTAR UN ERROR O SUGERENCIA