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Sin Photoshop 26 de Octubre de 2019

La felicidad de Jorge Arnedo que tiene nombre de ballet

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Foto: Orlando Amador Rosales

Es bailarín de la danza clásica y cuenta con 40 años de vida artística. Adicionalmente, es propietario y docente de una academia especialista en ballet.

Loraine Obregón Donado - Instagram:@soyloraineo
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Jorge Arnedo Barrera es barranquillero, profesional en Administración de Empresas, y en Publicidad y Mercadotecnia. También es especialista en Negocios Internacionales, pero la danza, aunque en un principio le era indiferente, siempre ha corrido por sus venas.

Los escenarios lo han convertido en un bailarín de ballet y, hoy día, en un maestro. Dio sus primeros pinitos en el ballet folclórico, faceta que le permitió encontrar su verdadera pasión: la danza clásica. 

“Pude formarme de manera informal en la academia de Gloria Peña, pero no en una institución, así que no soy graduado en ballet clásico, lo que me obligó a hacer investigaciones sobre dicho campo. Lo anterior, sumado con las clases de algunos cursos, me dieron el bagaje y la experiencia que en el presente tengo (...) debo resaltar que, a mis 17 años, el folclorista Francisco ‘Pacho’ Bolaños me vio en una clase de música y fue quien me dijo que lo mío era ser bailarín clásico”.

Danzó en el ballet folclórico de Gloria Peña durante cinco años. En esa “aventura” visitó muchos países, lo que le permitió conocer a otras compañías y abrir su visión sobre la danza. En una de las giras fue becado para estudiar en Estados Unidos, con maestros reconocidos. Luego, fue recibiendo, por parte de muchas compañías profesionales, invitaciones para bailar en distintos escenarios.

Destaca que en medio de su formación nada fue fácil. Llegó a ser señalado y, en muchas ocasiones, fue objeto de burla. Por fortuna, dice que siempre tuvo el apoyo de sus padres.

“Hay un estigma con los bailarines. Eso viene desde hace tiempo y creo que seguirá creciendo porque está muy arraigado a nuestra cultura; la sociedad te mancha y te discrimina sin ningún fondo (...) yo respeto a las personas homosexuales que se dedican a la danza, pero, en mi caso, yo soy heterosexual y por dedicarme al arte he tenido que vivir con la sombra del prejuicio”. 

Cree que las profesiones no definen la inclinación sexual de los seres humanos y ve fundamental el hecho de que se fomente el respeto por el otro. 

“Me lastima los argumentos destructivos que surgen acerca del bailarín y de la bailarina. Por eso es que hay muchas personas con grandes talentos que se cohíben y no ingresan a esta profesión que brinda mayores o iguales oportunidades que cualquier otra”.

Jorge da a conocer que en la naturaleza del costeño está la danza. Señala que una de nuestras formas de manifestación se da a través de la expresión corporal, una ventaja comparativa que, a causa de los prejuicios, hay quienes se resisten a volverla competitiva.

Este año Jorge Arnedo cumple 40 años de vida artística, que celebrará por lo alto con una obra que ambientará con la música de Maurice Ravel, en la que bailará hasta el cansancio. Afirma que ama lo que hace y tiene la plena convicción de que el arte dignifica. Es una persona feliz porque considera que tiene una vida formidable en la que integra al ballet y a su familia.

“Yo considero que el artista debe ser integral y prepararse en otras áreas, pero si hay pasión por algo se debe trabajar 100% por ello (...) hago muchos sacrificios por mi profesión porque me despierto muy temprano y regreso muy tarde a casa, por consiguiente, es el momento que tengo para ver a mis hijos pequeños: un chiquitín de 11 años y una chiquitina de nueve años. También tengo a los mayores que viven en Estados Unidos: una jovencita de 20 años y un jovencito de 17”.

Otra de las pasiones del barranquillero Jorge Arnedo es compartir muchos momentos al lado de sus hijos y su esposa Carmen. 

Su emprendimiento. Hace 28 años creó el Ballet de Barranquilla, una academia especialista en ballet clásico que en la actualidad cuenta con tres sedes en la ciudad y una en Cartagena; próximamente creará otra en Barranquilla. Desde allí, como él lo explica, ayuda a la gente a cumplir sus sueños, brindándoles alegrías. 

Aunque la cultura del ballet es foránea, advierte que hace parte de nuestros ancestros. Por tanto, afirma que trabaja en el fomento de esta para que no se desvanezca en el tiempo.

“Es complicada la tarea porque no tenemos apoyo del Estado, así que nos vemos obligados a analizar distintas formas estratégicas para autoconservarnos y autosostenernos. Sueño con que el Estado nos ayude a crear una compañía de ballet profesional en La Arenosa, pues vemos que hay mucha fuga de talentos que al final del día permiten el desarrollo de una ciudad”.

El mes pasado viajó a Bogotá junto con un grupo de chicas, con quienes participó en el concurso Golden Dance Cup 2019. En este recibieron la victoria en cinco categorías.

Por otro lado, asegura que los dos requisitos para aprender a bailar ballet es querer hacerlo y saber que si no se fortalece el cuerpo, se deteriora.

Finalmente, advierte que para él el ballet puede traducirse en una sola palabra: alegría. 

 

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