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Sin Photoshop 23 de Noviembre de 2019

“No pueden llamarse diseñadores aquellos que copian”

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Foto: Orlando Amador Rosales

La diseñadora de modas Alitza García conversa sobre sus inicios en la industria, sobre la conexión con sus raíces guajiras y sobre su futuro en el mercado nacional e internacional.

José Cantillo Ferrer - @josecantillof
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Alegría, esa es la palabra con la que se define a sí misma Alitza García. Esta diseñadora de modas nacida en La Guajira ha encontrado en su oficio una forma de materializar los sueños de su niñez y convertirlos en su proyecto de vida.

Es madre de dos hijos, Gustavo y Aristides, quienes considera no son solo los seres más especiales en su vida, sino sus “tragas infinitas”. También dice que la verdadera inspiración, mucho más allá de su empresa, es su familia. “Yo creo que la mejor bendición que Dios le puede regalar a un ser humano es su familia”.

Su historia en la moda comienza desde la infancia, etapa en la que recuerda con mucho entusiasmo aquella relación que mantenía con su abuela, cuando la misma dejaba caer de su máquina de coser retazos de telas y ella las terminaba convirtiendo en vestidos para sus muñecas, lo cual dice, le permitió desarrollar su sensibilidad por los textiles a temprana edad. “Desde que tengo uso de razón empecé a percibir esa gracia divina que aprendí de mis ancestros y que llevo conmigo hasta el día de hoy”.

Estudió Diseño de Modas en la Universidad Autónoma de Caribe, aún en contra de la voluntad de sus padres, quienes deseaban con gran intensidad que su hija estudiara Medicina.
“En ese entonces no existía el programa en la universidad, lo que había eran corporaciones que se dedicaban a entrenar a sus estudiantes con técnicas de patronaje y confección. Yo salí muy temprano de mi colegio y no quería darle ese gusto a mis papás de tener que estudiar lo que ellos querían, así que me metí en una corporación en seguida, y apenas supe que la Autónoma había abierto la carrera no dudé en inscribirme”.

Su marca nació hace casi diez años con la intención de concretar un proyecto que pudiera destacarla en el mundo del diseño que tanto le fascinaba y que había estudiado. Reconoce que en ese largo camino, las personas que han estado a su lado han sido fundamentales en su crecimiento. “El hecho de encontrarme seres humanos especiales en mi vida, a quienes les debo mucho, me ha ayudado a ir moldeando un proyecto al que cada día le veo más forma”.

Para la creación de sus prendas, Alitza encuentra inspiración en la naturaleza. En 2016 presentó una colección en un evento durante la Semana de la Moda de Nueva York basada en los escarabajos, que tanto recuerda de su niñez y del lugar de donde es oriunda. Al año siguiente fueron cuatro aves en vía de extinción, también de La Guajira, las que se estamparon en blusas, faldas y chaquetas. La orquídea y la Amazonía colombiana también han estado presentes en sus propuestas.

“Las raíces guajiras hacen parte de mi esencia como persona. Su creatividad y su diversidad son algo fantástico”, dice refiriéndose a sus intenciones de siempre exaltar y difundir a través de su marca lo mejor de las tradiciones y costumbres indígenas.

Por su parte, la creativa considera que sus diseños no discriminan edad alguna, por el contrario, cree que “en la moda en sí, la edad no es un impedimento. Una blusa de Alitza García se la puede poner tanto una joven, como una mujer adulta. Todo depende de cómo la quiera llevar y cómo se quiera sentir”. 

La diseñadora también ha sido contundente al dar su opinión acerca de aquellos creativos que replican diseños ajenos. “El diseñador es aquel que se dedica a crear un producto que sea único y que se identifique. No pueden llamarse diseñadores aquellos que copian, ellos son solo vendedores”.

En la actualidad, Alitza García posee una tienda propia ubicada en el norte de Barranquilla. También tiene su propio taller en donde se crean las colecciones que posteriormente se venden a través de tiendas multimarcas en distintas ciudades del país como Bogotá, Medellín, Cali y Cartagena. Entre sus proyectos a corto plazo se encuentran la creación de una tienda en línea con alcance internacional y la expansión de su marca en mercados como el español y el italiano. 

Por último, confiesa que prefiere ver la vida no como una cantidad de retos por superar, sino como un constante juego en el que se debe actuar con transparencia, “sin mirar hacia atrás y sin hacerle daño a nadie” y que “todo en esta vida es un aprendizaje; hoy te caes, mañana te levantas y sigues adelante”.

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