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Sin Photoshop 05 de Octubre de 2019

El tejido de Iliana Medina que enaltece lo ancestral de La Guajira

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Foto: John Robledo

La diseñadora de modas creó una marca en la que maneja productos del hogar, accesorios y prendas de vestir. En esta incorpora el tejido wayuu, destacando el autor de quienes lo elaboran.

Loraine Obregón Donado - Instagram:@soyloraineo
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Hablar de sus raíces le causa fascinación a la diseñadora de modas Iliana Medina Ramírez, así como tejer croché y macramé, bordar y pintar sobre telas. Es natural de Monguí (Guajira), origen que hoy día la motiva a enaltecer y a fomentar su cultura a través de su empresa.

Cuenta con un emprendimiento que creó en 2005 y que bautizó como Marquesa (nombre que rinde homenaje a su abuela paterna), en la que maneja tres líneas: prendas de vestir, que comprende vestidos de baño y salidas de baño; también está la de accesorios; y la de artículos para el hogar, todos elaborados con la mezcla de tejidos wayuu y croché, sumándole materiales convencionales.

“Con Marquesa inicié sola, haciendo vestidos de baño, accesorios y bolsos tejidos. Luego fue que decidí combinar el tejido wayuu con otros materiales, debido a que tenía el interés de crear diseños que perduraran en el tiempo y que, a su vez, las costumbres ancestrales trascendieran en las próximas generaciones wayuu (...) yo he comprendido que las personas son el resultado de la magia de sus orígenes”, manifiesta Iliana, quien también es mamá de Gerónimo, de seis años.

Su inquietud por seguir creando y, a su vez, seguir apostándole a otra área la llevó a incorporar, hace un año, los artículos para el hogar, como las lámparas, los cojines, los forros de agendas y los accesorios, todos tejidos por manos de algunos miembros de la comunidad wayuu.

“Yo creo que el tejido puede abarcar muchas cosas. Yo no le quito la esencia a lo que pertenece a la cultura, que está impregnada en mis mochilas, en las bases de mis mochilas y en todos los artículos que ofrezco. Considero que es correcto innovar, pero también es importante no desligarnos de nuestra naturaleza”.

Iliana señala que en 2006 partió hacia Bogotá a realizar un diplomado sobre moda de todas las épocas y, al regresar a Barranquilla, en 2008, empezó a trabajar con el tejido wayuu.

“Me inquietaban, y sigue inquietándome, las marcas que toman lo que es de los wayuu y lo venden como propio sin respetar las manos de quienes lo hicieron. En mi caso, cuando empecé con mis productos sabía que lo que quería hacer era regalar historias y, a la fecha, en mis etiquetas, además de tener mi marca, muestro la foto de la persona que lo tejió o quien se dedicó a vender los tejidos de su familia, y relato un poco de su vida”.

Considera que todos estamos comprometidos en proponer acciones que fomenten el respeto hacia los demás de manera individual o colectiva. En su rol de diseñadora de modas hace una invitación a quienes pertenecen a su medio para que aprovechen su cultura y la den a conocer, eso sí, respetando a quienes la protagonizan, pagándoles precios justos y comprendiendo que muchos de los diseños que realizan representan su cosmovisión de la vida, la muerte y la participación de la mujer.

Cree en que muchas indígenas no tejen como antes, pues alcanzan a civilizarse.

“No quiero decir que el hecho de que se incorporen a la sociedad está mal, pero pienso que no se deben perder ni las costumbres ni las tradiciones, como es el caso del tejido en manos de la mujer wayuu (...) ellas tienen un ritual en el que cuando la niña pasa a ser mujer, la encierran en la ranchería para enseñarle el significado de la etapa, el trabajo de su género y, sobre todo, el proceso del tejido. Es importante que todo esto no se pierda para que las nuevas generaciones conozcan de dicha cultura y sepan de lo que se trata”.

Como diseñadora, Iliana cree relevante promover la cultura respetando a quienes la protagonizan.

En la elaboración de los productos de Marquesa, Iliana dice que trabaja con cinco personas, entre tejedoras y fabricantes de utensilios. Asegura que ha tenido la oportunidad de estar junto con las mujeres wayuu en medio de su proceso de elaboración del tejido. Dice que es un momento único, en el que relatan vivencias de su infancia, hablan sobre su cultura ancestral y sobre la idea “atractiva” de que otras personas luzcan sus tejidos.

“A la hora de elegir las combinaciones de los colores en el tejido, todo varía dependiendo la colección que vaya a lanzar, pero siempre tengo en cuenta las ideas que suelen darme las indígenas a la hora de conjugar los tonos. Les gusta mezclar la variedad de azules que comparan con el mar y las tonalidades  cálidas, con el atardecer”.

Hasta el momento, su empresa la impulsa en Instagram. Su objetivo es tener un local para exhibir todas las líneas de su marca y concretar conversaciones con algunos almacenes vigentes en Barranquilla para llevar sus artículos del hogar y posicionarlos en la capital atlanticense.

Un pensamiento...
“No concibo el hecho de que las personas tomen lo que elaboran los wayuu y lo vendan como propio”.

Sobre su empresa... 
“Cuento con artículos que tienen tejido wayuu y en las etiquetas hablo de quienes los realizan”.

Según Iliana Medina...
“Todos tenemos el compromiso de proponer acciones que fomenten el respeto por los demás”.

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