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Latitud 17 de Mayo de 2015

El puente que une

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Después de la inauguración del puente Pumarejo la ciudadanía se volcó a cruzarlo, tanto en vehículos como a pie.

Helkin Alberto Núñez Cabarcas, especial para la revista Latitud

En la víspera de la efemérides de la ciudad, en 1974, la obra fue inaugurada para comunicarse no solo con el Departamento del Magdalena sino para entrar en conexión con otras zonas de la Región Caribe.

Mediante la Ley 113 del 29 de diciembre de 1962 se faculta al Gobierno Nacional tramitar legal y jurídicamente la construcción de un puente que ayudara al desarrollo regional en la Región Caribe.

Y fue a bordo de la draga Colombia donde se consolidó este ideal para construir el puente más largo del país en la década de los años 70. El viernes 5 de agosto de 1966 el entonces presidente de la República Guillermo León Valencia firmaba el primer contrato de construcción del puente sobre el río Magdalena; ese mismo día inauguró el dique de contracción del Tajamar Oriental, solo dos días faltaban para entregar su cargo.


En plena construcción, parte lateral del puente. (Fuente: revista ‘Barranquilla Gráfica’. Abril 1974).

La premura por iniciar estas obras tiene su corrección al comprobar adjudicaciones y contratos con lo cual el sucesor presidente Carlos Lleras Restrepo, mediante garantía internacional de financiación y alta técnica profesional, procede a una ejecución de obras segura. Fue así como el Banco Mundial aprueba en 1969, mediante Resolución 680 del mismo año, el primer empréstito por cinco millones trescientos mil dólares, que se destinó a los trámites para el inicio a la monumental obra.

Se barajaron cuatro alternativas para la construcción de dicha obra, las cuales se diferenciaban por los costos, longitud final del puente y las vías de acceso; estas fueron: Alternativa Zona Franca, Acueducto, La Isla y Cabica. El diseño final de la obra fue realizado por el italiano Richar Morandi, el mismo responsable del puente Urdaneta, en el Golfo de Maracaibo. El resultado de esta obra conlleva las siguientes características técnicas, aportadas por Carlos Bell Lemus en reciente investigación: «En total, el puente se sostiene sobre 56 columnas que forman 29 tramos de luces en vigas prefabricadas de 47 metros; una luz mayor de 140 y dos adyacentes de 70 m conformadas por vigas cajón que se soportan sobre cuatro apoyos rígidos (las columnas) y cuatro apoyos elásticos (los extremos de los tirantes recubiertos de concreto). Las columnas mayores son de 5 metros, y las menores de 2.5 metros de diámetro. El ancho de la calzada es de 12.5 m, y la altura máxima sobre el nivel de las aguas del canal de navegación es de 16 metros».

Esta principal obra de la carretera Troncal del Caribe fue diseñada en concreto reforzado precomprimido, su sistema estático estaba distribuido en columnas típicas, realizadas con vigas prefabricadas a una distancia aproximada de 45 metros, además fue diseñado con dispositivos antisísmicos con el fin de evitar que aquellas vigas ante un posible terremoto fueran a desplazarse.

El puente demandó una inversión aproximada de 250 millones de pesos, labor encomendada a las firmas Lodigrani SPA, de Milán, Italia, bajo la coordinación del ingeniero romano Richar Morandi, y director de los trabajos, el ingeniero Francesco Prestopino, quienes levantaron puentes de estructurales dimensiones en Argentina, Ecuador y Perú. El aporte colombiano fue de la firma Cuéllar Serrano y Gómez Ltda., de Bogotá. El equipo operario contó con aproximadamente 480 obreros. El puente tuvo un tiempo final de 43 meses, las horas laboradas sumaron un total de 4.456.890. El puente Laureano Gómez estaba listo.


El presidente Misael Pastrana inaugura el puente Laureano Gómez, el sábado 6 de abril de 1974. (Fuente: revista ‘Barranquilla Gráfica’. Abril 1974).

Y fue el sábado 6 de abril de 1974, el gran regalo a la efemérides de Barranquilla, exactamente a las 5 de la tarde cortaba la simbólica cinta tricolor el presidente Misael Pastrana Borrero. Los gobernadores de los departamentos del Atlántico José Tcherassi Guzmán y Rafael Fuentes Diago, por el Magdalena, y el alcalde de Barranquilla Humberto Salcedo Collante engalanaron el acto; igual autoridades locales, civiles y eclesiásticas, inclusive la presencia del atleta Víctor Mora. A la inauguración no fueron Jairo Sánchez Herrera, Julio C. Carvajal, Enrique J. Taborda, Luis Tapias, Félix Jiménez y Mauricio Navas, obreros que murieron ahogados. Tampoco Manuel Ramón Rivera, trabajador que desapareció misteriosamente y de quien se dice quedó sepultado en uno de los pilotes del puente. Pero sí José María Prieto, quien en silla de ruedas presenció la obra terminada. Prieto fue el trabajador que cayó desde más de 15 metros de altura, sufriendo fractura de la columna vertebral, quedando paralítico.

La construcción de esta gran obra enmarca una de las ingenierías más importantes realizadas en este país en los últimos tiempos, justificando como pilar fundamental el acelerado desarrollo de la región costeña. Y se evidenció desde el primer día al indicar que aproximadamente usaron el puente unos 10 mil automóviles. El transporte emergente del ferri fue afectado directamente; a pesar de sus limitaciones de servicios, mantuvo un auge de sostenibilidad por muchos años y así logró desafiar las grandes corrientes del progreso vial.

El puente, originalmente concebido con el nombre de Laureano Gómez, y que popularmente se le denomina –por el querer popular– Pumarejo, hace aproximadamente 41 años, intensifica en la Troncal del Caribe la principal vía de comunicación terrestre, integrando los siete departamentos del norte colombiano como lo son Atlántico, Bolívar, Magdalena, Cesar, Córdoba, La Guajira y Sucre, para que su desarrollo siga demostrando que es pieza fundamental por su especial ingeniería estructural de progreso continuo en esta parte norte del país.

El nuevo puente Pumarejo está proyectado para quedar listo dentro de tres años. Dos calzadas de tres carriles, andenes peatonales y ciclorruta están contemplados para esta obra que se estima beneficiará a 2.5 millones de personas. La megaobra, que abanderó Alberto Pumarejo, continuará uniendo vialmente los departamentos del Magdalena y el Atlántico. El Consorcio SES Puente Magdalena ejecutará la obra, con inversión del Instituto Nacional de Vías, de $614.935 millones de pesos.

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