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Temas del Padre 17 de Noviembre de 2018

El fútbol y sus enseñanzas

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Padre Alberto Linero

Jorge Valdano nos enseñó que el fútbol es la cosa más importante de las menos importantes. Y sí, sin duda hay muchas realidades más trascendentales y prioritarias que el fútbol. A nosotros los hinchas, los resultados no nos alargan lo días de nuestra vida, no pagan el mercado, no nos definen la relación de pareja, ni nos garantiza el éxito en el aspecto laboral. Pero lo que sí tienen los resultados sobre quienes nos apasionamos por este deporte es el poder de hacer que nuestros días sean grises o coloridos, que tengan un color especial. Pienso, por ejemplo para mí, que el 30 de octubre de 2005 fue un día en que miré el mundo a través de las lágrimas: el Unión Magdalena descendió a la Primera B del fútbol colombiano al caer derrotado 3-0 ante el Deportivo Pereira en el Estadio Hernán Ramírez Villegas. Se jugaba la fecha 17 del torneo finalización. Lloré y lloré. Era como si se me hubiera muerto un ser querido.

Sé que muchos que no sienten la pasión por el fútbol no lo entienden, pero ese día quedó marcado en mi historia como un día de dolor, y a partir de ahí fueron 13 años de derrotas, tristezas, expectativas frustradas y burlas recibidas. Nunca supe cómo enseñarle a mis sobrinos a ser hinchas de un equipo que siempre perdía, como en las finales del 2008, 2012 y 2013 en las que vimos el ascenso tan cerca  y todo resultó siendo una vana ilusión porque siempre volvíamos a perder. Por eso cuando el árbitro finalizó, el pasado miércoles, 14 de noviembre, el partido del Cúcuta contra Llaneros y el equipo motilón ganó dos a cero, mi corazón se estremeció de alegría, los ojos se me llenaron de lágrimas y la emoción me hacía gritar y abrazarme con los que estaban en la sala VIP del aeropuerto de Barranquilla, porque con ese triunfo el Unión había ascendido a la categoría A.

Mi WhatsApp se llenó de mensajes de felicitaciones, Twitter estaba atiborrado de seguidores que me felicitaban. Era como  si yo hubiera  ascendido, como si hubiera empujado la pelota que venció al Quindío. ¡Es que todos saben cuánto quiero a este equipo, cuanto he sufrido y cuanto he hecho por él!

Al día siguiente la vida siguió su propio ritmo. Pero estoy seguro que nada es realmente igual. Nada. Porque las emoción de ver al equipo de los amores cumplir un sueño nos impulsa hacia delante. Si, aunque mi cotidianidad no cambió, sí lo hizo mi manera de mirarla, la óptica desde donde se ve la vida es siempre importante. Hay lecciones: nunca debemos desfallecer y siempre debemos luchar hasta conseguir nuestros objetivos, somos capaces de hacerlo. Cuando organizamos bien los proyectos y los realizamos con disciplina y talento estamos más cerca del triunfo; y quizás lo más importante: nadie es perdedor eterno, no podemos creernos esta categoría sino que tenemos que luchar por salir adelante. No sé en que situación de tu vida te experimentas “perdedor” es el momento de aprender estas tres lecciones y seguir adelante, estoy convencido que puedes vencer esa adversidad y alcanzar el sueño que tienes. 

@Plinero 
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