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Sin Photoshop 22 de Junio de 2019

La hematología, la pasión que lleva en la sangre Irene González

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Foto: Orlando Amador Rosales

Esta barranquillera es especialista en medicina interna. En el presente lidera una fundación que atiende a pacientes con anemia de células falciformes, población que, a su juicio, necesita mayor respaldo por parte del Gobierno.

Loraine Obregón Donado - Instagram:@soyloraineo
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El pasado miércoles se conmemoró el Día Mundial de la Anemia de Células Falciformes, patología que fue descubierta un 19 de junio y que, en la misma fecha de cada año, se hace memoria de aquel primer paciente que la padeció, Walter Clement Noel. 

Esta eventualidad es de las que siempre evoca la médico internista y hematóloga Irene González Aguirre, quien de su padre heredó la pasión vehemente por la medicina y la hematología. 
A su vez, terminó siendo la sucesora de su consultorio donde él solía atender a cada uno de sus pacientes, pero que hoy día luce como Fundación Hemostasia y trombosis del Caribe, nombre que le otorgó Irene.

Así que sentada en una silla de oficina un poco más moderna, con un fondo de diplomas que avalan sus estudios profesionales, Irene recuerda que creció escuchando sobre la leucemia y otras enfermedades de la sangre.

Cuando estudié Medicina Interna y Hematología hice todas las prácticas al lado de mi papá, quien siempre tuvo el interés de atender a personas con anemia de células falciformes. Hoy día tengo remitidos a algunos de sus pacientes, así que ese cariño por el ejercicio él lo sembró en mí”.

La barranquillera, quien se considera apasionada por la coagulación de la sangre, manifiesta que ha trabajado en el Cari, en el Centro Cancerológico del Caribe y en la Clínica Misericordia Internacional.

También, guiada por su espíritu emprendedor, creó la IPS Centro de Hemostasis y Trombosis del Caribe, lo que fue alternando con su rol de docente en Medicina, Medicina Interna y Neurología.

En medio de la consolidación de su emprendimiento, manifiesta que decidió realizar un estudio descriptivo y prospectivo para conocer las condiciones clínicas y terapéuticas en las que se encontraban los pacientes mayores de 16 años con anemia de células falciformes, en Barranquilla. La investigación prontamente será publicada y explica que, con el fin de llevarla a cabo, fue necesario abrir una convocatoria para la recolección de datos, en la que finalmente logró tener a 35 personas con dicha enfermedad.

“La parte sociodemográfica fue lo más sorprendente. En este proceso me di cuenta que la mayoría de los pacientes son de estratos bajos. También pude ver que hay quienes se ven obligados a suspender sus estudios profesionales porque las universidades no llegan a considerar sus múltiples inasistencias a causa de las recaídas que presentan, igualmente en los empleos. Así que desde ahí vi que había de por medio un problema social grande”.

En medio de su interés por descubrir un territorio que a su juicio merecía ponerle la lupa, acaeció que creó una fundación donde se dedicaría a realizar un trabajo de tipo social. Así que una de sus funciones desde que inició ha sido brindar, como hematóloga, acompañamiento a sus pacientes, debido a que desarrollan múltiples complicaciones orgánicas.

“Es tan necesario el acompañamiento porque si bien la enfermedad es genética, se caracteriza por ocasionarle alteraciones a la forma del glóbulo rojo, tornándolos en forma de media luna, lo que los vuelve rígidos. Al pasar por los vasos sanguíneos obstruyen la sangre y ocasionan trombosis a nivel cardiaco, pulmonar y cerebral, generando síntomas como crisis de dolores óseos y articulares, similares a como si un cuchillo atravesara los huesos. En algunos casos puede llevar hasta la muerte (...) en mi fundación atiendo al mismo grupo con el que hice la investigación y ellos mismos han convocado a otros que presentan la misma patología”.

Irene enfatiza en que la anemia de células falciformes en 2012, en Colombia, fue considerada una enfermedad huérfana.

Irene explica que los pacientes con anemia de células falciformes reciben atención médica y psicológica, entre otros servicios gratuitos.

“Es vital que los centros de salud detecten la enfermedad, puesto que somos un país que ostenta una alta prevalencia. Ahora, hago un llamado al Gobierno, porque es hora de que sea incluida en el tamizaje neonatal, con el fin de evitar complicaciones crónicas. Por otra parte, creo que es necesario capacitar a los médicos generales del Atlántico sobre el manejo de esta condición, ya que por desconocimiento algunos aplican productos contraindicados, así como resulta indispensable agilizar la entrega de medicamentos y la autorización del examen doppler transcraneal, que es con el que logramos prevenir que el niño tenga mayor riesgo de eventos trombos”.

Menciona que uno de sus propósitos es afianzar en la fundación, la campaña educativa de autocuidado. A través de esta el paciente recibe, además del soporte psicológico y el acompañamiento médico, el conocimiento de autocuidado para manejar la enfermedad en casa y así evitar las hospitalizaciones ante condiciones de temperatura extrema, los niveles bajos de oxigeno corporal, los cambios en el pH corporal, el estrés y las infecciones, que son los desencadenantes de las crisis.

“Con los padres trabajamos para que aprendan a darle independencia y autonomía a sus hijos, porque cuentan con grandes capacidades (...) Con el apoyo de Gestión Social de la Alcaldía de Barranquilla, hemos vinculado en el ámbito laboral a varios pacientes de esta comunidad, logrando así la inclusión. Adicionalmente, cuento con el apoyo de varios colegas en el proceso de inmunización con el esquema de vacunación”.

Irene explica que en la fundación también trata a pacientes con otros problemas hematológicos, cuyas consultas le brindan el factor monetario para solventar a quienes presentan anemia de células falciformes. 

En el presente asegura que la medicina le apunta a encontrar una cura para este padecimiento genético más frecuente a nivel mundial. Y aunque ya se haya dado un paso adelante con la terapia génica, González menciona que de momento los pacientes en el país reciben tratamientos para mejorar las crisis, prevenir las trombosis y optimizar la expectativa de vida. 

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