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Latitud 06 de Abril de 2013

Barranquilla en la Independencia

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El proceso de la Independencia en Colombia ha sido uno de los temas más estudiados por los historiadores en los últimos doscientos años de vida republicana, pero en los textos de colegio y en los libros en general la Región Caribe no aparece. A mediados de los años ochenta del siglo XX se produce un interés especial por la historia de la ciudad. La Cámara de Comercio convoca a concursos públicos con el tema de historia de la ciudad con la publicación de los ganadores. Más allá del ámbito universitario se estableció en 1989 la Academia de Historia de Barranquilla, que agrupó a varias personalidades que realizaron eventos y publicaciones.

En 1991 se crea el primer ente académico dedicado a la historia, en la Universidad del Atlántico, luego dos años más tarde, en la Universidad del Norte. Este aumento del interés por la historia regional condujo felizmente a la creación del Archivo Histórico del Departamento del Atlántico, en 1994, de gran utilidad pública y para todos los investigadores del pasado de la ciudad.

Para el caso de la Independencia en la aldea de Barranquilla con sus tres mil habitantes, la tarea de escribir sobre este proceso presenta la dificultad de que, precisamente en plena guerra, Barranquilla fue incendiada el 25 de abril de 1815 y los documentos que debieron existir se quemaron. Ante esta situación, se recurre a varios documentos encontrados en el Archivo General de la Nación en Bogotá, más los textos de nuestros cronistas como Domingo Malabet, del siglo XIX. Al cumplirse 200 años de haber sido Barranquilla declarada Villa capital de Barlovento por el Estado libre y soberano de Cartagena de Indias, se hace necesario hacer un recuento de los acontecimientos en los que se vio involucrada Barranquilla en la inmensa revolución que abarcó a España, Francia, Inglaterra, Estados Unidos y toda América Latina. Nuestra historia local es una parte de un proceso que va más allá de las fronteras regionales o nacionales, y es importante saber cómo nuestra aldea se involucró y las consecuencias que esto pudo tener en la posterior evolución de la ciudad en la nueva república de Colombia después de su liberación definitiva el 12 de junio de 1820.

Los españoles realizaron un censo en el año 1777, bastante exacto y detallado. Según estos datos, en Barranquilla vivían 2.633 personas, y Sabanalarga, la segunda ciudad del actual Departamento del Atlántico, tenía 1.635 habitantes. Según el historiador José A. Blanco, existían en el momento que se realizó el censo unas 160 viviendas, con un promedio de 6.5 personas por cada unidad habitacional. Como la ocupación inicial del poblado, que tuvo lugar desde principios del siglo XVII, se hizo de manera espontánea, la configuración del espacio habitado no presentaba un aspecto lleno o compacto. Muchas cuadras estaban prácticamente vacías y otras parecían apenas ocupadas. Todas las casas eran de bahareque con techumbres de palma o de enea. El pequeño grupo de casas estaba en la orilla de una ciénaga, que desde el siglo XIX se transformó en un caño.

Bajo el imperio español, Barranquilla se convirtió en una Capitanía Aguerra por su posición geográfica a orillas del Río Magdalena y frente al enemigo, que se había concentrado en Santa Marta. En esta condición llegó a tener 1768 milicianos, un poco más de la mitad de sus habitantes, los cuales eran entrenados para actuar militarmente.

La composición étnica general de la población de Tierradentro, que corresponde al actual Departamento del Atlántico, puede explicar el comportamiento que tuvo durante el proceso de la Independencia. Tenía un 80.9% de blancos y pardos, un 16% de indígenas y apenas un 2.8% de esclavos negros. Los oficios de los habitantes corresponden a lo que era un sitio de libres, es decir, los oficios de los habitantes eran propios de libres, como navegantes y bogas (28), zapateros (24), carpinteros (15), mercaderes y traficantes (15).

La composición social de la población de Barranquilla explica el hecho de que no se produjeran reuniones de notables para jurar lealtad a la corona española creando juntas de gobierno. Los habitantes de Barranquilla eran gente sencilla y se entusiasmaron bastante cuando supieron de la posibilidad de separarse de los españoles. Desde tiempos remotos la soldadesca española los había tratado con tanta dureza que casi no había vecino que no se sintiera ofendido por los abusos de autoridad cuando regularmente visitaban el caserío. Según el historiador Sergio Paolo Solano, “el comercio ilícito se convirtió en una de las raíces de fondo que alentó la aspiración de Independencia de España y permite comprender la participación de Barranquilla en la gesta emancipadora”.

En 1808, el cautiverio del Rey Fernando VII produjo en España y en todo el continente americano diversas reacciones. En la Nueva Granada las actitudes más radicales se dieron en la Región Caribe, la primera fue Mompox, el 6 de agosto de 1810, y no tuvo éxito. Fue reprimida por la Junta de Cartagena, celosa quizás con los prósperos y cultos comerciantes que podrían disputarle el liderazgo que tenía Cartagena en la región y especialmente en la ciudad de Cartagena, en donde el 22 de mayo de 1810 se organizó una Junta de Gobierno, y luego en otras ciudades de Nueva Granada.

Un año más tarde se comienzan a producir las llamadas declaraciones de independencia absoluta en todo el continente. La primera fue Caracas, el 5 de julio de 1811, y se establece el primer gobierno totalmente independiente de Hispanoamérica, en donde ya se destaca la figura de Simón Bolívar. El 11 de noviembre del mismo año, la Junta de Gobierno de la provincia de Cartagena también se declara totalmente independiente de España y elige de presidente del naciente estado a Manuel Rodríguez Torices. Luego se produjo un distanciamiento de Santa Marta, ciudad que se convirtió en la sede del gobierno español y surgió un celo y una cierta enemistad entre las dos ciudades coloniales de la costa del Mar Caribe, que duró muchos años.

La naciente primera república de Cartagena buscó alianzas y fortaleció el vínculo con las poblaciones ribereñas, que eran la frontera o trinchera contra los españoles ubicados en Santa Marta. Medio año después de la declaración de independencia absoluta de la ciudad de Cartagena de Indias, la Convención General del Estado de Cartagena expidió una constitución liberal y el territorio fue dividido en cinco departamentos con sus cabeceras, además de Cartagena estaban Mompox, San Benito Abad, Tolú y Simití.

El ambiente revolucionario en la nueva república de Cartagena recibió el impulso de los patriotas emigrados de Caracas en noviembre de 1812, quienes buscaron refugio después de que Caracas fue tomada por las tropas españolas. Entre estos emigrados se destacaba ya la figura de Simón Bolívar.

En este ambiente bélico, con victorias y derrotas, la Cámara de Representantes del Estado de Cartagena creó, el 3 de abril de 1813, un sexto departamento con el nombre de Barlovento, y nombra a Barranquilla como su cabecera, la cual es elevada a la categoría de Villa. El nuevo departamento se constituye a su vez de dos partidos, el de Barranquilla y el de Santo Tomás. Al ser una villa, tiene derecho a un Cabildo de cuatro miembros, con un colegio electoral. La primera autoridad recibió el título de Corregidor Letrado. También recibió un escudo de armas como reconocimiento a sus hazañas. Se puede suponer que las autoridades de Cartagena se trasladaron hasta Barranquilla para promulgar la nueva ley, con Manuel Rodríguez Torices a la cabeza. Con base a los documentos que ha guardado la tradición y que se encuentran también en el Archivo Nacional de Colombia, se puede deducir que el documento oficial por el cual se erigía en Villa a Barranquilla fue leído el día 7 de abril de 1813. El documento dice textualmente: “Dado en el Cuartel General del Ejército de Observación en Barranquilla. Se puede suponer que fue leído en el lugar en donde hoy se encuentra la pequeña plaza en donde está ubicada la estatua de Simón Bolívar, en el costado occidental de la Carrera 44, llamada aún por los viejos barranquilleros como ‘Cuartel’, donde hasta principios del siglo XX existió un edificio o un cuartel con un estilo colonial. La tradición oral nos dice que el decreto fue leído en el balcón de la casa conocida como Lacoraza, en el lado occidental de la Plaza de San Nicolás, pero no existe hasta ahora un documento que pueda corroborar esta versión.

La iglesia San Nicolás y sus alrededores, doscientos años después. /Foto : Prensa Alcaldía 2013.

Cuando los españoles atacaron
El 7 de abril de 1813 es el comienzo de la historia política y administrativa de Barranquilla, y duró hasta el 25 de abril de 1815, cuando fue atacada por las tropas españolas desde Santa Marta, en los momentos en que Pablo Morillo llegaba a Venezuela, con 10 soldados, para volver a someter a los patriotas.

La expedición para tomarse Barranquilla se comenzó a preparar desde los primeros días de abril de 1815 por el Capitán General del Nuevo Reino de Granada, don Francisco de Montalvo. Las fuerzas españolas contaban con “400 infantes y 8 barcos cañoneros”.

Mientras los españoles se preparaban para atacar a Barranquilla, Bolívar salía desde Bogotá al mando del Ejército de la Unión, de dos mil hombres, hacia la costa con el fin de atacar a Santa Marta, con la ayuda de Cartagena. La dirigencia de Cartagena le negó el apoyo y le prohibieron a Bolívar que entrara con sus tropas. La consecuencia de todo esto fue muy perjudicial para Barranquilla y los pueblos ribereños, los cuales quedaron expuestos al ataque del ejército español.

Las fuerzas patriotas en Barranquilla se unieron a las de Soledad y cerraron la boca que da al Río, del caño del Clarín, derribando los árboles de ambas orillas. Los españoles intentaron una negociación para que Barranquilla se rindiera pero no dio resultado y se prepararon para la guerra. La municipalidad de Barranquilla envió una comunicación escrita a Capmany rechazando la negociación de paz diciendo que:

“Nosotros contamos con la fuerza de más de dos mil hombres habitantes de esta villa, la de Soledad y demás pueblos inmediatos, competente número de Buques de Guerra, y un respetable parque de Artillería, a un mismo tiempo que las disensiones de Bolívar y el gobierno habrán sido ya concluidas según las posteriores noticias que tenemos de él”.

La defensa de Barranquilla tenía un cañón de 18 en el sitio llamado de la Tenería, al final de la calle La Paz (Carrera 40) y otro sitio era el llamado Chuchal, hoy conocido como Veranillo o Base Naval. De este modo se podía atacar a las embarcaciones que ingresaran por la ciénaga. El vigía se encontraba en la torre de la iglesia San Nicolás, desde donde avisó el día 25 de abril que las tropas españolas se acercaban a la ciudad.

Capmani atacó en tres frentes. Desembarcó infantería en la Concepción, otros por al caño de la Tablaza y se acercaban al caño con la flotilla. Desde el Chuchal se disparó el poderoso cañón, pero el segundo disparo produjo una tragedia porque el polvorín con las municiones se explotó totalmente y la infantería española pudo avanzar. “Desde los patios, por las ventanas, y por donde era posible, se hacían disparos sobre el enemigo”. “El combate se hizo general en pocos instantes, se peleaba en cada cuadra, en cada calle, dentro de los patios, dentro de las casas. Los barranquilleros al ver la superioridad numérica de los españoles se fueron retirando, formando pelotones como guerrilla, y se retiraron vía Soledad hasta Sabanalarga”.

A las 11 de la noche del 25 de abril, Barranquilla ya estaba en manos de los españoles.

La liberación definitiva
Las fuerzas de los patriotas, el 12 de marzo de 1820, ya estaban en Riohacha, la cual fue abandonada por los españoles, y Montilla tomó la plaza. Notables personalidades acompañaban a Montilla: Pedro Gual y Francisco Paul, de Venezuela; el canónigo chileno Cortés Madariaga, Joaquín Borrero, granadino, y el mexicano Miguel Santamaría. Anclaron en Sabanilla el 11 de junio de 1820 y cien hombres desembarcaron y se tomaron el fuerte de Sabanilla, defendido por 20 hombres y cuatro cañones.

Barranquilla fue liberada de manera definitiva del dominio español el 12 de junio de 1820. Los cronistas de la historia nos cuentan de la entrada a la aldea de una legión de irlandeses con sus chaquetas rojas en medio de la alegría popular bajo el repicar de las campanas de la iglesia San Nicolás. El comandante de la jornada era Louis Brión, en compañía de un legendario coronel Francisco Burdett O´Connor y del caraqueño Pedro Gual, compañero de Bolívar en los inicios de las jornadas revolucionarias en Caracas y luego en Cartagena. Barranquilla se convirtió en el centro de operaciones militares del Ejército Libertador, y con Gual y Brion a la cabeza la naciente ciudad comenzó a recuperarse de los estragos de la reconquista.

Uno de los primeros en llegar a Barranquilla fue James Duncan, quien compró una casa en la Calle del Comercio o de la Amargura, y el pueblo lo bautizó con el nombre de Santiago Duncan. En esta casa almorzó Simón Bolívar acompañado de sus oficiales y de varios extranjeros que habían colaborado con la campaña libertadora.

Con el nacimiento de la nueva república de Colombia, Barranquilla da inicio a un importante proceso que la va insertando poco a poco en el sistema económico internacional con mucha facilidad debido a su condición de haber sido sitio de libres y de tener una población predispuesta al comercio, las artesanías, la industria, la actividad portuaria y a la tolerancia racial. Se puede concluir que en el momento de la Independencia, Barranquilla actuó bien y se sentaron las bases de lo que a fines del siglo IXX y parte del siglo XX fue una de la ciudades colombianas que experimentaron un importante desarrollo material y cultural. Que esta memoria y esta reflexión sean útiles para nuestros días que corren, en donde nuevamente nos enfrentamos, como hace dos siglos, a situaciones nuevas y a un mundo muy cambiado. Que el recuerdo de las generaciones de la Independencia nos animen a todos a compartir con el resto de las naciones de la realidad global los beneficios de la civilización.

Barranquilla, cartográficamente, en 1817.

Por Jorge Villalón
Historiador, docente de la Universidad del Norte. Secretario Académico de la Academia de Historia de Barranquilla.

 

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