EL HERALDO SUSCRÍBETESuscríbete a EL HERALDO
El id es:node/132735
Latitud 07 de Diciembre de 2014

El cuento de La Cueva por Colombia

El usuario es:

En el 2013 la lectura de cuentos se realizó en Arjona, Cali, Cereté, Corozal, Donmatías, Antioquia; Florencia, Manaure, ranchería Totopana, Mocoa, Polonuevo, Taganga, Ubaté y Yopal.

Martha Herrera*
Compartir:

Las cuevas siempre son estáticas. La de Barranquilla, no. Desde 2008 viaja por todo el país llevando la experiencia de la escritura y lectura de cuentos a niños y adultos. A través de su recorrido ha sido posible ver cómo escritores, ilustradores y jóvenes se encuentran en un mismo punto durante tres horas para escuchar un cuento en la voz de su autor e interpretarlo a través del dibujo.

Es una experiencia encantadora. Así, literalmente. Es poder vivir de cerca el encuentro entre personas que, a pesar de no conocerse, comparten la experiencia para lograr no solo uno, sino varios resultados. El primero: escuchar el cuento en la voz del propio escritor –cosa que pocas veces podemos vivir los lectores–; el segundo: apropiarse de la historia a tal punto que sea posible realizar una ilustración que muestre la médula, la esencia de la misma; el tercero: la posibilidad de tener en el escritor las respuestas que han estado buscando respecto a la vivencia literaria y, por mencionar solo cuatro, la edición de un libro que incluye dibujos de los niños, memorias fotográficas, cuentos, entrevistas con autores e ilustraciones realizadas por artistas locales.

Precisamente, la Fundación La Cueva presenta este martes, 9 de diciembre, Cuentos de La Cueva por Colombia 5. En este libro están incluidas las experiencias de 2013.

Pero son las del año en curso a las que haremos referencia. Hemos terminado ya los viajes a doce comunidades diversas que incluyen lugares tan mágicos como Donmatías, en Antioquia; la ranchería Totopana, en Manaure, La Guajira, y Mocoa, en el Putumayo. Hemos llegado con cuentos a más de dos mil doscientos jóvenes de entre 12 a 17 años, y hemos sentido la emoción y alegría de sus rostros al vernos llegar.

Abrimos el recorrido en nuestra propia casa. El 25 de abril, al día siguiente de haber recibido el reconocimiento al primer lugar en el tercer Premio Nacional de Cuento La Cueva, Luis Felipe Núñez compartió con 175 jóvenes de Polonuevo su cuento “El último cigarro del parnaso”. El ilustrador Eduardo Muriel, artista del municipio, acompañó la jornada en la que no importó el calor ni la hora, pues, en palabras de los jóvenes, “¡esto es algo que no se ve todos los días!”.

Iván Torres, escritor de cuentos y narrador oral, nos acompañó en Ubaté. Julio Cabarcas y Alberto Castillo –quien fuera ilustrador de los poemas de Raúl Gómez Jattin– estuvieron en Cereté.

Hasta Florencia llegó “Chao, negra”, de la escritora barranquillera Mayra Alejandra Díaz, y la mano creadora de Manuel Salas.

En Corozal, 326 niños se encantaron con el cuento de Betuel Bonilla y vieron cómo Héctor Mercado, su profesor de dibujo, estaba a la altura de la actividad creando una obra frente a ellos.

En Cali estuvo el maestro Miguel Torres, autor de “Los oficios del hambre” y la legendaria obra de teatro La siempreviva. Su cuento fue llevado al papel por Cynthia López. Recorrimos caminos y curvas en clima frío para compartir con 160 niños en la vereda Pepino de Donmatías y llegamos hasta arriba, en la montaña antioqueña, con Ricardo Carpio, escritor residente en Cartagena.


Encuentro en Yopal con el escritor Carlos Barros, barranquillero.

Yopal, con su calidez natural, nos recibió el 30 de septiembre. Carlos Barros, segundo lugar en el tercer Premio Nacional de Cuento La Cueva, llevó la atmósfera barranquillera a los 186 jóvenes que se reunieron en el salón de actos de la Institución Educativa Braulio González, sede centro.

En Arjona, Bolívar, se escuchó leer a José Zuleta “El reloj”, y los 281 jóvenes encontraron en la ilustración de Roberto Ortiz la muestra perfecta de que es posible condensar en una imagen toda una gran historia. Hasta Mocoa llegó el barranquillero José Manzur; a Taganga, el nariñense Antonio Solarte, y a la ranchería Totopana –en Manaure–, Miguel Ángel Manrique acompañado por el pintor wayuu Elión Peñalver. No fue necesario que el escritor tradujera de arijunaiki a wayuunaiki su historia de zombies para que los jóvenes comprendieran a la perfección y la convirtieran en dibujos maravillosos.

Viendo de cerca cómo es todo este proceso de La Cueva por Colombia, es más fácil valorar el apoyo de las instituciones que creen en él. Sin ellos sería muy difícil que, desde Barranquilla, se organizara una actividad para desarrollarla con niños de otra parte.

*Comunicadora social.

Mensaje enviado Satisfactoriamente!
REPORTAR UN ERROR O SUGERENCIA
Ir a EL HERALDO