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Sin Photoshop 23 de Diciembre de 2017

Mayte Montero y su gaita champetera

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Foto: Luis Felipe De La Hoz

Mayte del Rosario Montero Laguna, de Cartagena, posa en los jardines exteriores de EL HERALDO.

Alejandro Rosales Mantilla

En esta nueva etapa de su vida solo expresa agradecimiento para con Carlos Vives. Aquí habla de su separación y de cómo llegó a la música por accidente.

Es mentira que Mayte del Rosario Montero Laguna se pone triste cuando se le nombra a Carlos Vives. Por el contrario sonríe, se le ilumina el rostro. Dice que son “hermanitos” de la música, del trabajo, de la bacanidad caribe. “Mírala, mírala qué linda es, linda es… linda es y se le ve, se le ve…se le ve yo no sé qué, no sé qué…no sé qué tiene Mayté” y ahí llega ella. Cartagenera del barrio Los Alpes, representante del folclor, de la gaita, del perrenque, de la sinceridad que la identifica. Mayte, como casi siempre, habló Sin Photoshop de su vida, inicios en la música, de Vives, los proyectos champeteros que presenta en una Cubeta sonora en la que siempre ha estado África presente. A continuación presentamos apartes de un grato diálogo entre la artista bolivarense y Gente Caribe.
 
 P  ¿Cómo llegó a la gaita?
 R  A mí siempre me han gustado las percusiones, el llamador, las maracas, el guache, la tambora, eso fue en el colegio. Un hermano, Milton Montero, había intentado enseñarme a tocar gaita, pero él era aprendiz y no le cogí la caída. Entré a la universidad a estudiar Administración de Comercio Exterior, estaba pendiente de si había grupo de música y me dijeron que en el Departamento de Integración me inscribía. Yo me pintaba tocando la tambora pero me recibieron con la noticia de que los percusionistas eran demasiados, pero necesitaban gaiteros. Yo les dije que me le medía pero sin compromiso. El instructor me mostró cómo era la película y conecté enseguida con la gaita. Después era la insoportable de mi casa, me encerraba a tocar en mi cuarto. Era feliz de que me llamaran a tocar en un sancocho, no me importaba que mi papá me regañara porque llegaba tarde de las fiestas.
 
 P  Gaita macho o hembra…
 R  Hembra, pero cuando estoy grabando hago también la gaita macho.
 
 P  ¿Cómo nacieron las boquillas portátiles que usted creó?
 R  Nacieron de ese suplicio que padecemos los gaiteros que seguimos empeñados en apegarnos a lo tradicional aunque duro nos vaya. El tubito por donde se sopla originalmente es una pluma de pato. Ahí hay dos problemas, conseguir una pluma de pato cada vez es más complicado. Tocaba que alguien incluyera pato en el menú para tener las plumas. Segundo, son muy frágiles y la instalación es complicadísima, es un trabajo artesanal. Decidí trabajar la boquilla, idear la forma. Hice llamadas a los fabricantes en Barranquilla, Cartagena y Montería para preguntarles el largo de la pluma que les gustaba, el diámetro, buscar un calibrador. Hice el diseño con un sistema enroscable para poderla quitar o poner a mi antojo y protegerla. Fui a varias fábricas, la mayoría no me copiaban hasta que encontré una empresa que hace juguetes en Bogotá y les gustó el proyecto. El sistema consta de dos piezas, una va fija dentro de la gaita y el tubito que es removible y ajustable. Se llama Tuplum. El juego cuesta 25.000 pesos. 
 
 P  Hábleme de su nuevo sencillo ‘África’, cuyo autor es Martín Madera…
 R  Hace mucho tiempo él me había amagado con que tenía una idea súper chévere para una canción de champeta con gaita. Nos volvimos a encontrar y le mostré varias cosas que estaba produciendo y cómo que se motivó, se le prendió la chispa, me dijo: te tengo una canción bacanísima, espérate ahí. Agarro su guitarra, yo en Bogotá, él en Barranquilla, me la mandó por WhatsApp y me encantó. Llamé a mi productor, mi primo Édgar Gutiérrez, ‘el Peque’, él sabe producir para mí. Todo fluyó enseguida.
 
 P  ¿La champeta siempre ha sido parte de su esencia musical?
 R  Por ejemplo, Cubeta (otra canción) es una champeta, la tuve casi 20 años en borrador (…) El año pasado empecé a revisar todo lo que tenía, quería hacer algo con gaita y electrónica, ahí desempolvé Cubeta. 
 
 P  ¿Cómo es su relación hoy con Carlos Vives?, ¿es verdad que se le ve triste cuando habla de él?
 R  Eso es puro amarillismo, por el contrario, más de 20 años tocando juntos, somos hermanitos de proyectos, de trabajo. De hecho a mí me molestó mucho y por eso suspendí una gira de medios, me pareció indelicado que trataran tan despectivamente una situación que no tiene ninguna rareza, yo lo que estoy es llena de agradecimiento y sé que Carlos también. Salió un titular: “Mayte se sacude de Vives”, como si fuera lo peor, y al contrario, fue lo mejor que me pasó en la vida. Lo más lindo y más bello que me ha pasado.
 
 P ¿Y qué viene en 2018?
 R ¡Ay! África papito, ¡y entonces!. 
 
En este momento Mayte está radicada en la ciudad de Bogotá. 
 
Una tradición que vive...
“Ahora hay sobreproducción de gaiteros, no hay riesgo de que muera esa tradición”.
 
Trabajar con Carlos Vives...
“Fue lo mejor, lo más lindo y bello que me ha pasado en la vida”.
 
 
 

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