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Temas del Padre 22 de Diciembre de 2018

Actitudes de Navidad

El usuario es:
Padre Alberto Linero

Me gusta el tiempo de Navidad. Recuerdo con emoción los regalos que recibí siendo niño en esa época de parte de mis padres. Siempre buscaban la forma y cumplían los deseos que tenía como niño y se concretaban en algunos juguetes. Las calles de mi barrio esos días eran realmente manifestaciones de fiesta y de mucha alegría. Muchos que trabajan fuera de la ciudad regresaban al barrio, las novenas eran motivos de encuentro de pequeños y grandes. Se intercambiaban regalos y la solidaridad se hacía muy presente. 

Esto ha cambiado. Este sigue siendo un tiempo de alegría, pero hoy todo está arrastrado por las dinámicas económicas y comerciales, que nos hacen creer que todo el amor y la solidaridad se tienen que concretar en un caro regalo. Seguro todos estos intercambios de regalos mueven nuestra economía y generan oportunidades de trabajo para muchas personas, pero no se puede absolutizar de tal manera que se pierda todo el sentido trascendental e inspiracional de este tiempo. Por eso me parece muy elocuente el llamado que el miércoles 19 de diciembre hizo el Papa en torno a la Navidad. El Pontífice nos invitó a todos a no dejarse “cegar por el brillo de luces artificiales, de regalos y comidas”. Recordó que en este tiempo se celebra “la victoria de la humildad sobre la arrogancia, de la sencillez sobre la abundancia, del silencio sobre el ruido”. 

La Navidad es preferir “la voz silenciosa de Dios al estruendo del consumismo”. Es una invitación para todos, para creyentes y no creyentes a reflexionar en torno al sentido que se le está dando a la vida y cómo nos estamos relacionando con las personas que están cerca. La invitación es una buena oportunidad para entender que muchas veces lo que necesita la gente que está a nuestro alrededor es más de nuestro amor, compañía, reconocimiento, solidaridad y consentimiento que los regalos materiales que estamos pensando darles. Así que es una buena oportunidad para tratar de ayudar realmente a aquellas personas que necesitan y que seguro están a nuestro lado. 

No es el momento para adorar el individualismo ni el egoísmo, es el momento para ser solidarios y compartir con otros tantas cosas buenas que tenemos en nuestra vida. Seguro podremos darnos buenos regalos expresando que nos amamos, pero también es una oportunidad para trascender y buscar en lo sublime razones para darle sentido a la vida toda. Hacer una pausa y revisar todo lo que estamos viviendo y la manera como lo estamos haciendo para corregir lo que no esté bien en nuestra vida.  

Al final resuena en mi corazón la frase del Papa: “no mundanizar la Navidad, ni convertirla en una bonita fiesta tradicional, pero centrada en nosotros y no en Jesús… dar espacio al silencio… sin olvidarse de ayudar al menos a un pobre e ir más allá de los destellos brillantes del mundo y de llenarnos de regalos, almuerzos y cenas… celebrar la Navidad es celebrar a Dios que revoluciona nuestras lógicas humanas”. Desde ya Feliz Navidad y que puedan desarrollar su vida de la mejor manera. 

@Plinero 
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