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Temas del Padre 07 de Septiembre de 2019

Te perdono porque quiero ser feliz

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Padre Alberto Linero
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Afortunadamente tengo buena memoria. Recuerdo con facilidad detalles de lo que he vivido. Antes estaba seguro de que era fotográfica y que podría recordar cada situación, pero hoy tengo la sospecha que la memoria siempre es el relato que construimos para sentirnos bien en el presente con lo que hemos vivido en el pasado. Sí, García Márquez tenía razón: “La vida no es la que uno vivió, sino la que recuerda y cómo la recuerda para contarla”. En este sentido busco la manera de tener siempre los mejores recuerdos de cada situación y de entender los errores cometidos para aprender de ellos y no volver a tropezar con esa piedra. Por eso me impresiona cuando encuentro relatos como el del hombre en Tailandia que esperó 50 años para matar, en una reunión de exalumnos, al compañero que en época de secundaria le sometía a bullying. Me perturbó porque cargar 50 años con ese tipo de rencor definitivamente no puede ser sano; es una historia de rencor. Esto ejemplifica, claramente que el rencor es causa de un gran daño personal y es un enorme obstáculo para alcanzar la felicidad. Esta historia me vuelve a dejar claro la pertinencia del perdón. Estoy convencido de que el perdón es realidad imprescindible para ser felices. 

No podemos dejar que el corazón se no llene de rencor, porque terminamos permitiéndole al que nos dañó que lo haga cada vez que lo recordemos. ¿Por qué no ser rencorosos?
1. Porque es fuente de mucho sufrimiento para nosotros mismos. 
2. Porque nos impulsa a acciones destructivas, que no nos ayudan a crecer. 
3. Porque nos deja anclados en el pasado, y no nos permite fluir dinámicamente. 
4. Porque nadie que nos haya hecho daño merece estar tanto tiempo en nuestra mente y en nuestro corazón.

Por eso mi invitación siempre es a perdonar, para usar el poder transformador y sanador que tiene esta acción. Entendiendo el perdón como la decisión de recuperar la paz perdida, esa determinación de recomponer el orden emocional y existencial desbarajustado por las acciones que nos han dañado. Creo que es fundamental perdonar: 1. Porque la más beneficiada, con el perdón, es la persona que perdona. 2. Ya que la justicia no es venganza ni el perdón es impunidad, tenemos que ser capaces de diferenciar los planos de relación. 3. Puesto que nos libera del pasado y nos hace concentrarnos en el presente. 4. Porque cuando miramos el pasado sin esas emociones tóxicas podemos precisar más claramente las lecciones que esos hechos nos dejan para no volverlos a cometer; comprender porqué pasó y en que me hace crecer es fundamental para ser feliz.

Estoy convencido que necesitamos hablar, reflexionar, vivir y actuar cada vez más desde el perdón. Si no aprendemos esa dinámica no podremos alcanzar la plenitud. Quien no aprende esta lección está condenado a tener relaciones interpersonales conflictivas y hacer sufrir a muchos de los que están a su lado.

Hoy te invito a perdonar, a tomar la decisión de liberarte de todas esas emociones toxicas, como el rencor y el resentimiento, que te paralizan y no te dejan ser feliz. Es el momento de cerrar esos ciclos que te han dañado y lanzarte a construir hacia el futuro una vida más armoniosa. Insisto que lo que está en juego es tu felicidad. 

@Plinero 
www.elmanestavivo.com
www.jai.com.co

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