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Sin Photoshop 31 de Agosto de 2019

Los ‘latidos de color’ de Luchy Angulo

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Foto: Jesús Rico

La administradora de empresas creó una marca de maquillaje que hoy día es reconocida, en el gremio de los maquilladores, por sus ‘glitters’, iluminadores y pigmentos.

Loraine Obregón Donado - Instagram:@soyloraineo
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Luz Ángela Angulo Anaya es procedente de la ciudad de Cartagena de Indias. Su registro civil da evidencia de su nombre de pila, aunque es conocida por sus familiares y amigos como Luchy Angulo.
A la edad de un año salió del ‘corralito de piedra’ y llegó a la capital de la Sabana: Sincelejo (Sucre). Al cumplir sus 15, se trasladó hacia Bogotá con el propósito de iniciar sus estudios en Administración de Empresas. A esta realización se le sumó su unión matrimonial con el abogado barranquillero Guillermo y, por consiguiente, la llegada de sus dos hijos: Sofía, de 13 años y Guillermo, de 11.

“Yo soy administradora de empresas del sector público y privado. Toda la vida me dediqué a trabajar en una compañía familiar de servicios temporales y cuando esta quebró, mi mamá empezó a padecer de demencia frontotemporal, así que, junto a mi esposo, buscamos una ciudad que estuviera cerca de Sincelejo, que era donde ella se encontraba, para poder estar al tanto de su estado y donde mi esposo pudiera trabajar, así que nos decidimos por Barranquilla”.

Luchy recuerda que en 2015 se retiró del ámbito laboral para asumir el rol de ama de casa. Asegura que, en búsqueda de un negocio con el que pudiera seguir ejerciendo, empezó a vender paletas de sombras de Morphe, a través de Instagram. Aunque las ganancias no eran mayores, continuó.

“Yo nunca había explorado mis habilidades en las ventas y me di cuenta que me iba muy bien. Un día cualquiera dije que quería ir a Estados Unidos a comprar las paletas por mí misma, estando allá conocí al dueño de un laboratorio y  él me preguntaba que por qué no me arriesgaba a crear mi propia línea de maquillaje y me puso a pensar”.

Ante esta pregunta, Luchy asegura que le gustó la idea, por tanto, dio el paso de forma radical. Lo primero que se planteó fue la búsqueda de un nombre para su marca que, por sugerencia de su esposo, debía ser en inglés.

“Entre mis hijos y mi esposo escogieron Color Beats, que traduce ‘latidos de color’. Luego, me tomó tres meses hacer mi línea. Comencé con cosas muy básicas que ya el laboratorio tenía como bases, polvos y cinco referencias de glitters, hasta ahí no había tenido la oportunidad de intervenir en la preparación”.

Inició en el estudio de su casa y corrió la voz por medio de sus redes sociales. Alternativamente, empezó a capacitarse, con el fin de aprender a vender de forma distinta, probándole a la gente cada producto. El primer año lo resume con la palabra difícil, pues las ventas eran casi que nulas, tal vez porque —en sus palabras— muchas personas estaban casadas con otras marcas.

Sin embargo, tomó fuerzas y decidió persistir. Su siguiente paso fue maquillar a las personas con sus productos de forma gratuita, hasta que cumplió el año. En ese momento el balance era negativo, de hecho, el comentario  que solía recibir era: ¡cierra la empresa!

Luchy se define como una mujer apasionada, con un carácter radical, que busca las oportunidades y sabe esperar.

Dice que nunca estuvo dispuesta a enfrentar otro fracaso, así que su decisión era un “no” rotundo. Comenzó a estudiar virtualmente todo lo relacionado a la formulación de productos para analizar los componentes y los ingredientes de cada cosmético.

Un día cualquiera, a Barranquilla llegó por primera vez la maquilladora brasilera Michelly Palma, quien brindaría una master class a la que Luchy  asistiría. 

“Yo me acuerdo que allí llegué con una mochila en la que tenía varias muestras de pigmentos y de glitters, y cuando finalizó la intervención de Michelly, me ubiqué cerca de unas escaleras, tiré un paño y encima puse los cosméticos. Ese día nunca lo olvidaré porque vendí muchísimo; hasta me tocó llevarme a los clientes para mi casa. Esto me dio fuerza para querer tener la empresa más grande de glitters”.

A este punto, además de mantener contacto con el laboratorio inicial, buscó otras opciones en Estados Unidos. Explica que, pese a que sus laboratorios cuentan con productos ya creados, ella  participa brindando su opinión en las fórmulas. Adicionalmente cuenta con un espacio en la ciudad, en el que tiene a un químico y a un formulador.

“Allí llego y hago mis productos, que son naturales. A medida que fui cogiendo fuerza, que registré todo en el Invima, pude conocer a muchas personas, y hoy día hay maquillistas nacionales e internacionales que me contactan. Me han hecho pedidos en México, Estados Unidos y Brasil, entre otros. Pautips, Luisa Fernanda W y Dani Duke, entre otras personalidades han usado mis productos”.

Uno de sus compromisos, cuando inició, fue que al crecer en su negocio y en sus plataformas digitales, se encargaría de impulsar, reposteando en Instagram, a maquilladoras emergentes que hagan uso de sus productos. Otra de sus apuestas son los ‘En vivo en Color Beats’, en el que todos los lunes presenta a los mejores maquilladores de Colombia, con el fin de brindar una clase de tres horas, a quienes no cuentan con los recursos. 

En el presente, Luchy distribuye glitters, pigmentos, correctores de ojera, brillo corporal, blush, iluminadores, cremas hidratantes, sérum tensor de botox, corrector de alta cobertura, minimizador de poros, bases, lipstick y polvos compactos, todos minerales.

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