EL HERALDO
Facebook Twitter Instagram You Tube Google+
SUSCRÍBETE
El id es:node/151461
Temas del Padre 26 de Enero de 2019

La muerte de los amigos

El usuario es:
Padre Alberto Linero

Tengo un excelso concepto de la amistad. Creo que es una de las experiencias más sublimes de nuestra condición humana. Tengo amigos a los que considero realmente mis hermanos por elección. Disfruto con ellos momentos de alegría, diálogos sobre los conflictos existenciales que vivimos, experiencias de fe celebradas y juntos vamos haciendo la vida con la libertad y la responsabilidad necesaria para ir siendo felices. Por eso la muerte de un amigo me hace sufrir y me cuestiona la vida toda.

Hoy estoy triste porque el pasado 21 de enero murió una gran amiga: Claudia Patricia Barros Orozco, quien después de luchar duramente contra el cáncer, partió al exilio eterno a sus 50 años. Recuerdo que encontré su amistad cuando llegué a Barranquilla en los años 90 a trabajar en el Seminario Regional Juan XXIII, en la Emisora Minuto de Dios y en la Parroquia del Espíritu Santo. Compartimos muchas experiencias espirituales, otras festivas y deportivas. Siempre me sentí acompañado por ella y su familia. Cuando el 22 de enero me encontré en Medellín con sus padres, con sus hijos y con Mario, nos abrazamos para consolarnos y tratar de mitigar el dolor de su ausencia. En ese momento solo pudimos recordar su alegría, su desenfado, sus expresiones siempre festivas, su cariño y generosidad con sus amigos y todas las anécdotas que vivimos juntos. Todos dábamos testimonio de la valentía y el perrenque con el que vivió su batalla contra la enfermedad, y de cómo, a pesar de los intensos dolores, siempre compartió una gran sonrisa y una palabra de ánimo para todos. De nuevo estas experiencias me confirman aprendizajes para seguir actuando en la vida:

• Es necesario vivir apasionadamente, aprendiendo a disfrutar cada instante para que cuando llegue la muerte no tengamos ningún reproche y podamos partir en paz.

• Debemos ser capaces de expresar todo el afecto que tenemos por los amigos y por las personas que están cerca, porque la muerte no avisa y nos puede dejar en la triste situación de sentir que no hemos expresado todo lo que sentimos por ellos.

• Comprometernos con ser felices, ese es el mejor homenaje que le podemos hacer a nuestros seres queridos que han partido, ya que si ellos nos pueden ver, desde donde estén, nos querrán ver felices.

• Para los que somos creyentes, la muerte no es el paso definitivo, sino el primer paso a una nueva vida. Creer eso es lo que nos anima a no desfallecer y a vivir con todas las ganas la vida misma.

Seguro me van a hacer falta los mensajes de WhatsApp, las expresiones de afecto, los momentos de oración y los diálogos espontáneos con Claudia Patricia y eso me hará sufrir, pero también me animarán los recuerdos alegres que tengo con ella y el saber que ha descansado de todo el sufrimiento que los últimos días le causó la enfermedad.

Insisto, la tarea que nos queda es vivir a plenitud, con pasión, siendo seres humanos que dejen a sus pasos buenas experiencias. Al fin y al cabo lo que queda en el corazón de los otros cuando partimos es lo que hemos impactado en su vida. Hay que lograr siempre que ese impacto sea para los demás un buen recuerdo.

www.elmanestavivo.com
www.yoestoycontigo.com

Mensaje enviado Satisfactoriamente!
Más de revistas