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Sin Photoshop 22 de Agosto de 2020

Omeris Arrieta: “Mi hija se convirtió en mi mamá”

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Foto: Dilan Daniel Sarmiento Ibarra

La actriz cordobesa rememora, junto a su hija Valeria, detalles de la enfermedad que le arrebató gran parte de sus recuerdos. Actualmente se encuentra haciendo teatro y grabando algunas series de televisión.

Loraine Obregón Donado - Instagram:@soyloraineo
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¿Qué sería del ser humano sin las pruebas o los obstáculos? ¿Sin una piedra de tropiezo encontraríamos el propósito de nuestra existencia en la tierra o sabríamos con claridad de qué estamos hechos? En lo que a la actriz Omeris Arrieta concierne —de Planeta Rica (Córdoba)— su vida no sería la misma si a través de los años no hubiera tenido algunas recaídas. Quizá se habría perdido de la experiencia de renacer como el ave fénix.

Resume sus momentos más cruciales en tres sucesos: el fallecimiento de su padre, la pérdida de la movilidad en sus extremidades durante dos años y el derrame cerebral isquémico que borró de su memoria gran parte de sus recuerdos, hace cinco años.

Este último hecho, que ocurrió en el municipio de Mompox (Bolívar), lo recuerda hoy día su unigénita, Valeria, de 25 años. Ella, a través de una llamada telefónica y en compañía de Omeris, verbaliza lo sucedido sin que su voz se quebrante.

Cabe aclarar que sin duda la protagonista de esta historia es Omeris, pero Valeria es el pilar en su desarrollo y desenlace, ya que, según Omeris, es “la autora de su vida”. Ella vivió casi que en cuerpo propio la situación de su madre, a tal punto de dejar a un lado su rol de hija para convertirse “en la mamá de su mamá”.

“Recuerdo que mi mamá fue a firmar el contrato para participar en el proyecto de ‘La Cacica’. Estando allí se desmayó. Minutos después recibí una llamada del teléfono de ella cuando iba de regreso a mi casa (Bogotá), en un Transmilenio. Al contestarle y saludarla, mi mamá solo me decía: Valeria, Valeria, Valeria, yo le respondía que la estaba escuchando, pero ella no me decía otra cosa diferente que mi nombre. Así que llegué a pensar que era problema de la señal, le colgué y le volví a marcar. En ese intento me contestó una enfermera que me decía que creían que a mi mamá le acababa de dar un derrame cerebral, que estaba muy grave y que necesitaban mi consentimiento para trasladarla a la clínica de Valledupar. Yo reaccioné de inmediato y le dije que lo hicieran rápido. Al colgar sentí que el mundo se me vino encima, hiperventilé y me tiré al piso del Transmilenio”.

Al llegar a su casa, Valeria le comunicó lo sucedido a su padre. De inmediato surgieron las ganas de tomar el primer avión para aterrizar en la Ciudad de los Santos Reyes del Valle de Upar y conocer de cerca el estado de la mujer que la había traído al mundo. Pero la situación económica en ese momento los ponía en aprietos. Aun así aparecieron "ángeles" que aportaron en la compra de los tiquetes. Al día siguiente llegaron hasta la capital cesarense, pero en medio de su viaje, Omeris se debatía entre la vida y la muerte.

“Cuando llegamos los doctores nos dijeron que a mi mamá la habían reanimado nueve veces porque se estaba muriendo. Al estar en cuidados intensivos, su médico me decía que lo único que mi mamá mencionaba era mi nombre y que por su diagnóstico era muy probable que al salir de la clínica no recordara a nadie, ni supiera hablar o escribir”.

Valeria reconoce que en todo este camino su papá fue su sostén. Era quien siempre le recordaba que “todo en la vida tiene que ver con la actitud”, y que Omeris los necesitaba a los dos fuertes.

“Ella duró en cuidados intensivos prácticamente 20 días. Luego la trasladaron a una habitación, donde permaneció por dos semanas más (...) en ese momento tan difícil no olvidaremos que nos brindaron morada la mamá del libretista de ‘La Cacica” y después Jhon Bolívar, el director de la novela ‘Chepe fortuna’”.

Al retornar a Bogotá empezó su recuperación. Valeria manifiesta que tuvo que pegar en las paredes muchas de las fotos de su familia para que los recuerdos regresaran a Omeris. Se dedicó también a relatarle gran parte de su vida, así como enseñarle a leer y a escribir.

“Ella recibió el paquete de los CDs de la producción de ‘Chepe fortuna’ y le parecería increíble verse en la televisión, esto también la ayudó (...) literal, me convertí en la mamá de mi mamá. Hoy día cualquiera que hable con ella no creerá lo que tuvo que vivir”.

Omeris asegura que tuvo días en los que, a solas, vocalizaba sus plegarias y pedía a Dios que la llevara de este plano terrenal. De toda esta experiencia aprendió a pensar un poco más en ella, a aceptar cuando algo no se da y a dedicarle más tiempo a su hija, pues antes —asegura— trabajaba durante largas jornadas y sacrificaba su salud con tal de lograr un papel en cualquier producción, todo esto, para ella, fue el causal de su derrame.

Resalta que hay recuerdos “que han vuelto a su corazón”. De su emblemático personaje Venezuela, en ‘Chepe Fortuna’, rememora algunos detalles, escenas que siente como si se hubiesen grabado ayer, pero hay otras que su recuerdo es muy vago.

“Hay días en los que rememoro muchas cosas perfectamente, pero hay otros en los que definitivamente no. Tengo gente que me ha visitado y se ha ido de mi casa llorando porque no las he reconocido (...) a mí mucha gente me daba por muerta, así que desde diciembre del año pasado me tocó hacer un trabajo fuerte junto con un pelao talentoso que me ha ayudado a potencializar mis redes sociales para que la gente sepa que sigo con vida porque yo no estaba muerta, estaba de parranda (risas)”.

En su reminiscencia, Omeris dice que su talento en la actuación ha sido innato. A pesar de las secuelas de su patología su don sigue ahí. Fue así como un día cualquiera, hace dos años y medio, ya un poco más lúcida, le propuso a Valeria trasladar su drama a las tablas.

“Yo le decía a ella que quería hacer una obra teatral para confirmar que la actuación todavía estaba dentro de mí y que no se me había olvidado. Pero esto fue duro. Mi hija y yo llorábamos en los ensayos”.

Valeria manifiesta que para construir el texto de la obra, que titularon ‘Yo soy la mamá de mi mamá’, fue vital la participación del dramaturgo Jonathan Londoño. Todo ese proceso para ella significó “enfrentarse al hecho de que la mujer que fue su primera maestra de actuación no era capaz de retener el texto a causa de su condición”.

“No es lo mismo ponerte en los zapatos de otros personajes, como normalmente sucede cuando actuamos, que ponerte en tu propio drama. Además de haber sido difícil el asunto técnico, también nos resultaba complejo pasar una y otra vez por el dolor al repetir la obra. Por lo anterior  decidimos parar el montaje por cierto tiempo, pues para mí era importante encontrar las herramientas para trabajar junto con mi mamá y que ella volviera a ser mi ‘partner’. Cuando la retomamos se convirtió en casi que mi último montaje de la escuela donde me formé como maestra en Artes Escénicas con énfasis en Actuación. La estrenamos justo para mi montaje de grado, en julio del año pasado. Cuando la presentamos muchas de las personas que la vieron al final nos abrazaban y hasta lloraban (...) mostramos no solo lo lindo del proceso, también lo duro, mis peleas con Dios y lo difícil que fue”.

Luego de ver la reacción y aceptación de la gente, decidieron seguir presentándose con la obra en varios escenarios, eso sí, antes logaron realizarle algunos ajustes, pero sin desvirtuar la honestidad de la obra que retrata la realidad de las dos. En el presente tiene una duración aproximada de 1 hora y 15 minutos, e involucra tanto música en vivo como la participación de dos instrumentos: el saxofón y la guitarra.

Dentro de los proyectos actuales de ambas está lograr el montaje de la obra ‘Yo soy la mamá de mi mamá’, a través de la aplicación Zoom. Adicionalmente se encuentran dictando talleres de actuación todos los sábados, por medio de las plataformas digitales.

“También me salió un proyecto colombo-alemán, pues vinieron a Colombia a rodar una serie que es muy famosa en Alemania, llamada ‘El barco del amor’. Asimismo, se me dio por irme a Valledupar porque le comenté a mi amigo Eberto Manotas que tenía una idea relacionada con la historia de un personaje que se llama Doña Moño, que es mamá, es chismosa, tiene mucha influencia, es propietaria de una peluquería, es divertida y muy parecida a Venezuela en su forma de hablar. Frente a esto me dijo que trabajáramos primero en la miniserie ‘El barrio del bololó’, en la que Vale es la protagonista, y que en esta incluyéramos a Doña Moño y luego sí le camináramos a la historia de mi personaje. A mí me pareció lo máximo”, explica Omeris.

También empezó a grabar hace poco un cortometraje de terror, que es un proyecto independiente. A su vez se encuentra enfocada en la serie ‘Apartamento 69’.

 

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