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Sin Photoshop 27 de Abril de 2019

Alfonso Ardila: el hematólogo que optó por una ‘medicina irreverente’

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Foto: Orlando Amador Rosales

El especialista se desempeña como hematólogo líder en una de las clínicas de Barranquilla, donde suele lucir un ‘look’ casual alejado de la bata blanca. Uno de sus sueños es tener un centro hematooncológico y de trasplante de alto nivel.

Loraine Obregón Donado - Instagram:@soyloraineo
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Hoy por hoy podría suceder que alguien con estereotipos vea a Alfonso Ardila caminar por la calle y de inmediato su mente lo relacione con el prototipo de un músico rockero. Pero, lo cierto es que su realidad es otra. 

Nació en Barranquilla, por tal motivo sustenta que siente un amor empedernido por esta tierra, a tal punto de declararse defensor de su cultura. Es apasionado por la vida y por su oficio como hematólogo y es, además, visionario infatigable y perseguidor de lo inusual.

Si él tendría que resaltar algunos aspectos de su personalidad, con seguridad diría que son la alegría, el carácter acérrimo, la lealtad y la perseverancia. Adicionalmente, afirmaría que cuenta con principios que lo llevan a defender la verdad y la justicia.

Ahora, si hay una palabra que se ajuste a lo que en esencia es como profesional de la Medicina, sería la irreverencia. Es incluso la que brota por sus poros cada vez que articula palabras. Dice que todo parte de un principio basado en que el buen médico además de ser el que más sabe y quien técnicamente es fuerte, es también el que cuenta con un alto grado de humanidad y de empatía.

“Cuando hablamos de ser más humano nos referimos a la cercanía con los pacientes. La medicina convencional suele ser distante, por ejemplo, la sola bata blanca del médico genera una barrera con el paciente, por algo existe la enfermedad ‘hipertensión de la bata blanca’. Y es que hay un formalismo que deja de lado los abrazos y los besos, una idea que ha sido fundada en las facultades y en la misma sociedad. Por tanto, yo no uso bata y así logro tener cercanía con el paciente que viene a mí para que lo ayude a salir adelante en medio de la enfermedad”.

Para él los estereotipos están desfasados. De hecho, con su estilo casual de camiseta, jean, tenis, piercing en la oreja derecha, seis anillos en sus manos, cabeza rapada y barba abultada busca tumbar la idea de que el buen médico es el que atiende sus consultas en camisa, corbata, zapatos mocasines y bata. 

Sus antebrazos portan a diario 15 manillas que le permite rememorar algunos lugares, otras toman un valor de sanación, poder, fuerza, esperanza incluso resurrección “de pacientes muertos en vida”, pues muchas han sido obsequios de quienes han librado alguna enfermedad catastrófica.

“Cada vez que me pongo una manilla es para mí un aliciente que me permite levantarme cada mañana y decirme a mí mismo que debo continuar con mi misión, y que así como he salvado a quienes tengo en mi brazo hay muchos que me esperan”.  

Alfonso es el primer médico de su familia. De pequeño siempre tuvo afinidad con la Biología y con todo lo relacionado al funcionamiento del cuerpo. En el presente, lo que más le impulsa a seguir en este campo es la cercanía que le permite tener con la gente.

Por otro lado, es docente de la Universidad del Norte y de la Universidad Libre. En la primera dicta el módulo de Hematología en pregrado y posgrado; y en la segunda es el coordinador de semilleros investigativos en Medicina y coordinador de la parte investigativa de los estudiantes de posgrado.

Sus estudios. Al cursar Medicina tuvo claro que se especializaría en Medicina Interna, un campo que a su juicio se torna difícil, pero que deja de serlo cuando hay pasión por lo que se hace. El área de la Hematología nunca estuvo en sus planes. Asegura que llegó a este al recibir una beca, al mes de cursarla deliraba de placer al ver las células a través del microscópico.

“Gracias a mi desempeño en la carrera me ofrecieron una beca para ir a Europa y fue cuando me formé en trasplante de médula ósea. En Chile fui pionero de los diez primeros trasplantes en el Servicio Público Chileno, de hecho hay un paper en la revista Médica de Chile en la que publicamos la experiencia. También hice parte de la Comisión de Trasplante en el ministerio de Salud de Chile y, luego, por razones familiares regresé a Barranquilla”.

Alfonso busca acabar con estereotipos. Por tanto, en sus consultas suele atender con vestimenta casual.

Como barranquillero asegura que es tiempo de que a la ciudad la miren con más respeto en materia de medicina. Cree que existe un alto nivel técnico que vale la pena resaltar. 

Hace dos años se desempeña como líder de hematología de adultos en la unidad de Hematooncología de la Clínica Portoazul, en el que ayudan a muchas personas de la ciudad y de la Región Caribe.
“Mi sueño es que Barranquilla llegue a tener un centro hematooncológico de prestigio a nivel nacional e internacional. Ya tenemos el talento, los conocimientos y somos gente pujante, así que tenemos que creer en lo nuestro y me la estoy jugando para que la ciudad tenga un centro de excelencia”.

Su persona. La hematología para Ardila es una de las ramas de la Medicina más duras en cuanto a dramas humanos. En esta trata enfermedades que dañan el ADN de las personas, como la leucemia, los linfomas y los mielomas, entre otros. 

Reconoce que en más de una ocasión, al ver las lágrimas y la desesperación de sus pacientes, ha llegado a quebrantarse, pero dice que la vida y la academia les ha enseñado a mantener un comportamiento que le permite sobrellevar sin desvanecerse. Dice que no ha perdido la sensibilidad, pero trata de manejarla haciendo un acompañamiento al paciente, empatizando con su dolor. Afirma que si han agotado todos los recursos de curación, los acompaña en el proceso de la muerte y asiste a su sepelio.

Su misión es hacer trasplantes de médula ósea en la capital atlanticense. Por lo tanto, realiza un proceso de divulgación, pues considera que cuenta con el conocimiento, la pasión y la fuerza, solo resta que algunas personas se sumen para que inviertan y apoyen esta iniciativa que tiene como fin salvar vidas.

Puntualiza que cuenta con dos grandes héroes: sus pacientes que luchan contra el cáncer y su mamá, que siempre lo ha impulsado a seguir en la lucha.

Estudios de Alfonso Ardila...

Es médico cirujano de la Universidad del Norte (1994-2001), médico internista de la Universidad de Chile (2007-2010), hematólogo de la Universidad de Chile (2010-2012) y trasplantólogo de Médula Ósea en el Hospital Clínic de Barcelona (2013-2014). También se formó en trasplante haploidéntico en Italia (2014-2015).

Se sensibiliza con...
“El dolor de mis pacientes me quebranta, sin embargo sobrellevo todo empatizando con ellos”.

Para él...
“La medicina más milagrosa está en un abrazo, un saludo fraterno y en saber escuchar”.

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