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Sin Photoshop 05 de Septiembre de 2020

Luis Miguel Hoyos y su lucha política por los sordos en Colombia

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Foto: Cortesía Luis Miguel Hoyos

El trabajo del doctorando en Derecho recibió por parte de The Washington Academy of Political Arts & Sciences, el premio Napolitans, en la categoría ‘Youth Leadership Award 2020’.

Loraine Obregón Donado - Instagram:@soyloraineo
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Dicen que en algún momento de nuestras vidas logramos encontrar, por lo menos, a un modelo a seguir. El barranquillero Luis Miguel Hoyos, de 31 años, ha tenido muchos, aunque destaca principalmente a su tío-abuelo Humberto Sinning Herazo, quien fue abogado y ostentó cargos públicos en Colombia, como Gobernador del Magdalena en 1978 y Senador de la República entre 1982 y 1990.

De él aprendió a amar el Derecho. Esa pasión fue el impulso que lo llevó a ‘casarse’ para toda la vida con esta profesión, a pesar de no contemplarla para su futuro como primera opción.

“Admito que empecé a interesarme mucho más por esta cuando leí ‘To kill a mockingbird’, de la escritora Harper Lee, pues el tema de la desigualdad racial de los Estados Unidos me marcó. La decisión definitiva vino en medio de una madrugada, después de haber tenido una  conversación con mi abuelo materno Rafael Rojas, quien me recordó lo importante que eran los jueces en la sociedad. También me motivó mi tío, el presbítero Johan Rojas Sinning, abogado de profesión y reconocido líder cristiano en Barranquilla. Finalmente lograron convencerme mi padre, Luis Miguel Hoyos; mi madre, Hernestina Rojas; mi abuela materna, Rosmelia; y mi tío Aldo Rojas (...) con los años he ido haciendo mucha filosofía política y moral”.  

Tantear el terreno del Derecho lo ha llevado a ‘enamorarse’ mucho más de su carrera profesional. Incluso, en el camino le ha ido encontrando ‘el gustico’, específicamente a todo aquello que encierra, que —para él— tiene que ver con el objetivo social de comprenderlo todo y de entender la realidad para hacerla accesible a la mayor cantidad de personas.

Se refiere al escepticismo que existe en nuestra sociedad por los temas políticos. Asegura  que ese descrédito se da debido a que “la igualdad no es una realidad política constatable. Lo que se observa es la desigualdad. Por eso le pedimos a la política que nos iguale. Mientras no se logre, habrá mucho recelo”.

Agrega que hacer políticas que se cumplan es un enorme desafío civilizatorio, aunque, desde su perspectiva, en Colombia existen mucho con resultados.

“Un claro ejemplo de ello es las políticas de “cero a siempre” y la de “erradicación de violencia contra la mujer”. No son perfectas, pero sin ellas todo sería más difícil (...) la diferencia de la realidad colombiana con otras, es que, en países como España o Alemania, las políticas construyen ininterrumpidamente sociedad paritaria y esta no ha sido todavía nuestra apuesta. No situar la igualdad como centro del desarrollo es permanecer en un estado de pauperización, como es nuestro contexto. Hay que cambiar la lógica del subsidio como política de Estado, por la igualdad como máximo éxito democrático”.

Un premio. Hace poco Luis recibió un reconocimiento por parte de The Washington Academy of Political Arts & Sciences, en la categoría ‘Youth Leadership Award 2020’. Esta institución le otorgó uno de los premios Napolitans, que son los más codiciados en la industria política, tanto que han sido llamados como los “Oscar de la Política”.

“Participé con el aval formal otorgado por la Federación Nacional de Sordos de Colombia – FENASCOL. Recuerdo que de su presidente, Henry Mejía Royet, recibí una comunicación llamada: ‘Historia del Dr. Luis Miguel en la defensa de los Derechos de la Comunidad Sorda’. Lo que significó mucho para mí. El aval se envió a Washington (Estados Unidos) con los trabajos, los datos y los logros vinculados de manera directa al liderazgo político. Mi solicitud se formalizó en noviembre de 2019. Después de cumplir los requisitos para la admisión pasó al comité que efectúa la evaluación, integrado por consultores, ex presidentes, ex ministros, académicos y otros personajes reconocidos en la industria política. Es un “peer review” muy riguroso porque no se trata de un concurso y la Academia de Política de Washington se reserva el derecho de descalificar, sin previo aviso, cualquier postulación que no cumpla o rompa las reglas. El Código de Ética de la American Association of Political Consultants de los Estados Unidos rige la evaluación que para nosotros es a ciegas.  Es un proceso competitivo y nada está garantizado”.

A Luis el Derecho lo ha llevado a entender gran parte de la realidad. Por ejemplo, la desigualdad estructural que sufren las personas con discapacidad auditiva y las mujeres.

“Tú te haces militante de la comunidad sorda cuando te das cuenta de que realmente la condición de ser sordo en un país como Colombia no es una condición justa, que a las personas sordas se les obliga a vivir de un modo excluyente y ese proceso retarda el acceso a la igualdad. Entenderlo así me hizo dirigir, desde el Instituto Nacional para Sordos – INSOR, tres proyectos que me permitieron ser merecedor del premio”.

Esos proyectos a los que hace mención son: “Televisión Accesible para Sordos (2013)”. En este se desempeñó como investigador y consultor académico principal, logrando que la ANTV expidiera la Resolución 350 de 2016 que ordenó la progresión inclusiva de las comunidades sordas a la televisión, reincorporando los intérpretes de lengua de señas a la pantalla chica. El segundo fue “INSOR Visible 2014-2018”. Sobre este destaca que INSOR es una entidad del orden nacional, adscrita al Ministerio de Educación, que opera como un ente asesor del Gobierno al mismo nivel del ICFES. Y el último fue la “Gestión Territorial INSOR-MinEducación”, que básicamente se trató de la estrategia para llegar a los territorios del país usando la Directiva No. 27/2015, en la que el Ministerio de Educación y el INSOR enviaban las instrucciones a las entidades territoriales sobre la necesidad de garantizar la contratación de profesionales de apoyo, intérpretes de lengua de señas y modelos lingüísticos para la atención educativa de la población sorda.

El reconocimiento sin duda ha significado mucho para él, sobre todo si tiene en cuenta el hecho de haber sido premiado en el mismo año y al mismo tiempo con líderes reconocidos como la alcaldesa de Bogotá, Claudia López; el presidente de El Salvador, Nayib Bukele; el estratega de campañas electorales, marketing político, comunicación pública y publicidad política, Aleix Sanmartín; y Alejandro Char, ex alcalde de Barranquilla y ex gobernador del Atlántico. Pero más que esto está de por medio la importancia de comprender que una sociedad no puede llamarse democrática mientras haya ciudadanos que “no detectan la plena capacidad de ser iguales en su condición absoluta de ciudadanía. Para ello hay que trabajar mucho y cuando se avanza hacia ese propósito, aparecen premios como estos que son en últimas una válida excusa para seguir impulsando a los jóvenes que creen en la transformación política”.

En cuanto a su experiencia profesional, Luis comparte que ha prestado sus cualidades humanas y profesionales en lugares como: Brigard Urrutia, Pensar en Género en la Javeriana de Bogotá, la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios (Bogotá); la Alcaldía de Sasaima (Cundinamarca); Colciencias (hoy, Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación); El Observatorio Colombiano de Ciencia y Tecnología; La Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia; y El Instituto Nacional para Sordos – Ministerio de Educación Nacional, entre otros.

En 2013 realizó la investigación: ‘La eliminación de la mujer colombiana de la memoria histórica’, que fue publicada en la Revista de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Harvard. En 2012, desde el Instituto Pensar de la Universidad Javeriana, acompañó a las maestras Carmen Millán, Amelia Fernández y Yadira Alarcón, en calidad de coinvestigador en: ‘Violencias contra las mujeres en Bolívar y el Valle del Cauca’. En la actualidad colabora con “Justicia ProMujer”, firma de abogados que en Colombia lidera Mónica León Del Río.

“He tenido varios roles, siendo el académico el más importante porque para mí este es sin duda el escenario para plantear un cambio de situación. Adicionalmente soy becario de Colfuturo y doctorando (Ph.D) en Derecho en la Universidad Carlos III de Madrid (España)”.

Se perfila en la política. De hecho, asegura que ha tenido la oportunidad de ejercer en lo público, por lo que regresar a este ámbito le permitiría seguir trabajando por las causas de poblaciones vulnerables.

“Yo creo que las personas que conocemos los problemas sociales siempre tenemos una mirada más amplia porque el conocimiento científico cuando se usa correctamente, mejora la vida de las personas. No me importaría ocupar una cartera en educación, inclusión o política social, sobre todo en Barranquilla, donde no he tenido el honor de trabajar directamente”.

De momento su gran proyecto es seguir haciendo academia y liderazgo político, aunque “cerrar” su formación doctoral en Derecho es su prioridad. Recientemente culminó una investigación sobre la periodización de los “comunitarismos sordos”, a partir de la filosofía política. El resultado será un libro publicado este año, prologado por Angelino Garzón, ex vicepresidente de la República y actual embajador de Colombia en Costa Rica.

Considera que la justicia en Colombia “tiene problemas”. Y esto —según explica— tiene que ver con que “la administración de justicia cuenta con muy poca capacidad de resistencia a la agenda del Ejecutivo, y lo que pasa en esta rama puede fagocitar la autonomía de los jueces y magistrados (...) indudablemente en Colombia se necesita una reforma a la justicia, que permita, por ejemplo, introducir la meritocracia, la renovación institucional, la paridad de las mujeres y, sobre todo, poner la independencia del poder judicial como resistencia a las agendas políticas”.

En sus otras facetas, Luis es percusionista. Dentro de sus pasatiempos está tocar la batería, leer, viajar, y escuchar “salsa brava” y música mizrají. Su anhelo “más grande” es que en Colombia se supere el “pesimismo y el negacionismo”.

“Sueño con que como sociedad entendamos que somos los responsables de todo lo que nos llega a pasar, para bien y para mal. Que dejemos de creer que por el hecho de ser colombianos, tenemos una especie de extraordinaria dignidad. Seguir pensando así no permite construir una sociedad racional y nos estanca en un camino donde creemos que todo acontecerá de la nada porque nosotros somos así. Sueño con más educación. El pensamiento racional no tiene la importancia que debería tener en el país y claramente el bajo debate sobre la igualdad en el país demuestra que hace falta mucha reflexión”.

No cree en “ciertos esencialismos”, pero si le permitieran volver a nacer y elegir el lugar, sin duda pensaría en Barranquilla. Ahora, si tiene que apostar por algo, eso sería trabajar "por la libertad, la igualdad, la solidaridad y la tolerancia".

 

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