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Temas del Padre 04 de Agosto de 2018

Pájaros de verano

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Padre Alberto Linero

Al ver la película Pájaros de verano, que tiene la dirección de Cristina Gallego y Ciro Guerra, tuve el déjà vu de los relatos que escuché y las situaciones que viví en la bonanza marimbera a finales de los años 70, cuando era apenas un niño en la ciudad de Santa Marta. Me emocioné con toda la historia del conflicto de la familia liderada por Rapayet Abuchaibe y Úrsula Pushaina, con los ritos, con los palabreros, con la valoración de la familia, con la comprensión de la muerte, con la mirada matriarcal de la sociedad, pero sobre todo quedé golpeado interiormente por volver a constatar en este relato el poder de la codicia, de la ambición humana que destruye a las familias y se lleva por delante las costumbres culturales de los wayuu.

Parecería que no hay valor humano que resista el poder del dinero. El tener y el poder entran en lo profundo del ser humano y lo inspiran a explotar su capacidad destructora. No hay nada que se resista, ni familia, ni amigos, ni lealtades, ni experiencias religiosas. Nada. Tener dinero parece lo más importante que le puede pasar al ser humano. La avaricia se lleva cualquier cosa por delante, como un tsunami que arrasa con todo lo que encuentra a su paso.

El golpe emocional me llevó a atornillarme aún más en mi opción fundamental de vida: vivir a la manera de Jesús de Nazaret. Sí, ese es el intento diario, tratar de vivir mi cotidianidad desde las opciones fundamentales expresadas por los relatos teológicos del carpintero, el hijo de María. El vacío del corazón humano no se llena, aunque pareciera que sí con dinero. Puedes tener todas las propiedades que quieras, las cifras más altas en tu cuenta bancaria, vivir a la moda y estar vacío por dentro. Tu vacío interior no se llena con oro, se llena con valores superiores. Se llena con amor, con servicio y con solidaridad. En la apuesta existencial de Jesús de Nazaret sólo hay felicidad plena si se aprende a pro-existir.

Recuerdo la afirmación del profesor Carlos Bravo, cuando decía que el relato de la Torre de Babel nos asegura que siempre que el hombre se junta en torno a un valor inferior a sí mismo –como es el dinero- termina destruyéndose y destruyendo a todos los que estén cerca. Allí tenemos que reflexionar en torno a cuáles son los valores que rigen nuestra vida, ¿qué papel cumple el dinero, la moda y el poder en ella? Seguro todos necesitamos tener lo necesario para vivir y realizarnos como persona, pero no podemos dejar que ese sea el valor absoluto que rija nuestra existencia. Entiendo que eso es muy difícil en una sociedad que ha hecho del consumo su dios y que cree que quien no compra no existe.

Pájaros de verano, desde su mirada femenina, es una oportunidad para que nos demos cuenta que acontecemos como víctimas y victimarios en las batallas existenciales, sobre todo cuando dejamos que la violencia sea la única manera de resolver los problemas. Y a la vez resulta ser también una oportunidad para entender que a veces como “alijunas” no somos capaces de comprender que no todo está definido por nuestros propios valores. 

@Plinero 
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