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Temas del Padre 28 de Julio de 2018

Soy libre, soy responsable

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Padre Alberto Linero

Cada uno es dueño de sus decisiones. Nadie tiene por qué tratar de influir las decisiones de los demás. Los que andan por la calle con una maleta de consejos para darle a los demás deben tener cuidado, porque siempre el que vive las consecuencias de sus decisiones es el que las toma. Nos gusta decirle a los otros lo que creemos que ellos tienen que hacer o simplemente hablarles desde el “deber ser” y tratar de que acomoden sus acciones a esa estructura idealizada, que muy probablemente no existe o responde siempre a intenciones e intereses muy particulares.

Nadie conoce, realmente, las situaciones internas que cada ser humano está viviendo más que el mismo, por eso es un atrevimiento mayúsculo pretender decidir por él. Las decisiones definitivas, que pintan el sentido del proyecto de vida de los sujetos no son fruto de las opiniones que la mayoría dan, ni del aplauso que se recibe por parte de unos espectadores, ni de las que son tendencias en las redes sociales, ni de los comentarios áulicos de unos compinches. Sino que son fruto de la conciencia profunda de qué es lo que se necesita para ser feliz, qué es lo que se está buscando y cómo se quiere vivir. Y eso es enteramente personal. Hay que saber defender ese espacio, porque esa libertad, de la que allí se goza, será correspondida por la total responsabilidad de asumir las consecuencias.

Entonces, ¿cuál es la mejor actitud? ¿Declararse sordo y no escuchar a nadie? ¿Aislarse hasta donde no puedan llegar las opiniones de los demás? Seguro que no. Somos seres sociales y tenemos que estar atentos y abiertos a los comentarios de los demás, a las experiencias que ellos viven pero siendo críticos y analizando cada situación,  con la libertad de poder desechar, sin ningún miedo, lo que nos están diciendo por inconveniente para nuestra vida. No hay que tener miedo de dudar, de sospechar, de negar y de afirmarse en la idea que se tiene.

Estoy seguro que en la crianza y en el proceso escolar pueden enseñar a que la gente se niegue, a que critique, a que cuestione y declare tener sus propias maneras de entender la realidad y por lo mismo, de decidir. Hace mucho daño esa actitud de creer que ser un buen niño es ser uno que a todo le dice que si. Me acuerdo que me hicieron creer que a todos los adultos había que creerle lo que decía, y con el tiempo me dí cuenta que a algunos adultos no había que creerle nada.

Ahora, esto no supone que uno no puede expresar lo que piensa y siente de algo, pero lo tiene que hacer con la certeza de que no es más que su propia percepción de la realidad, que no es “la verdad” y que los otros tienen que acogerla sin chistar. Expongo lo que creo con claridad, firmeza pero con humildad. Entiendo que alguien diga que no le parece y que tiene otra percepción de la vida. Eso lo deben entender los tuiteros y los que dan cátedra de vida en las redes, que creen que lo que se le ocurrió es brillante, único, cierto y absoluto. Se te puede decir que no, sin que eso signifique que te estén irrespetando. Te invito a ser libre y ser responsable. 

@Plinero 
www.elmanestavivo.com
www.yoestoycontigo.com
 

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Soy libre, soy responsable

Sábado, Julio 28, 2018 - 00:00
Padre Alberto Linero

Cada uno es dueño de sus decisiones. Nadie tiene por qué tratar de influir las decisiones de los demás. Los que andan por la calle con una maleta de consejos para darle a los demás deben tener cuidado, porque siempre el que vive las consecuencias de sus decisiones es el que las toma. Nos gusta decirle a los otros lo que creemos que ellos tienen que hacer o simplemente hablarles desde el “deber ser” y tratar de que acomoden sus acciones a esa estructura idealizada, que muy probablemente no existe o responde siempre a intenciones e intereses muy particulares.

Nadie conoce, realmente, las situaciones internas que cada ser humano está viviendo más que el mismo, por eso es un atrevimiento mayúsculo pretender decidir por él. Las decisiones definitivas, que pintan el sentido del proyecto de vida de los sujetos no son fruto de las opiniones que la mayoría dan, ni del aplauso que se recibe por parte de unos espectadores, ni de las que son tendencias en las redes sociales, ni de los comentarios áulicos de unos compinches. Sino que son fruto de la conciencia profunda de qué es lo que se necesita para ser feliz, qué es lo que se está buscando y cómo se quiere vivir. Y eso es enteramente personal. Hay que saber defender ese espacio, porque esa libertad, de la que allí se goza, será correspondida por la total responsabilidad de asumir las consecuencias.

Entonces, ¿cuál es la mejor actitud? ¿Declararse sordo y no escuchar a nadie? ¿Aislarse hasta donde no puedan llegar las opiniones de los demás? Seguro que no. Somos seres sociales y tenemos que estar atentos y abiertos a los comentarios de los demás, a las experiencias que ellos viven pero siendo críticos y analizando cada situación,  con la libertad de poder desechar, sin ningún miedo, lo que nos están diciendo por inconveniente para nuestra vida. No hay que tener miedo de dudar, de sospechar, de negar y de afirmarse en la idea que se tiene.

Estoy seguro que en la crianza y en el proceso escolar pueden enseñar a que la gente se niegue, a que critique, a que cuestione y declare tener sus propias maneras de entender la realidad y por lo mismo, de decidir. Hace mucho daño esa actitud de creer que ser un buen niño es ser uno que a todo le dice que si. Me acuerdo que me hicieron creer que a todos los adultos había que creerle lo que decía, y con el tiempo me dí cuenta que a algunos adultos no había que creerle nada.

Ahora, esto no supone que uno no puede expresar lo que piensa y siente de algo, pero lo tiene que hacer con la certeza de que no es más que su propia percepción de la realidad, que no es “la verdad” y que los otros tienen que acogerla sin chistar. Expongo lo que creo con claridad, firmeza pero con humildad. Entiendo que alguien diga que no le parece y que tiene otra percepción de la vida. Eso lo deben entender los tuiteros y los que dan cátedra de vida en las redes, que creen que lo que se le ocurrió es brillante, único, cierto y absoluto. Se te puede decir que no, sin que eso signifique que te estén irrespetando. Te invito a ser libre y ser responsable. 

@Plinero 
 
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