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Sin Photoshop 17 de Febrero de 2018

Belisario Roncallo Meneses y su vocación de sanar animales

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Foto: César Bolívar

Además de cuidar de las mascotas, Belisario disfruta leer, escuchar música y ver televisión en su tiempo libre.

Daniela Murillo Pinilla- @DanielaMurilloP

Con 30 años de trayectoria profesional, este veterinario y zootecnista habla sobre la realidad de caninos y felinos en estado de vulnerabilidad y sobre la conducta de los perros considerados como “potencialmente peligrosos”.

Lo que más le satisface al doctor Belisario Alfredo Roncallo Meneses es el momento en el que una mascota sale de su consultorio moviendo su cola, sintiéndose sana y tranquila, luego de haber experimentado un tratamiento exitoso de recuperación. Así lo explica este zootecnista y veterinario, graduado de la Universidad de Córdoba, cuando se le pregunta sobre el aspecto que más le apasiona de su profesión. 
 
“Cuando hay una enfermedad, las personas tienen la posibilidad de hablar, moverse o actuar cuando algo les molesta, pero el animal no tiene esa oportunidad. Hay que interpretar sus señales y crear puentes de comunicación para descifrar lo que les afecta. Una vez descubierto el problema, ellos tienen el don de ser muy agradecidos y lo demuestran con besos y caricias. Esta es la mejor parte de mi trabajo”, explica Roncallo. 
 
Pero la conexión y afinidad de Belisario con sus pacientes no puede describirse como un acto espontáneo. Es fruto de años de trabajo —30 específicamente— en el que este veterinario se dedicó a profundizar sus conocimientos, con el propósito de poder dar diagnósticos cada vez más acertados y rigurosos. 
 
“Toda esta aventura comenzó con mi pasión por los animales, cuando era pequeño. Yo soy de El Banco, Magdalena y allí mi familia siempre se dedicó a la ganadería, de hecho ese fue mi primer acercamiento con los animales. Recuerdo estar un día reunido con mis amigos, en la época donde no había ningún curso de orientación profesional, y decirles que eso era lo que yo quería hacer por el resto de mi vida”, explicó. 
 
Aunque en ese entonces, Belisario no contaba con la aprobación de sus padres, pues consideraban que era una profesión “poco remunerada” y le aconsejaban escoger la Medicina como su proyecto de vida, este banqueño no siguió sus recomendaciones y se dejó guiar por su vocación. 
 
Belisario atiende aproximadamente en su consultorio a cinco “pacientes” por día.
 
En su paso por la academia, despertó un gusto por los caballos de paso fino. Aprendió a interpretarlos, conoció más de sus movimientos y se involucró en la organización de eventos equinos de su municipio. 
 
En la década de los 80 salió de El Banco para radicarse en Barranquilla, con las aspiraciones de crear su propio centro de atención a mascotas. Se especializó en Dermatología Veterinaria—convirtiéndose en uno de los pocos especialistas de este campo en la ciudad— y continuó formándose como un “profesional integral”. 
 
Además de atender a sus pacientes, Belisario dedica gran parte de sus días a ayudar a perros y gatos en condición de vulnerabilidad, pero asegura que lo hace de una “manera mesurada”, pues en ocasiones se presentan muchos casos de personas “que quieren hacer caridad con el bolsillo de otros”. 
 
“Cuando hay personas que nos llevan animales que están en las calles y en malas condiciones lo que hacemos es compartir la responsabilidad con quien los rescató. Nos dedicamos a curarlos y a atenderlos, pero hay muchos casos donde las personas que los encuentran los dejan abandonados en el consultorio y se desprenden de ellos. La caridad debe ir más allá, implica un esfuerzo. Hoy, ya tengo más de 10 animales que han sido dejados aquí y por los que hemos trabajado fuertemente para darles todos los recursos necesarios”, recalcó. 
 
Para Belisario, cada día se debe trabajar más por mejorar la convivencia con las mascotas o animales de compañía. Según el especialista, un ejemplo de esto son los establecimientos que han adoptado medidas como el pet friendly, que permite el ingreso de mascotas en lugares privados.
 
“Claro está que esto debe hacerse con un buen manejo, pues para poder llevar a las mascotas a estos espacios es necesario tener la certeza que la mascota está lo suficientemente socializada hacia otros animales y seres humanos”, explicó. 
 
En cuanto a los perros considerados como “potencialmente peligrosos”, Roncallo asegura que se deben dejar de lado los estereotipos que rodean esta controversia. 
 
“Los caninos considerados en esta categoría están diseñados genéticamente como guardias, pero es realmente la influencia de su entorno el factor más fuerte, incluso más que la genética. Hay que comprender que cada perro es un individuo y que ellos tienen comportamientos totalmente diferentes cada uno del otro, por lo que es importante ponerlos a socializar desde que son cachorros”, afirmó. 
 
Por el momento, uno de los anhelos que mantiene Belisario es que un día se pueda crear en la ciudad el primer hospital veterinario. 
 
“Me gustaría que esto algún día sea una realidad. Un proyecto donde todos los veterinarios podamos unirnos para hacer un trabajo social y poder donar nuestro tiempo a atender los animales que requieran ayuda en Barranquilla”, concluyó

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