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Temas del Padre 08 de Septiembre de 2018

El pasado, es pasado

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Padre Alberto Linero

Nos cuesta olvidar el pasado de los otros. Y constantemente se los estamos repitiendo. Es muy probable que esa actitud nuestra sea una de las razones por la cual algunos no cambien sus actitudes y mejoren sus comportamientos. Recuerdo a un amigo que siempre me decía: dile que por favor me renueven los archivos. Porque resulta ser tedioso cuando nuestras relaciones dependen del pasado de los demás, cuando se convierte en un arma para herir.

Mi amigo tenía razón, a pesar de que ya no vivía como antes, todavía eran muchos los que lo juzgaban y le atacaban por su pasado. Aunque él había logrado rebelarse contra todo lo que había vivido, a cada rato había alguien que se lo recordaba y que sospechaba que seguía siendo igual. Estoy seguro que esto no está bien. Tenemos que aprender a creer en los procesos de cambio que viven los demás. No se trata de ser ingenuos pero si de estar abierto a la posibilidad de que los otros vivan de una manera nueva su vida. Si estamos constantemente dudando de los demás y haciéndoles sentir que no le creemos estaremos invitándolos a seguir fallando y a no cambiar.

Me gusta releer desde está óptica las historias de algunos personajes del Nuevo Testamento. Por ejemplo, Jesús le cree a Pedro después de su traición y no le quita el encargo de liderar su pueblo. Pablo vive un proceso de transformación y El Resucitado invita a Ananías a que le crea. Y así podríamos enumerar muchos relatos bíblicos en los que se expresa que Dios llama a cada uno, no por su pasado, sino por su presente, por lo que puede aportar al plan de Salvación, y eso a mi modo de ver resulta ser precioso, porque me deja entender que Dios no mira los errores que hayamos cometido, ellos no son piedra de tropiezo para Él. Dios actúa y puede transformarnos a todos, si estamos disponibles él hace maravillas y debemos creerlo, muchas veces es nuestra terquedad la que no permite ver los cambios que los otros van teniendo. 

En la época del internet eso es más complicado, porque todo deja huella digital y aunque pasen años otros pueden encontrarla y leerla sin contextualizarla y emitir sus duros juicios. Estoy convencido que debemos aprender a confiar en los cambios que los otros están teniendo. Tenemos que aprender a creer en el otro y  a no estar recordando su pecado, su equivocación, es necesario darle una nueva oportunidad. No rotulemos a la gente que eso es lo peor que podemos hacer si queremos que alguien sea mejor. Cuando etiquetamos a la persona no solo les estamos haciendo daño a ellas sino que además estamos dudando del poder de Dios, que siempre es renovador.

Aprendamos a vivir en el presente, aceptando a los demás por lo que son y no por lo que han sido. No hay nada peor que vivir sacando trapitos a lo largo de una relación. Ojalá seamos capaces de vivir con lo que se construye en el presente, utilizando el pasado solo para saber en qué hemos fallado y cómo podemos mejorarlo. Si somos capaces de vivir así, seremos más felices, no dependeremos de nuestros errores, ni ellos nos determinarán. Que los errores sean para aprender, que el pasado se quede quieto y que podamos vivir conscientes de la necesidad de vivir en el ahora. gc

@Plinero

www.elmanestavivo.com

www.jai.com.co

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El pasado, es pasado

Sábado, Septiembre 8, 2018 - 00:00
Padre Alberto Linero

Nos cuesta olvidar el pasado de los otros. Y constantemente se los estamos repitiendo. Es muy probable que esa actitud nuestra sea una de las razones por la cual algunos no cambien sus actitudes y mejoren sus comportamientos. Recuerdo a un amigo que siempre me decía: dile que por favor me renueven los archivos. Porque resulta ser tedioso cuando nuestras relaciones dependen del pasado de los demás, cuando se convierte en un arma para herir.

Mi amigo tenía razón, a pesar de que ya no vivía como antes, todavía eran muchos los que lo juzgaban y le atacaban por su pasado. Aunque él había logrado rebelarse contra todo lo que había vivido, a cada rato había alguien que se lo recordaba y que sospechaba que seguía siendo igual. Estoy seguro que esto no está bien. Tenemos que aprender a creer en los procesos de cambio que viven los demás. No se trata de ser ingenuos pero si de estar abierto a la posibilidad de que los otros vivan de una manera nueva su vida. Si estamos constantemente dudando de los demás y haciéndoles sentir que no le creemos estaremos invitándolos a seguir fallando y a no cambiar.

Me gusta releer desde está óptica las historias de algunos personajes del Nuevo Testamento. Por ejemplo, Jesús le cree a Pedro después de su traición y no le quita el encargo de liderar su pueblo. Pablo vive un proceso de transformación y El Resucitado invita a Ananías a que le crea. Y así podríamos enumerar muchos relatos bíblicos en los que se expresa que Dios llama a cada uno, no por su pasado, sino por su presente, por lo que puede aportar al plan de Salvación, y eso a mi modo de ver resulta ser precioso, porque me deja entender que Dios no mira los errores que hayamos cometido, ellos no son piedra de tropiezo para Él. Dios actúa y puede transformarnos a todos, si estamos disponibles él hace maravillas y debemos creerlo, muchas veces es nuestra terquedad la que no permite ver los cambios que los otros van teniendo. 

En la época del internet eso es más complicado, porque todo deja huella digital y aunque pasen años otros pueden encontrarla y leerla sin contextualizarla y emitir sus duros juicios. Estoy convencido que debemos aprender a confiar en los cambios que los otros están teniendo. Tenemos que aprender a creer en el otro y  a no estar recordando su pecado, su equivocación, es necesario darle una nueva oportunidad. No rotulemos a la gente que eso es lo peor que podemos hacer si queremos que alguien sea mejor. Cuando etiquetamos a la persona no solo les estamos haciendo daño a ellas sino que además estamos dudando del poder de Dios, que siempre es renovador.

Aprendamos a vivir en el presente, aceptando a los demás por lo que son y no por lo que han sido. No hay nada peor que vivir sacando trapitos a lo largo de una relación. Ojalá seamos capaces de vivir con lo que se construye en el presente, utilizando el pasado solo para saber en qué hemos fallado y cómo podemos mejorarlo. Si somos capaces de vivir así, seremos más felices, no dependeremos de nuestros errores, ni ellos nos determinarán. Que los errores sean para aprender, que el pasado se quede quieto y que podamos vivir conscientes de la necesidad de vivir en el ahora. gc

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