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Sin Photoshop 24 de Octubre de 2020

Carolina Ruiseco: “Nadie escoge tener cáncer, pero ahora soy del club"

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Foto: Orlando Amador Rosales

La barranquillera contó su trayectoria en empresas como Dior y Loewe, y qué la motivó a crear su compañía de consultoría independiente. También se refirió a sus proyectos en torno al reciclaje y cómo ha sido su vida desde que fue diagnosticada con cáncer.

Sharon Kalil - Instagram: @sharondkalil
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Empresas como  L'Oreal, Dior y Loewe fueron testigos del talento que tiene Carolina Ruiseco para exaltar un producto y volverlo un éxito en el mercado.  Su experiencia profesional la ha llevado por varios caminos, aprendizajes y retos, y su vida, desde hace más de un año, la ha puesto a batallar contra el cáncer. Desde la casa de sus padres en Barranquilla, su tierra natal, recordó estos episodios de su vida, que ahora es “color rosa”.

Carolina llegó, casi que por causa del destino, a involucrarse de cerca al mundo de la moda, pues su formación profesional es como Ingeniera Industrial. Uno de sus primeros trabajos fue en París, donde aún reside, en el área de marketing de la empresa L'Oreal.

“Durante seis años estuve en esta empresa a la que le agradezco muchísimo en mi vida. Yo soy el ejemplo perfecto de cómo una persona pasa del mundo estructurado del marketing para desarrollarse en una empresa de moda”.

Cuenta que una cazadora de talentos  hizo que se “lanzara” al universo de la moda. “Ella me llamó y me dijo que tenía una vacante en Dior, en el área de accesorios, y que creía que yo iba a encajar muy bien. Hice varias entrevistas y salté al grupo LVMH en el año 2000, época en la que se hacían dos colecciones al año y la moda era muy importante, ya que todo era muy artesanal”.

Carolina ­confiesa que entró a “ponerle un poco de orden a la empresa”, ya que la moda a nivel mundial “era desestructurada” en cuanto al marketing. Trabajó como jefe de producto de las líneas de accesorios de piel (carteras, guantes, etc., accesorios) de Dior en dos etapas: del 2000 al 2003 y del 2010 al 2014.

“En este trabajo me divertí mucho; fue maravilloso porque me dio la oportunidad de aprender de la cadena de negocios. Cambió mi vida. Ahí trabajaba de la mano de los diseñadores para fijar los precios, luego hablaba con la fábrica para el desarrollo del producto y después venía la parte de la presentación en un ‘showroom”.

Durante el tiempo en el que no trabajó con la casa de moda Dior, estuvo  con la marca española Loewe, donde siguió aprendiendo sobre los lanzamientos de productos. “Cuando regresé a Dior en 2010 todo fue muy diferente, pues ya yo tenía un hijo, y la moda y la empresa también habían cambiado mucho. Duré cuatro años más hasta que entendí que necesitaba pasar mucho más tiempo con mi hijo, quien apenas tenía tres años”.

Tomó la decisión de renunciar y crear su compañía de consultoría independiente llamada Fashion Minded. Asumió el reto de trabajar con un equipo más pequeño, para diseñadores de moda de la talla de Esteban Cortázar.

“A Esteban lo ayudé a estructurar su negocio, a crear campañas y demás, hasta 2017. También laboré con Christian Louboutin, con el que innové en el área digital. Las marcas de lujo todavía están distanciadas del área digital porque tienen sus propias tiendas físicas donde venden y tienen cercanía con los clientes”.

Otros proyectos.

En 2018 decidió descansar del trabajo con las grandes marcas para desarrollar una idea que tenía desde hace mucho: el reciclaje en todos los aspectos.

“Reciclar nuestros armarios, nuestras vidas, todo lo que nos rodea, quiero hacer algo positivo con este tema. Empecé a trabajar en proyectos de reciclaje en París, y todavía me falta mucho por hacer en una dimensión social. Cabe resaltar que a finales de 2014 empecé a hacerme muchos cuestionamientos personales que me llevaron a cuidar mucho mi alimentación, a hacer ejercicio, y a conocer sobre el reciclaje”.

Uno de los proyectos para promover el bienestar y, a la vez, aportar a una causa social, que hizo Carolina fue ‘Despertar’, en el que convocó semanalmente a personas para hacer clases de yoga, meditación, masajes, etc. Lo recaudado de estas actividades sirvió para solventar problemáticas y necesidades de la niñez, de la mujer, la tercera edad, entre otras comunidades, según dice.

“Me gustaría hacer en Barranquilla talleres de formación, entre otros eventos, para ayudar a organizaciones sociales. También quisiera crear tiendas en París que promuevan el reciclaje en la moda porque a mí me encanta pensar que las prendas y las cosas tienen una segunda vida”.

Cáncer de mama.

En julio de 2019 Carolina fue diagnosticada con cáncer de mama, una enfermedad que le provocó “mucho susto” y que, como muchas personas, no esperaba. “Obviamente nadie escoge tener cáncer, pero ahora soy del club. Siempre me pongo a la orden de todas las personas que están sufriendo esta enfermedad, que también me ha hecho ver cosas muy positivas”.

Cuenta que se dio cuenta del cáncer cuando fue a realizarse unos chequeos médicos, pues sentía una molestia en sus senos. Se hizo varios exámenes hasta que le dieron la noticia. “Yo pensé enseguida en mi hijo Cristóbal, de 12 años, y en que no lo quería dejar. Desafortunadamente el cáncer está muy relacionado con la muerte porque es una enfermedad con alto porcentaje de fallecimiento”.

Se sometió a ocho quimioterapias y hoy día está en un tratamiento de anticuerpos que terminará en diciembre de 2020. “En todo este proceso me ha ayudado mi familia y mis amigos. Actué con rapidez para entender qué tenía y cuál era la solución, eso también sirvió mucho en mi proceso. El cáncer no espera, así que cuando se diagnostica se tiene que empezar de inmediato con el tratamiento, y se deben pedir muchas opiniones de especialistas”.

Recomienda a todo el que sufra de alguna enfermedad que investigue qué medicinas y procedimientos le están recetando para entender qué pasa con su cuerpo. “El cáncer es muy largo y fuerte, no hay nada mejor que vivir el proceso en casa. Es muy importante el autoexamen y los chequeos periódicos y más a partir de los 40 años”.

Hoy día ve su vida “color rosa”, se siente agradecida y sigue en la lucha contra el cáncer de mama, pues para ella “nunca se está libre” de esta enfermedad y “nunca se debe cantar victoria”.

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