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Temas del Padre 26 de Agosto de 2011

Las nuevas cosas

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En este momento de la historia vivimos para gastar, para ‘consumir’ y desechar rápidamente todo. Lo nuevo es nuevo por poco tiempo. Anteriormente un televisor era nuevo por lo menos durante un año; ahora no llega a serlo por una semana. Nada está para ser arreglado, sino puesto en desuso. Así funcionan las cosas ahora. Lo que no sirve, se desecha.

Se viven nuevas formas de comunicación, el bb (Blackberry, para los que no conocen esta terminología), las salas de chat, el twitter, el facebook, etc. Es el momento en el que los deseos de gastar y de aparecer los impulsan en todo. Este par de deseos no se satisfacen, parece que están siempre incompletos, porque se quiere gastar más, aparecer más. Cuando logran alguna meta que se propusieron, inmediatamente pasan de largo a otra, ya no quedan contentos por alcanzar lo que en un momento les atraía conquistar.


Ante lo rápido y lo efímero del deseo moderno todo queda obsoleto pronto. Por ejemplo, los computadores, los teléfonos móviles, etc., son deseados para pronto desencantar, para tenerlos y comenzar a desear otros nuevos.

También los ‘otros’ forman parte de esa mercancía a la que se desea y de la que prontamente se está desencantado. Es la paradoja de desear para no alcanzar, porque al alcanzar se pierde el deseo y aparece el desencanto.

Las relaciones de pareja no escapan a esta manera de ‘amar’, de ‘vivir’, de ‘estar’ en el que prima el intercambio, el poseer, el desear, el desencanto. Se buscan relaciones que llenen pero no que exijan compromiso. Que den la seguridad de estar protegidos pero con las puertas abiertas permanentemente para no dejar pasar una mejor oportunidad. ¿Qué caracteriza la afectividad de esta sociedad; sus ganas de juntarse o las ganas de separarse?

Se buscan relaciones ‘virtuales’ de fácil acceso y salida, que pueden deshacer oprimiendo la tecla ‘delete’. Hombres de esta época son los que llegan a nuestros seminarios -o es probable que nosotros mismos, unos más que otros, pertenezcamos a esta sociedad líquida y tengamos estas características a la hora de ‘relacionarnos’.

Esta es la manera de relacionarse que han aprendido a lo largo de su vida ¿es posible que lo desaprendan? ¿Qué tiene que ver este tipo de sensaciones modernas con las afirmaciones que del amor que plantea La Palabra de Dios? ¿Responde esta manera de entender las relaciones a los valores que el cristianismo quiere vivir?

Y uno podría decir que todo esto está bien. Pero los seres humanos que veo vivir así, que son aparentemente felices llenos de cosas, de botones que espichan, de celulares que muestran para generar envidias, de cuerpos llenos de cirugías para ser admirados, estos seres humanos, los siento vacíos, tristes, incompletos, llenos de nada, inflados como los globos, pero frágiles, que se revientan por cualquier cosita.

Por eso quisiera proponerles no ser parte de la levedad de esta sociedad, proponerles vivir de un modo distinto, buscar lo que sustenta la vida, establecer relaciones más profundas, más humanas. GC

Padre Alberto Linero
www.elmanestavivo.com
www.yoestoycontigo.com

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