EL HERALDO
Facebook Twitter Instagram You Tube Google+
SUSCRÍBETE
El id es:node/111632
Latitud 25 de Mayo de 2013

Historia gráfica de Barranquilla (XXI entrega)

El usuario es:

Foto:

‘TALARALITE’, EL VAPOR TANQUE PETROLERO QUE DESAFIÓ LAS BOCAS DE CENIZA.
Corría el año de 1532 cuando Rodrigo Liano, en una forma audaz, pasaba por primera vez la barra de las Bocas de Cenizas. Era el piloto del conquistador Jerónimo de Melo, quien fuese el descubridor de toda la parte baja del Magdalena.

Este obstáculo natural generó mucho pavor en todos los descubridores que pasaban por estos lares, porque la desembocadura del Río Magdalena, por su evidente turbulencia, inspiraba terror. El desarrollo de la región y sus canales daban otros atajos menos peligrosos, la ciudad crecía, el puerto marítimo daba sus frutos de adelantos tangibles para la ciudad y era necesario viabilizar el proyecto de la apertura de Bocas de Ceniza; así Barranquilla se perfilaba ante el mundo para ser el gran puerto fluvial colombiano en el siglo XX.

El proyecto de la Apertura de las Bocas del Río Magdalena data de 1876, fue abanderado por Aníbal Galindo, quien un año después publicaría: “La habilitación de las Bocas para el comercio exterior está destinada a producir incalculables beneficios en nuestros cambios con el extranjero”. Le seguían en su gestión muchos líderes de la localidad, entre los cuales sobresalían Tomás Suri Salcedo, Manuel Julián Alzamora, José Fuenmayor Reyes y Julio Gerlein, férreos defensores de un nuevo puerto marítimo.

La presencia del vapor tanque-petrolero de bandera canadiense llamado Talaralite, despachado desde el Canal de Panamá en mayo de 1935, justificaría la misión en habilitar la navegabilidad por la desembocadura del Río Magdalena.

ste fue el primer vapor marítimo que desafió las turbulencias entre mar y río, iniciando un nuevo proceso marítimo en Barranquilla. Cuando la nave se aproximó a la desembocadura del Magdalena tomó el mando el capitán Sánchez Rey, viejo conocedor de la zona descrita, atravesando así las Bocas de Ceniza en la mañana del martes 28 de mayo de 1935; le seguía en su atrevido viaje el avión Atlántico, de la Scadta, piloteado por el notable aviador Hoffman, quien no lo abandonó durante la travesía, custodiaba el vapor tanque de cuatro mil toneladas desplazándose en 21 pies de calado.

El ferrocarril apostado a un lado del Tajamar Occidental y el martinete dieron la bienvenida sonando sus sirenas, y en el acto recibieron la respuesta de la nave, la cual siguió hasta Caño Arriba, en el lugar denominado ‘Monigote’; ahí terminó su viaje de ida, fondeó frente a Barranquilla, directamente en el puerto de depósito en la estación de tanques de la Tropical Oil Company, llegó al mediodía para abastecerse de aproximadamente 20.000 galones de gasolina, durando fondeado dos días, siguiendo luego en su itinerario hacia el Puerto de Buenaventura con el fin de surtir a la región occidental colombiana de combustible y marcar históricamente un gran hito como lo fue haber transportado por primera vez gasolina producida en territorio colombiano de un puerto en el Atlántico para un puerto en el Pacífico.

Este petrolero canadiense duró mucho tiempo bajo el mando del capitán D.J. McDonald. El Talaralite fue construido en 1918 por la compañía Collingwood Shipbuilding Co., radicada en Ontario, y era propiedad de Imperial Oil Ltd. Años más tarde, en 1947, es rebautizado con el nombre de Imperial Midland, y luego fue vendido, en 1953, a la Reoch Transporte Ltd., que le cambia nuevamente su nombre por Willowdale, para ser finalmente desguazado en el año de 1963 por la compañía Ship Repair & Supply, Ltd.

Helkin Alberto Núñez Cabarcas
Funcionario Archivo Histórico del Atlántico.

Etiquetas

Mensaje enviado Satisfactoriamente!
Más de revistas