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Temas del Padre 16 de Marzo de 2019

Me gusta mirarte

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Padre Alberto Linero
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No podemos confundir estar conectados con estar comunicados. Tener la información de lo que les sucede a los otros no es exactamente estar comunicados con ellos. La comunicación va mucho más allá de la reducción de la incertidumbre. Se necesita conocer, sentir, comprender al otro en sus emociones y opciones fundamentales.

 Me gustan las redes y todas las ventajas que nos dan las nuevas tecnologías, pero creo que se hace necesario ser muy consciente de todos los efectos que nos están generando en nuestra vida diaria. Creo que el más grave es que nos está haciendo creer que satisfacer la curiosidad de saber todo lo que sucede en el mundo y poder opinar de todo, es suficiente para tener buenas relaciones interpersonales. Considero que este tipo de relaciones mediadas por la tecnología nos está distrayendo de lo que, también, es fundamental en la vida; que es el encuentro antropológico, el conocer verdaderamente al otro, el poder establecer relaciones marcadas por la ternura, por la proximidad, por el contacto directo con las emociones del otro en las que, a veces, los silencios comunican más que toda la información que se puedan compartir. Sospecho que esta falta de comunicación erosiona el sentido de la vida y promueve cierto hastío por la existencia. Estando conectados, pero no comunicados se termina sin el reconocimiento, la valoración y el amor que ser requiere para construir sanamente la vida. Sin comunicarnos verdaderamente no podremos saber quiénes somos ni conocer realmente a los otros.

 En el fondo necesitamos volver a la sanación que dan los abrazos, la confianza que generan las miradas, las alegrías que dan las sonrisas que se estrellan y crecen mientras nos tomamos un café, el sentir el olor que nos revela al otro en su totalidad. No estoy pidiendo que dejemos a un lado las relaciones que se dan en las redes y en los espacios tecnológicos, pero sí que seamos capaces de ir más allá de ellas, que entendamos que el mundo no se acaba en las pantallas de nuestros teléfonos, no todo cabe en los lindos emoticones que se usan.

 Intuyo que esto no se logra sin ejercicios conscientes; por ejemplo, ejercicios de ayuno frente a las redes y al WhatsApp, momentos en los que nos distanciamos de las redes para acercarnos con más intensidad a los que nos rodean; o por ejemplo tener la decisión firme de establecer encuentros con esos que amamos, con la única intención de gozarnos su presencia y disfrutar el compartir. O, por ejemplo, expresar todo el amor que tenemos por los otros mirándolos a los ojos y haciéndoles sentir, con prácticas concretas, lo que le sentimos por ellos.

 Insisto en que si no recuperamos esa dimensión de la comunicación humana terminamos bien informados de lo que hacen los otros, pero sin sentido para vivir con pasión y profundidad. Definitivamente hay experiencias del cara a cara que nada puede remplazar y que tenemos que luchar porque no desaparezcan. Por eso definitivamente te tengo que decir: me gusta mirarte y lo seguiré haciendo con todas las ganas de mí ser.

@Plinero 
www.elmanestavivo.com
www.jai.com.co

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