EL HERALDO
Facebook Twitter Instagram You Tube Google+
SUSCRÍBETE
El id es:node/149148
Temas del Padre 23 de Junio de 2018

Sueña despierto

El usuario es:
Padre Alberto Linero

Es necesario soñar pero hay que hacerlo con los pies en la tierra. A lo largo de mi trabajo profesional me he encontrado personas que no tienen ningún sueño ni ninguna ilusión y que por eso tienen una vida gris, aburrida que no quieren vivir, personas que no saben para qué levantarse todos los días ni tampoco tienen motivos por lo cuales luchar. Pero también me he encontrado con algunos que tienen unos sueños imposibles de realizar, unos sueños que requieren unos recursos que ellos no tienen y que no podrán tener.

Ambos están equivocados. Hay que soñar, ya que son los sueños los que jalonan la vida, los que condimentan nuestra historia diaria, los que nos generan las expectativas que nos hacen trabajar duro para realizarlas. No se puede vivir sin sueños; hacerlo es terminar enredado en los hilos de la rutina. Sin tener sueños corremos el riesgo de no vivir sino de sumar días tras días sin ningún sentido.

Ahora, los sueños tienen que ser racionales, alcanzables, realizables. Los sueños tienen que tener en cuenta los recursos y las posibilidades que se tienen. Soñar con imposibles es tener siempre una conducta insuficiente y  hacer, obviamente, una autoevaluación negativa que nos lleva a estresarnos y a sentirnos muy mal con nosotros mismos. Es castigarnos por no alcanzar lo que no podíamos alcanzar.

Soñar con los ojos abiertos, es decir, sabiendo cuales son las condiciones de la vida, que recursos tenemos y que, verdaderas posibilidades hay para alcanzarlo. También es necesario que tengamos los pies en la tierra, lo cual supone que seamos capaces de evaluar bien nuestros recursos y desde ellos —tratando de hacerlos tender hacia la excelencia— fabricar nuestros sueños, sin creer en ayudas mágicas que no existen y en las cuales no podemos soportar nuestras expectativas. De alguna manera hay que soñar despiertos, esto es, conscientes de lo que podemos y no podemos alcanzar. Muchas veces nos frustramos porque esperamos de nuestras fuerzas lo que es imposible alcanzar.

Tienes que ambicionar algunas realidades pero tienen que ser realidades alcanzables desde tus posibilidades. Viviendo así tendremos una vida jalonada por metas por alcanzar pero sin las frustración de no poderlo hacer nunca, a pesar de todos nuestros esfuerzos. Saber decir no puedo hacerlo sin sentirse inferior es fundamental para vivir tranquilamente. Eso sí, es muy importante buscar siempre la excelencia, querer dar lo mejor de sí mismo y lograr lo máximo.

La espiritualidad nos debe hacer conscientes de la realidad, no alejarnos de ella y hacernos creer en lo que realmente no existe ni puede existir. Me da miedo cuando confundimos la experiencia religiosa con la experiencia mágica y terminamos animando a las personas a vivir de manera irresponsable, creyendo en hadas y duendes que seguro no pueden hacer nada por nosotros.

No creo en un Dios que interviene en la historia para realizarnos caprichos y, que de esta manera, nos invita a ser irresponsable con las tareas cotidianas que tenemos. Creo en un Padre amoroso que nos da su fuerza desde dentro y nos anima a dar lo mejor de nosotros en cada una de las batallas que tenemos a diario. 

@Plinero 
www.elmanestavivo.com
www.yoestoycontigo.com
 

Etiquetas

Mensaje enviado Satisfactoriamente!
Más de revistas