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Temas del Padre 03 de Agosto de 2019

Las tragedias que nos bendicen

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Padre Alberto Linero
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El pasado 4 de mayo los medios informaban que el ciclista colombiano Egan Bernal no podría participar en el Giro de Italia, tras caerse en uno de sus últimos entrenamientos y romperse la clavícula. A los que nos gusta el ciclismo y sabíamos de la posibilidad que Bernal tenía de ganar el Giro nos entristeció y creíamos que era una nefasta noticia. Pero gracias a que no participó en el Giro, pudo hacerlo en el Tour de Francia y hoy sabemos que es el campeón de esta gran competencia ciclística. Sí, la mala noticia se volvió una condición de posibilidad para el gran triunfo del ciclista de Zipaquirá. Este acontecimiento se vuelve una invitación a vivir los problemas y las desgracias que sufrimos de una manera distinta a como habitualmente las vivimos. Te propongo 5 reflexiones al respecto:

1.   Entender que nos define la actitud  que tomamos ante las dificultades: José Fernando nos dijo: “Perdí las piernas, pero no los dientes, por eso sigo sonriendo”. Ante las dificultades, tú decides si buscas lástima de los demás o si los inspiras y te ganas su respeto. Esa es una decisión de cada uno. Nadie puede impedirnos decidir cómo enfrentar las situaciones duras que se tienen.

2. Aceptar con dolor las situaciones difíciles que vivimos. No es para nada sano negar que los “males” que sufrimos nos dañan y nos hacen sentir dolor. Es normal llorar y lamentarse ante las enfermedades, las quiebras, las rupturas amorosas, y todas aquellas cosas difíciles que enfrentamos a lo largo de la vida.  No tengamos miedo de aceptar que somos débiles, frágiles y vulnerables.

3. Analizar y entender qué fue lo que pasó. Las cosas no pasan mágicamente, siempre hay unas causas que las ocasionan y tenemos que conocerlas, entenderlas y comprenderlas. No nos podemos quedar en la queja y en la lamentación, sino que necesitamos aprender de los errores. Saber cuál fue el error cometido y por qué nos pasó lo que nos pasó.

4. Tener una mirada optimista en medio de toda la situación. No sabemos cuál es el impacto final de las situaciones que vivimos, y no podemos dejarnos arrastrar por corrientes pesimistas, fatalistas y escépticas.

5.  Tomar medidas para superar la situación. No basta con tener una visión optimista de la vida, sino que esta actitud debe ser respaldada por acciones concretas, las cuales deben estar organizadas en un plan de acción lógico, coherente y funcional. 

En este contexto me gusta leer Romanos 8,28, donde Pablo dice: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” y comprender que la experiencia espiritual nos hace ser optimistas y comprometernos con fuerza y decisión en la construcción de nuestro proyecto de vida. Cuando sabemos que siempre saldremos adelante, somos capaces de capotear, de enfrentar y superar todas las situaciones, aún las dificultades. Sí, como dijo un predicador, los problemas pueden ser regalos empapelados que toca desempapelar.
Estoy convencido que muchas veces terminamos dando gracias por situaciones que nos hicieron sufrir en el pasado, por ello debemos ser capaces de mirar más allá de lo inmediato y entender que la vida es un todo, que tiene su sentido integralmente y no en pequeños episodios y sucesos que vivimos, sean felices o difíciles. No nos ahoguemos en las desgracias que vivimos, miremos hacia adelante y concentrémonos en todo lo que podemos hacer para superar esa situación y vivir felices en medio de nuestra condición. Siempre es posible.

@Plinero 
www.elmanestavivo.com
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