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Latitud 28 de Septiembre de 2013

Historia gráfica de Barranquilla

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Hotel del prado: cinco estrellas patrimoniales que se apagan.

El comienzo de este gran hotel –considerado entre los primeros de categoría turística en Latinoamérica, bajo las orientaciones de dos grandes empresarios como fueron Gregorio Obregón Arjona y Karl C. Parrish– nos ubica históricamente ante el notario Julio Insignares Vieco aquella mañana del día 8 de julio de 1927, fecha en la cual quedaba organizada una sociedad comercial anónima denominada Compañía Hotel del Prado, siendo su primer gerente el señor Andrés Obregón M., como lo contemplaban los estatutos; el capital inicial fue de $300.000 oro americano, representados en tres mil acciones de $100.oo cada una. Para el 15 de noviembre del mismo año es colocada la primera piedra, iniciándose así los trabajos del gran hotel caribeño, el cual fue inaugurado el 15 de febrero de 1930.

Barranquilla se perfilaba así como la ciudad modelo de las urbes latinoamericanas, su lugar estratégico le fortalecieron sus actividades de toda índole progresista, punto obligado para muchos nativos y extranjeros. De ahí la inversión futurista de la familia Obregón Arjona y otros socios de la ciudad para la construcción de este gran hotel de categoría especial. La obra fue encomendada al arquitecto estadounidense Burdette Higgins, quien diseñó para tal edificación una arquitectura republicana neoclásica, habilitando de tal forma unos amplios espacios, terrazas y grandes jardines en su interior, además, sus pisos fueron soportados en baldosas de cuadros blancos y negros, que aún en la actualidad le dan un toque elegante muy especial. Más tarde inaugura su legendaria piscina dentro de su esplendoroso jardín tropical.

Esta joya arquitectónica de corte español extiende sus servicios turísticos en un balneario cercano al municipio de Puerto Colombia, en 1944 adquiere dichos terrenos y habilitan un Beach Club bautizado como Pradomar, que se convertiría en el famosísimo Hotel Pradomar, con su importancia de centro hotelero a orillas del mar Caribe. El hotel sigue creciendo administrativamente y es el sitio más confortable y elegante de la ciudad, y desde luego el principal referente hotelero en Barranquilla.

Son característicos de sus servicios La Cabaña, el Patio Andaluz, el Coffee Shop Restaurante, la fuente de soda, todos ellos importantes espacios de grandes eventos sociales amenizados con importantes orquestas nacionales e internacionales, por donde alguna vez estuvieron visitantes ilustres como Grace Kelly, Carlos Gardel, Greta Garbo, Pelé, María Félix e importantes presidentes y diplomáticos de muchas naciones a lo largo de todos sus años de servicio.

En la actualidad, este bien, declarado de Interés Cultural mediante Resolución 1640 del 24 de noviembre del 2004, por parte del Juzgado Cuarto Penal del Circuito Especializado de Bogotá, declaró la extinción del derecho de dominio mediante sentencia de abril 15 del 2005, el Gobierno lo entrega en administración a la Corporación Gustavo Matamoros, luego pasa a manos de la Dirección Nacional de Estupefacientes (DNE) y hoy su destino es incierto porque, dada su naturaleza de Bien Cultural, la Nación no puede venderlo ni alterar su estructura de servicios. Fuerzas conjuntas a nivel local, entre ellas la Gobernación del Atlántico, plantean la posibilidad de constituir una fundación donde participen la misma Nación, el Departamento, el Distrito y el sector privado con el objetivo de salvar de la crisis a este emblemático patrimonio arquitectónico de la ciudad, y evitar así que el cierre sea una opción que la DNE no pueda contemplar en ningún caso. Por eso es trascendental la importancia simbólica que tiene el hecho de que las autoridades culturales nacionales y locales lo hayan elegido como sede del IV Encuentro Nacional de Patrimonio, que se celebró por estos días en la ciudad.

Recordemos, para celebrar su importancia, el lema aquel que hizo carrera publicitaria e institucional durante tantos años: “Si no pudiese alojarse en él, sonríase al pasar”.

Por Helkin Alberto Núñez Cabarcas
Funcionario Archivo Histórico del Atlántico.

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