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Latitud 21 de Mayo de 2011

‘Diomedito’, fiel reflejo de su maestro

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La carrera como cantante vallenato se le truncó a Enaldo Barrera Hernández de la manera más inesperada. Conocido en sus inicios musicales como ‘Diomedito’, este artista colombiano viajó a Estados Unidos el 20 de noviembre de 2001 con el objetivo de promocionar su trabajo musical ‘Por quererte tanto’, pero a Enaldo le ocurrió algo que nunca estuvo en su mente al momento de planear el viaje: en su equipaje le encontraron droga.

Como consecuencia, al cantante que se dio a conocer en el año de 1994 con el trabajo musical ‘No me olvides’ se le vino el mundo abajo y, comenzó a cantar, pero ya no acompañado del acordeón, sino ante la justicia norteamericana.

Casi diez años después, este hombre nacido en Codazzi (Cesar) concede la primera entrevista para contar su historia de dolor, de afujías, de tristezas y, en la que estuvo a punto de atentar contra su vida, lejos de los suyos, de los miles de seguidores que lo aplaudían y le decían que pronto sería el sucesor del gran Diomedes Díaz.

Amarga experiencia. Sus primeras palabras al iniciar la larga charla de 56 minutos, desde la cárcel South Valley, ubicada a una hora de Miami, fueron: “Gracias por escucharme. El objeto de mi llamada, ahora que puedo hacerlo, es contar la verdad y todo lo que he padecido por confiar en ‘amistades’ que me dieron todo, pero que me causaron un daño irreparable”.

Recordó su emoción de una década atrás cuando adelantaba las gestiones pertinentes para obtener la visa a los Estados Unidos. En Colombia había conocido unas personas que lo estaban ayudando con los gastos de la promoción, por eso llegó a Miami, fue cuando le encontraron la droga, y por eso, está pagando una pena.

“Ya había promocionado, cuando eso sucedió iba camino a Nueva York. Cuando me pidieron la revisión, no opuse resistencia porque yo estaba convencido que eran unos regalos que enviaban las personas que me habían patrocinado la gira promocional. Hallaron droga en mi maleta, procedieron a arrestarme y me colocaron esposas. Sentí que se me vino el mundo encima, entonces exclamé: qué hice Dios mío”.

Desde ese momento, Enaldo Barrera comenzó un largo calvario, y de paso, sus sueños de convertirse en un artista de renombre internacional quedaron truncados. Lo acusaron de tráfico de drogas, posterior a su arresto debió esperar dos años por la sentencia, mientras tanto, siempre confió en las palabras del abogado que contrató: “No te preocupes, tú saldrás en tres meses”.

Pero... las cosas se prolongaron. Desesperado, encerrado en una celda donde no se veía el sol, decidió tomar la defensa de su caso.

“Es entonces cuando el juez me pregunta ¿quién soy?, a lo que respondo que no soy traficante, sino un artista del género musical más reconocido en Colombia”.

La respuesta que ‘Diomedito’ recibió por parte del juez fue: “Qué pena señor, pero la pena en mi Corte es de doce años”.

Contra viento y marea. A Enaldo Barrera, como a muchos colombianos que por diversas circunstancias enfrentan estas situaciones, le tocó aceptar la decisión del Juez Federal a pesar de enfrentar el dilema de saber que era inocente. Al final, optó por la sentencia que le permitió redimir tiempo de condena por trabajo y estudio. Actualmente, al artista vallenato le restan algunos meses para cumplir la condena de diez años.

A través del hilo telefónico se escucha una risa ansiosa porque está cerca el cumplimiento de la pena, pero cuando se le pregunta sobre el tratamiento recibido durante los primeros años de reclusión relata sin pausa: “Hubo muchos abusos, algunos me dicen que imperó el racismo en la Corte. El juez me dijo que por ser colombiano me iba a dar doce años, aunque podía darme 48 meses, el lineamiento más bajo, pero lo elevó por ser colombiano. Ese fue uno de los más grandes abusos que debí afrontar”.

Posteriormente, ya condenado, el artista vallenato es trasladado al sur de La Florida a otra prisión donde demoró un año. Lo pusieron a trabajar en la cocina en el horario de dos de la mañana a siete de la noche. “Literalmente, me estaba enloqueciendo, llegué a pensar en el suicidio porque ya no daba más”.

El maltrato físico, psicológico y verbal lo obligaron a solicitar la ayuda de la doctora Carmenza Jaramillo, entonces cónsul general de Colombia, quien intervino y logró su traslado a un lugar considerado privilegiado en relación a las demás prisiones que existen en La Florida.

Enaldo reconoce que el cambio de prisión le convino y, que ahora es una persona nueva. “Aquí estoy, voy para siete años, tiempo durante el cual he adelantado estudios en las áreas de sociología, filosofía y psicología; son cursos que me ayudan a conocer y aprender mucho más, obteniendo un mayor conocimiento y una vida más llevadera”.

Diez años de vida. ‘Diomedito’ manifiesta que durante los diez años de cautiverio se ha convertido en un buscador incansable del conocimiento académico y, que ahora se defiende en los aspectos teológico, espiritual, personal y laboral. “Sobre esos pilares de la academia he fundamentado mi vida. También estudié música, me gradué de bachiller, estoy escribiendo guiones y componiendo canciones”.

Al referirse al libro que contiene la historia que cambió su vida, dice que ya es parte del pasado porque ahora ve la vida de otra manera.

Admite con un dejo de orgullo que eso quedó en el olvido, y aunque ahora mira la vida desde otra óptica, asegura que la música seguirá con él, lo mismo que el rótulo de ‘Diomedito’. “Esa es mi marca, vive siempre conmigo y, aunque me la quieran quitar, así me conoce todo el mundo”.

A su retorno a Colombia, conformará una organización musical nueva que sirva para apoyar a los talentos escondidos de Colombia, montará su propia empresa musical y quiere formalizar la Fundación ‘Amor por Colombia’. De esta manera, le dará los agradecimientos a Dios, a quien considera su principal apoyo; a muchos artistas, especialmente a Jorge Celedón, a sus familiares y amigos en Colombia.

En medio de la emoción que le produjo tener un contacto telefónico con Valledupar, ‘Diomedito’ sueña con su regreso a ciudades como Bogotá, Medellín, Barrancabermeja, donde vive su señora madre; Barranquilla, Valledupar, Codazzi, su tierra natal y San Juan del Cesar, donde visitará la tumba de Juancho Rois, su eterno amigo.

‘El personaje’. En su despedida de la entrevista, Enaldo Barrera Hernández canta apartes de la canción ‘El personaje’, no sin antes decir que le produce nostalgia, se la dedica a todos sus seguidores en Valledupar, la Costa Caribe y Colombia, quienes saben de sus ganas de seguir poniendo muy en alto el folclor vallenato. “Esa canción la quiero interpretar en mi primer concierto”.

“Aquí estoy de nuevo en la tarima
con un collar de canciones
para mi gente querida,
mi Colombia te extrañé
ahh… y cantando, cantando
me siento emocionado….”.

Por Juan Rincón Vanegas

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