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Sin Photoshop 26 de Mayo de 2018

El triángulo rosa de Claudia Martelo

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Foto: Juan Sebastián Fernández

Claudia estudió Comunicación Social y Periodismo. También se especializó en La Enseñanza del Inglés, entre otros estudios.

Alejandro Rosales Mantilla

Inspirada en su historia personal, este 30 de mayo la escritora y periodista lanza en Bogotá su libro ‘Madres del Triángulo Rosa’. El texto narra con “una mirada sincera y profunda” la realidad de miles de hogares colombianos.

“Que la revolución no se pudra del todo, a usted le doy este mensaje y no es por mí, yo estoy viejo y su utopía es para las generaciones futuras. Hay tantos niños que van a nacer con una alita rota y yo quiero que vuelen compañero, que su revolución les dé un pedazo de cielo rojo para que puedan volar”. 
Aparte del manifiesto ‘Hablo por mi diferencia’, del escritor chileno Pedro Lemebel. 
 
No es fácil escribir un libro que trate la homosexualidad de un hijo, mucho más en una sociedad como la barranquillera en la que el “tapa-tapa” mantiene a salvo a las familias del “qué dirán”. Claudia Martelo García decidió desmarcarse de esos prejuicios, mandarlos a la quinta porra, hacer una bolita de papel con ellos y tirarlos a la caneca.
 
Madres del Triángulo Rosa es su obra y resume su lucha. Inspirada en el caso de su hijo mayor Juan Sebastián Fernández Martelo, pero dedicado e inspirado en una realidad que en pleno siglo XXI afecta a miles, sino millones, de seres humanos en Colombia que por ser diferentes a un molde sufren el señalamiento de una sociedad, sus familias y hasta de sus propias madres.
 
“Más que exponer mi vida, mi familia, mi hijo, es tratar de hacer algo diferente para que esta sociedad cambie un poquito, y estos niños que a futuro vengan se sientan a salvo, abonar un terreno. Esta plenitud que siento está por encima de los mensajes de odio que me puedan hacer llegar por redes. Sé que los hay y que seguirán apareciendo”, expresa Claudia desde la sala de su apartamento en Barranquilla.
 
Finalmente este 30 de mayo en Gaira Café, en Bogotá, después de un largo proceso personal de aceptación, comprensión y mucho amor, esta madre de cinco hijos, nacida en Corozal y graduada en Comunicación Social, lanzará Madres del Triángulo Rosa.
 
Los detonantes. Siendo un adolescente, en su habitación, un día cualquiera su hijo le contó que sus gustos eran diferentes, que no le gustaban las mujeres. Claudia ya lo sabía, su intuición de madre se lo venía diciendo, pero, como ella lo reconoce cometió errores que le impedían asumir el hecho a plenitud. Y es que para nadie es fácil. Sobre todo en una sociedad como la colombiana en la que la homosexualidad era considerada un delito antes de la Constitución de 1991, o incluso una enfermedad, un pecado mortal imperdonable.
 
Sin embargo, después de estudio y entendimiento, Claudia inició el proceso de acompañamiento. Recuerda que en ese camino conoció muchos amigos de su hijo que le contaron cosas. “Me llamó la atención que mamás en la Costa, aquí en Barranquilla, viven en una negación en una no aceptación del tema. Es la misma política del don't ask, don't tell (no preguntes, no digas). Esos pelaos sienten una necesidad grande de contarles a sus mamás, entonces buscan otros interlocutores como los amigos, pero pienso que el vínculo más importante es el materno (…) Yo comencé este proceso hace unos años, lo vivo a plenitud con él, pero lamentablemente se fue al exilio, como lo hablo en un capítulo del libro”.
 
Aún en ese proceso dos hechos concretos la llevaron hasta el ‘triángulo rosa’. El primero, la marcha en contra de la ‘ideología de género’ desde los colegios. Para muchos, incluso Claudia, este acontecimiento no era más que una marcha homofóbica impulsada desde diferentes sectores políticos. 
 
Esta imagen fue captada por su hijo mayor, el artista y fotógrafo Juan Sebastián Fernández. Claudia tiene cuatro hijos más.
 
“Después de esas cartillas, en los grupos de chat de los colegios de sus hijos pequeños, los padres empezaban a mandar mensajes como que el mundo está lleno de homosexuales, hay que orar, es pecado,  Dios solo creó mujer y hombre, e invitaban a la marcha”. 
 
Agrega Claudia que después de esto se salió de esos grupos. “Ahora me preguntan que si mi hijo tiene novia y yo les digo que no, que tiene novio. Se quedan así, sorprendidos, y no me preguntan más”.
El poquito de pólvora que le faltaba a Claudia para escribir su libro la encontró luego en un evento en Cartagena.
 
“Escuché que había una conferencia, ‘Nacen o se hacen’ y esa era mi gran pregunta. En un diplomado que había hecho antes descubrí que no nacían ni se hacían, se descubren. A esta conferencia yo llego y empiezan hablar todos del bullying, lo que vivieron, las citas con el psicólogo, el psiquiatra, el cura, en fin. Cuando llego de Cartagena empecé a escribir esa noche, esas historias tenía que contarlas”, recuerda Claudia, que no duda en hacerle un llamado a las madres que viven una situación similar.
 
“La madre es la persona más importante, por encima de religión, del qué dirán, del miedo. Cuando la madre deja de ver el tema como una aberración, cuando lo ve como algo natural las cosas cambian. La mamá no puede dejar que su hijo se pierda”.

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