EL HERALDO
Facebook Twitter Instagram You Tube Google+
SUSCRÍBETE
El id es:node/131687
Latitud 03 de Agosto de 2014

90 años del Junior: alma y pasión caribe

El usuario es:

Foto: Cortesía

Ahmed Aguirre Acuña

Quince años después de que el padre del fútbol colombiano, Arturo De Castro Palacio, oficializara este deporte en Barranquilla, en uno de los más populosos barrios de la ciudad, San Roque, Micaela Lavalle de Mejía, matrona vecina de la comunidad, “daría a luz un parto múltiple para que 18 pelaos” no mayores de quince años salieran a la vida bajo el nombre de Juventud Infantil.

Fue un 7 de agosto, fecha coincidente con la histórica de la Batalla de Boyacá de 1819, cuando los patriotas criollos dieran el grito definitivo de Independencia. Por comparativa similitud quizás en el día del advenimiento, muchos barranquilleros dicen que la fundación del Junior significó también la independencia de un equipo bajo el rótulo simbólico de nuestra ciudad. Aquel grito parturiente de Micaela fue la independización de un grupo de muchachos que querían mostrarse deportivamente, pero que eran sometidos por otros clubes de mayorcitos que formaban parte del entonces Comité de Fútbol del Atlántico.

La Liga de Fútbol, fundada precisamente ese mismo año, 1924, sucediendo al citado Comité, mantuvo sin embargo  en suspenso por dos años la aspiración del equipo de Micaela de pertenecer a la élite del deporte preferido por esos tiempos.

Para los barranquilleros natos, el nacimiento de ese equipo, conformado por niños no mayores de 15 años, el 7 de agosto de 1924 y que con el correr del tiempo se transformó en lo que simplemente conocemos hoy como Junior, es esa misma transformación que los colombianos desde ese 20 de julio de hace ya 200 años le dieron al país. O como aquel otro del 7 de agosto de 1819, bajo el puente de Boyacá, haciendo referencia a la Batalla definitiva independentista de los criollos. Fueron coincidentes aquellas fechas con el momento parturiento del equipo rojiblanco, por cuestiones de la vida o por decisión de quienes se atrevieron a fundar un club que desde entonces se convirtió en un ícono y mejor referente de nuestra tierra caribeña.

No imaginó quizás Micaela Lavalle que con aquel momento en que se fundó ese equipo, también se daba nacimiento al máximo símbolo en materia deportiva de la ciudad. Su despegue exitoso en 1926, cuando ingresó a la Liga de Fútbol del Atlántico, ha seguido encaminado a través de la historia en medio del entusiasmo y alegría que transformaron aquel grupo de Junior en una inigualable e indescriptible pasión de los barranquilleros.

Junior nació grande. Su primera conquista en la tercera categoría –de allí su nombre primigenio: Juventud Infantil– le dio el aval para avanzar a la segunda categoría y en 1929 su ascenso a la categoría primera, máxima de entonces en el concierto futbolístico. Su fama creció tanto y se irradió en el corazón de propios y extraños, a tal punto que fue en varias ocasiones la base de la representación colombiana en torneos internacionales y en partidos frente a rivales de reconocidos méritos como México, Costa Rica, Perú, Argentina, etc.

Hoy, 90 años después, aunque algunos creen que Junior existe apenas desde 1948, cuando arrancó el profesionalismo colombiano, y otros que aseguran que fue desde 1966, cuando reapareció en competencia después de 12 años de ausencia, lo cierto es que Junior es Junior desde el momento mismo en que vino al mundo. Eran los tiempos del fútbol amateur y romántico que engalanaba el Estadio Moderno y luego el Romelio Martínez desde 1935. Escenarios donde se cocinaron los mejores espectáculos del balón con verdaderos artistas de la talla de Gabriel, Marco, Juan y Víctor Mejía, hijos de la partera Micaela, de otros como Pedro Espadas Yepes, Aurelio Roa, Manuel Vásquez, Víctor Núñez, Leovigildo Rolong, Agustín Consuegra y otros que emprendieron la empresa.

Y que fueron sucedidos y emulados por los Roberto Meléndez, Rigoberto García, Julio Torres, Juan Quintero, Arturo Guarapo Mejía, Lancaster De León, José Escorcia, Gabriel Diazgranados y otros tantos a los que emularían después los Toño Rada, Caimán Sánchez, Marcos Coll o más acá los Valenciano, Pachequito y Mackenzie, que han entregado gloria y títulos a lo largo de 90 años de historia.

Colores de tradición

Junior es grande hasta en los colores que le distinguen. Desde 1904, cuando ingenieros ingleses construían el ferrocarril entre Salgar, Puerto Colombia y Barranquilla, la vestimenta de quienes conformaron los equipos eran de color rojo y blanco a rayas verticales y pantaloneta azul, colores alusivos a los de la bandera inglesa.

En 1926, cuando Junior ingresó a la Liga, en los tiempos del amateurismo, y cuando se preparaba un viaje a Costa Rica para una competencia internacional, Eduardo Silva Illera, presidente de la Liga, propuso que se tomaran los colores rojo y blanco en representación del grupo a nombre de Colombia.

Y cuando Junior competía en segunda categoría su camiseta primitiva de color blanco con una gran “J” en el pecho debió cambiarse cuando en un partido en el Estadio Moderno, el equipo rival presentaba también camiseta blanca. Junior acudió entonces al préstamo de las camisetas que el Equipo Atlántico, representativo del Colegio Americano, había usado antes. Estas eran de color rojo y blanco a rayas horizontales.

En 1932, por disposición del entonces Gobernador del Atlántico Juan B. Fernández Ortega, los colores del Departamento quedaron oficializados mediante decreto de la Gobernación. A partir de entonces, Atlántico se distinguiría con los colores rojo y blanco en cualquier tipo de competencia nacional. Coincidencialmente, los mismos colores del equipo Junior, aunque tradicionalmente la camiseta atlanticense se distingue por la franja roja y ancha atravesada en el pecho. Con estos colores compitió Atlántico en los II Juegos Olímpicos Nacionales, donde conquistó el título de campeón invicto.

Junior nació y sigue grande. Su nombre primigenio Juventud Infantil fue solo un distintivo para diferenciarlo de otro de categoría superior llamado Juventud, de los hermanos Salesianos de San Roque, y que hacía alusión al famoso equipo Juventus, de Turín, Italia.

 Una de las primeras camisetas que lució el equipo en tiempos del amateurismo con una J grande en el pecho. Roberto Meléndez, Julio Torres, entre otros, formaron parte del club que fue considerado el mejor de Colombia.

Desde su primera conquista en 1926, sus éxitos en 1928, que lo llevó de la segunda a la primera categoría en 1929 (categoría reina), regodeado por las magistrales actuaciones de sus jugadores le catapultaron a nivel local y nacional como el mejor equipo de aquella época. A tal punto que Junior, nombre simple como comenzó entonces a conocérsele, fue convocado casi siempre para representar a Colombia en torneos internacionales y en partidos amistosos frente a reconocidos rivales de México, Perú, Costa Rica, Chile, Argentina, etc.

Ya a nivel profesional desde 1948, el club ha variado la confección de su camiseta muchas veces. Algunas con franjas gruesas, otras con franjas delgadas, pero siempre conservando los colores rojo y blanco verticales.

Y muchos han sido los patrocinadores que han lucido el distintivo de sus productos en el pecho. Desde Willard (marca de baterías de carros), pasando por Kolinos (pasta dental), Pionner (marca de electrodomésticos), Serfinansa, EL HERALDO, Reebock, Olímpica y Águila, entre otros. Lo grande, sin embargo, no lo hace en Junior las marcas publicitarias, sino sus colores que le caracterizan universalmente.
Hoy, con 90 años de existencia, con un recorrido profesional de 53 competencias entre 1948 y este 2014 (exceptuando 12 años de ausencia entre 1954 y 1965), con 7 títulos de campeón y otros 7 de subcampeón, con un reconocimiento internacional y con muchas figuras mundialistas que han desfilado con su vestimenta, Junior sigue marcando pauta como quizás la imagen más representativa de nuestra ciudad.

Un símbolo que nos identifica

Parido en las entrañas del barrio San Roque, uno de los más populares de la ciudad, Junior se convirtió con el trasegar del tiempo en la mejor representación e imagen de una ciudad caribeña como lo es Barranquilla. Si hay algo que simbolice al barranquillero en su sentimiento puro, ese algo tiene nombre propio: Junior. Es el nombre que, igual que el carnaval, impulsa al entusiasmo, al goce, a la alegría a la felicidad de la gente.

Junior se convirtió en el símbolo identificante más allá de las fronteras patrias. Es el monosílabo más arraigado entre los colombianos, particularmente entre la costa Caribe. Junior enmarca en ese vocablo simple y sencillo un mar inmenso de ilusiones y de cosas imposibles de describir. En Junior se conjugan todas las emociones que humano alguno pueda imaginar. Palabra que nos eleva el espíritu, que nos ilustra en los vivos colores de su rojo sangre, del más bravío, y del blanco inmaculado de su pureza. Y nos descubre inconscientemente y con orgullo en una amplia y generosa sonrisa de felicidad que nos produce al pronunciar su nombre.

Llevado de la mano en sus 7 conquistas, con la Bruja Verón en el 77, pasando por Varacka en el 80, y abriendo paso en el 93 con Comesaña, Piscis en 1995, el Zurdo López en el 2004 y Umaña y Cheché Hernández en el 2010 y 2011, Junior nos enmarca en recuerdos gloriosos de estrellas como Heleno da Freitas, Dida y Dacunha, Ephanor y Verón, Arango y el Pibe, y Pacheco y Valenciano, en reiteradas juniormanías que nos lleva hasta el presente maravilloso de los Teo y Bacca. Y nos hace recordar también que en cada trazo de su trajinar seguirán escribiéndose historias para beneplácito de todos sus miles y miles de seguidores.


‘Junior, alma y pasión caribe’, bajo este título se edita y se pondrá al público en pocas semanas un segundo volumen, con autoría de Ahmed Aguirre, quien presenta este artículo. La publicación  recoge el inmenso historial de 90 años de existencia del equipo Tiburón. Una obra que reedita el primer libro ‘Junior, una historia de diamantes’, publicado en el 2003 en homenaje a los 75 años de la institución. Este nuevo volumen complementa la trayectoria y las emociones del equipo Rojiblanco.

Etiquetas

Mensaje enviado Satisfactoriamente!
Más de revistas