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Sin Photoshop 16 de Febrero de 2019

Harold Caicedo y su trabajo en pro de los inmigrantes

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Foto: Archivo particular

En la actualidad labora como abogado en Miami y Lehigh Acres. Aseguró que su profesión lo hace feliz y lo llena de satisfacción.

Sharon Kalil

El barranquillero contó la trayectoria profesional que construyó desde que se radicó, a sus 19 años, en Estados Unidos. También habló de su trabajo como abogado de inmigración y qué enseñanzas le ha dejado esta labor.

Mientras crecía en el barrio Ciudad Jardín de Barranquilla, Harold Caicedo se interesaba por la lectura y por compartir con sus amigos de la infancia. Luego de un tiempo, su vida se vio dividida entre el arte y las leyes. Dos áreas influenciadas por su madre y por su padre, respectivamente. 

A sus 19 años se aventuró mudándose a Estados Unidos para estudiar una carrera universitaria, a pesar de que, según contó,  no fue aplicado en su época escolar. “Yo estaba estudiando en la Universidad del Norte primer semestre de Administración de Empresas y me di cuenta que me gustaba más lo que estaban viviendo mis amigos que estudiaban allá. Fue difícil convencer a mis padres, pero me fui y le cogí amor al estudio”

De esta manera, Caicedo se dedicó a formarse intelectualmente en distintas áreas: estudió Artes en Miami-Dade College y más tarde, Relaciones Internacionales e idiomas en Florida International University. 

“Yo trabajé como fotógrafo para varias revistas. También me empezó a gustar el área de la pedagogía, entonces estudié licenciatura en pedagogía de arte y combine la fotografía y la educación”, contó Harold, quien se considera un amante de los animales y de la naturaleza. 

Por otro lado, decidió especializarse en Análisis y resolución de Conflictos  para abrirse camino en este campo. 

“Como me gustaba tanto mi trabajo de ser fotógrafo para medios de comunicación, hice una maestría en Comunicaciones. Sin embargo, tuve más oportunidades en el tema de la mediación, así que empecé a trabajar más en esto y me di cuenta que se debe tener un conocimiento de las leyes para lograr acuerdos y la resolución de conflictos, por lo que hice un doctorado en Leyes”, explicó. 

Aunque ha tenido una amplia trayectoria en las distintas carreras en las que se ha capacitado, Harold aseguró que en la actualidad se siente “feliz y lleno de satisfacción” al laborar como abogado de inmigración. 

“Trabajo siete días a la semana ayudando a la gente. Colaborar a los inmigrantes desde el derecho me llena muchísimo, porque sé que nosotros pasamos por muchas cosas cuando llegamos... nadie sabe ni te dice cómo funcionan, por ejemplo, las leyes, entonces servir  en eso a la gente me motiva”.

El barranquillero agregó que diariamente escucha historias “tristes” de los clientes que atiende en sus dos oficinas, una ubicada en Miami y otra en Lehigh Acres.

“Yo tengo que oír historias de gente que ha cruzado la frontera, mujeres que las han violado o que han sido víctimas de trata de blancas, niños que los padres los han abandonado, etcétera”.

Expresó que al escuchar esas vivencias rememora su vida y se da cuenta que a esa edad él estaba jugando o estudiando, por lo que con esto ha obtenido una gran lección:  “Yo creía que tenía grandes problemas, pero no es así, lo que he sido es un bendecido”.

Considera que su familia es el motor de su vida. Tiene  dos hijas, Victoria y Angelina, y está casado desde hace 14 años con Angie Baquedano.

Por otra parte, sobre las medidas tomadas por el presidente Donald Trump con los inmigrantes, el también ciudadano estadounidense opinó que todos tienen el derecho a emigrar si quieren ir a un lugar donde encontrarán más oportunidades. 

“Entiendo la posición del presidente –viéndolo como la cabeza del hogar–, cuando dice que estas son las leyes y que tales personas están invitadas y otras no. Con esto se han beneficiado algunos, por ejemplo, aquellos que vienen con visa de inversionista, etcétera, y por otra parte, se han visto afectados los que han inmigrado ilegalmente, pues ahora están en peligro de regresar a su país”.

A pesar de tener que trabajar muy de cerca con problemas sociales, Harold, quien se considera “muy sensible”, cuando llega a su casa decide actuar como si nada estuviera pasando para no afectar su ambiente familiar. “Para mí olvidarme del problema de una persona es muy complicado. He escuchado historias que no me dejan dormir, pero mi esposa, Angie Baquedano, me apoya en todo”.

 Agregó que Angie ha estado con él durante todas sus etapas, pues están casados desde hace 14 años. “Tengo dos hijas, Angelina y Victoria. Creo que soy el papá chévere que nunca regaña ni dice que no, y que les da todo lo que quieran. Mi esposa es la que pone la autoridad y los limites en la casa. Toda mi familia es mi motor”.

Sobre su rol de padre...

“Soy el papá chévere que nunca regaña ni dice que no, y que les da todo lo que quieran”.

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