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Sin Photoshop 28 de Septiembre de 2019

Samir Janne y su apuesta a la cirugía plástica segura

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Foto: Orlando Amador.

En la actualidad, este médico barranquillero tiene su propio consultorio, es docente universitario y asegura que se encuentra trabajando en la creación de una fundación con la que busca beneficiar a poblaciones de escasos recursos.

Daniela Murillo Pinilla @DanielaMurilloP
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Samir Janne Hasbún asegura que una de las decisiones más fáciles que ha tenido que tomar en su vida fue haber escogido la Medicina como proyecto de vida. Creció en familia de médicos y cuenta que heredó de su padre el don de servicio en el ámbito de la salud. 

“Él es médico también y trabajó en El Cerrejón durante 35 años. Yo solía acompañarlo a las brigadas de salud. Uno se empieza a enamorar desde pequeño de ese don así que fue una elección fácil y nunca tuve una segunda opción de carrera. Fue un amor que le aprendí a mi papá.  Siempre supe a qué me quería dedicar”, recordó. 

Inspirado en los ideales que aprendió en su hogar, ingresó a estudiar Medicina en la Universidad del Norte. Cuenta que al culminar su carrera se enfrentó a la encrucijada de elegir una especialidad adecuada. 

“Siempre he tenido inclinación por la parte quirúrgica. Me encanta la parte de entrar a un quirófano. Cuando nos graduamos, solemos enfrentarnos a la fase de escoger un camino para nuestras vidas. Hoy día es una tarea complicada: hay muchos lugares y el ingreso a las especializaciones es complicado. Cirugía Plástica siempre ha sido una de las que tienen más demanda y una de las más frecuentadas. Al principio, pensé en irme a Argentina o México. Pero por cosas de la vida terminé estudiando en Brasil”, contó.  

Allí fue aceptado en el Instituto Ivo Pitanguy, una de las escuelas más destacadas de cirugía plástica en el mundo. En el 2015, se devolvió a su ciudad natal y creó su propio consultorio en la Clínica Portoazul. Además, en la actualidad, es docente titular del programa de Especialización en Cirugía Plástica en la Universidad Simón Bolívar. 

Hoy día,  este cirujano plástico estético y reconstructivo cuenta que está trabajando en sacar adelante varios proyectos que tiene en mente. A corto plazo, quiere profundizar sus conocimientos en el área de la cirugía mamaria y facial y a largo plazo sueña con crear una fundación con la que pueda beneficiar, a través de sus conocimientos y cirugías estéticas y reconstructivas, a pacientes de escasos recursos. 

“Adicional a esto trabajo en otra fundación de la Clínica Reina Catalina. Siempre he tenido una inclinación por el trabajo social, esa es mi manera de devolverle a las personas la confianza que me dan”, estableció 

Asimismo, Samir sostiene que no está de acuerdo con los estereotipos que señalan a su especialidad como un campo banal y ligado exclusivamente a la vanidad. 

“El concepto de salud se refiere a una persona que tiene un cuerpo y una mente saludable. Cuando hay una disfunción en algunas de estas dos partes se entra en un estado de ausencia de salud. Una cirugía plástica no es solo para lucirla, porque detrás de cada uno de estos procedimientos hay un trasfondo psicológico muy importante. Este es el caso de aquellas que quieren reducir sus senos para aliviar dolores de espalda. Por otro lado, la cirugía reconstructiva es una de las áreas más bonitas porque se les da la oportunidad a las personas de que puedan recuperar la funcionalidad y la estética de una parte del cuerpo. Uno trabaja para devolver esa autoconfianza y autoestima a los pacientes”, consideró.

Así también, el especialista se refirió a la importancia de llevar a cabo una cirugía plástica segura. De acuerdo con Samir, si una persona desea realizarse uno de estos procedimientos, es esencial que identifique e investigue primero si el profesional de la salud está certificado. También, aconseja a los pacientes identificar las clínicas de renombre que estén en su ciudad, pues el fin es que la persona pueda sentirse tranquila. 

“El tercer aspecto es llevar a cabo un procedimiento seguro. En este ítem es esencial también tener un colega anestesiólogo que lleve a cabo cada paso de una manera correcta y qué el médico esté pendiente del paciente en el postoperatorio. También, hay que destacar que la medicina no es matemática. Todos tenemos complicaciones, así como también pacientes contentos. Estamos trabajando con la anatomía de la persona y eso es de las cosas más difíciles. Siempre hay riesgos, pero el médico debe tener los debidos estudios para confrontarlos”, compartió. 

}Confiesa que aunque siempre trata de mantenerse tranquilo antes de un procedimiento, nunca deja de sentir un pequeño nerviosismo antes de entrar a un quirófano, pues esto hace parte del “respeto” que siente por su profesión. 

“Quiero seguir trabajando en consolidarme como un profesional serio y destacado de la ciudad. La fundación es mi proyecto consentido, pero no es fácil. Todavía hay mucho camino por recorrer”, puntualizó.

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