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Sin Photoshop 16 de Marzo de 2019

Los sueños que edifica el arquitecto Ricardo De Castro

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Foto: Orlando Amador Rosales

Ricardo De Castro asegura apostarle a una arquitectura sostenible.

Loraine Obregón Donado - Instagram:@soyloraineo

El año pasado, el barranquillero fue nominado a la Bienal Colombiana de Arquitectura y Urbanismo. Este año participará en dos concursos internacionales.

Tal vez para muchos arquitectos de Colombia recibir una nominación en la Bienal Colombiana de Arquitectura y Urbanismo signifique un sueño difícil de cumplir. En el caso del barranquillero Ricardo De Castro, de 41 años, fue una realidad que, adicionalmente, lo hizo merecedor de una mención de honor.

Esto para él simboliza el fruto de su esfuerzo y el resultado de un trabajo arduo durante muchos años. De pequeño tuvo una gran influencia por parte de sus padres, núcleo familiar en el que el arte y la arquitectura eran prácticamente el pan de cada día.

“Mi papá es arquitecto y mi mamá toda la vida nos enseñó arte. La primera planta arquitectónica que diseñé la hice a los 13 años y fue una casa para dos familias. Cuando mi papá la vio noté su asombro, pero tenía un pequeño detalle y era que le faltaban los baños y los cuartos de los empleados. A partir de ahí empecé a tener curiosidad por estas dos áreas. Inicié estudios en Arquitectura en la Universidad Autónoma del Caribe y después del primer año, en una clase de Urbanismo, vi en imágenes el Museo Guggenheim en Bilbao y recuerdo que a partir de ahí pensé en que quería conocerlo y deseaba hacer cosas grandes por fuera para luego traerlas a Colombia. Así que en seguida busqué una universidad donde pudiera llenarme de arquitectura”.

Fue así como llegó a Barcelona (España). Allí permaneció durante cuatro años y fue donde recibió el título de arquitecto. Trabajó en Argos Management, “empresa que construyó la Torre de las Aguas de Barcelona” y de la cual considera que aprendió lo suficiente. Pero, alejándose de su zona de confort y enfocándose en su crecimiento, llegó a considerar el deseo de seguir expandiendo sus conocimientos.

“Viajé a Milán a hacer dos máster, uno en Diseño Industrial y otro en Diseño de Interiores. Allí encontré a mis mentores: Piero Lissoni, considerado uno de los diez arquitectos más conocidos a nivel mundial. Y la arquitecta Patricia Viel. Junto a ella aprendí a valorar lo que es hacer Diseño de Interiores. Hoy en día puedo entender que quien hace Arquitectura no sabe hacer Diseño de Interiores y quien hace Diseño de Interiores no se debe meter con Arquitectura. Tuve la suerte de aprender a crear desde lo macro hasta lo micro”.

Ricardo afirma que gracias a una beca que recibió tuvo la oportunidad de trabajar al lado de Piero durante tres años, en Milán. La experiencia adquirida en este punto de su vida le permitió aventurarse en concursos de arquitectura, en los que aprendió que si deseaba desarrollar más, debía buscar un país con más oportunidades.

Es así como se despidió de Europa y llegó a Miami (Estados Unidos). Su razón obedeció a que “en Europa se aprende lo que es ser artista, a respirar y sentir el diseño, pero en Estados Unidos aprendes a vender”. Por tanto, estuvo por cinco años en Miami, donde trabajó con la compañía de diseño de interiores más importante a nivel europeo y en la que aprendió de negocios.

“Luego de dos años, decidí dar mis propios pasos y buscar mis clientes en Estados Unidos. Mis primeros trabajos eran para otros arquitectos. Me contrataban como mente creativa y desarrollaba los proyectos; hacíamos toda la parte de interiores”.

Recuerda que luego de esto, hace siete u ocho años, Barranquilla empezó a tener un auge en la parte inmobiliaria, mientras Miami sufría un proceso de desaceleración económica en esta área. Vio la oportunidad de regresar a su tierra natal y desde entonces se encuentra aquí, siendo feliz porque cree con convicción que el trabajo del arquitecto es valorado y entendido.

Así luce la terraza de El Cielo, nominado a la Bienal Colombiana de Arquitectura y Urbanismo.

Un triunfo. La nominación en la XXVI Bienal Colombiana de Arquitectura y Urbanismo también le permitió entrar al libro anual del mismo evento. Lo cual mira con orgullo, porque fue gracias a la primera casa que diseñó en su regreso a Barranquilla, proyecto que llamó El Cielo.

Está ubicado en la Sierra Nevada, a 1.800 metros de altura sobre el nivel del mar. Cuenta con dos pisos, 145 metros cuadrados bajo techo, más unos 300 metros de terraza y tiene dos habitaciones. Su riqueza arquitectónica está en la transparencia con la que cuenta, la cual permite que la naturaleza que la rodea se integre un poco con el interior. Además, la parte energética está concentrada en paneles solares.

“Mientras en la oficina se pueda aportar algo positivo a mi región, es más que satisfactorio. El Cielo lo está haciendo, por tanto, desde mi estudio lo que buscamos es beneficiar a la sociedad a través de una arquitectura sostenible. Por medio de esta se pueden disminuir gastos y ser amigables con el medioambiente”, explica De Castro, padre de Franchesca, de 10 años, y Gia, de 5.

Este año se encuentra participando en dos concursos: Restaurant & Bar Design Awards, en Italia, cuya lista de nominados darán a conocer en junio. En este compite con dos sitios: Dulcerna de la 84, en Barranquilla, y Mar de Leva, en Cartagena, los dos inscritos en categorías diferentes, el primero en Café y el segundo, en Restaurante. El otro concurso es el A Design Awards, en el que fueron preseleccionados con el proyecto Monumento al Río, que recibió un puntaje de 96/100. 

“Este es sostenible. Usa el agua con espejos y cataratas en su primera planta para luego ver una estructura metálica que mediante un ascensor te lleva a 148 metros de altura. Es un mirador donde se puede apreciar el encuentro entre el río, el mar y nuestra ciénaga, un diseño que podríamos catalogar como el primer monumento más alto de Latinoamérica”.

A lo largo de su trayectoria, ha creado proyectos arquitectónicos en Estados Unidos, Panamá, Ecuador y Colombia.  Por otro lado, menciona que cuando desarrollan un local comercial, oficinas o casa, ponen atención a las especificaciones de todos los materiales para construirlo, incluyendo los detalles mínimos.

“Todo proyecto parte de una buena investigación. Si no te nutres de los materiales, del concepto, las estrategias, los colores y las luces que se buscan, terminas enredado”, da a conocer Ricardo, quien además de español habla inglés e italiano.

En su estudio cuenta con un equipo de tres mujeres arquitectas, porque estima que el nivel de atención al detalle de una mujer es mayor que el del hombre. Manifiesta, también, que diseña con poca luz y con música groove y dance de fondo, pues es así como puede sumergirse en su mundo y entenderse solo con el computador.

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