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Que Ha Pasado Con 28 de Septiembre de 2019

El quehacer de Carmen Guerra que ‘embellece’ sin bisturí

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Foto: Billy Betancour

La cesarense es cosmetóloga y dueña de un centro médico estético. Es fiel creyente de que se puede lograr resultados sin recurrir a intervenciones quirúrgicas.

Loraine Obregón Donado - Instagram:@soyloraineo
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Aunque el origen de Carmen Julia Guerra, de 40 años, está arraigado en el departamento del Cesar, podría atribuírsele la denominación de ‘hija adoptiva de Barranquilla’. Ella reconoce que es en esta ciudad donde se abrió camino en la educación superior y donde logró materializar su empresa. 

Su presente está enmarcado en la cosmiatría y la cosmetología, ejercicio en el que se mueve como pez en el agua y que disfruta con el paso del tiempo. 

Hoy día rememora que en 1995, cuando su hermana decidió estudiar Medicina, su mamá se encargó de direccionarla para que se formara en Derecho, concretamente en la Universidad Libre seccional Atlántico. 

“Cuando terminé la carrera, de inmediato empecé a trabajar en el departamento de cartera de una empresa, durante dos años. Luego me fui para Bogotá a hacer una especialización en Derecho Administrativo y mientras esperaba ese tiempo surgió en mí el interés de hacer un curso de Moda y Alta Costura, pero mi madre me hizo caer en la cuenta de que me gustaba el tema de los masajes, así que averigüé y para mi sorpresa no se trataba de un curso, sino de una carrera técnica de cinco semestres, así que hablé con mi mamá, decidí empezarla y dejé de lado lo de la especialización”.

Al regresarse a Barranquilla ingresó al Instituto Ricardo Manzur, donde desarrolló la cosmetología, dando vía libre a su gusto innato por los cuidados de la piel. Al culminarla trabajó con Ricardo Cabello por tres años, luego contrajo nupcias con su actual esposo y se independizó.

En 2009 comenzó un sueño que hoy es más que una realidad y que lleva por nombre: Centro Médico Estético Carmen J. Guerra.

Carmen posa junto con su hijo Abraham, de dos años, y su hija Miranda, de seis.

“En mis inicios recuerdo que hice todos los tratamientos desde mi casa, en un cuarto. Luego se fueron uniendo varias amigas y, a través del tiempo,  fuimos ganando muchas clientas, lo que me exigió buscar un sitio cómodo, donde pudiera seguir atendiéndolas, y fue así como, en 2012, arrendé la casa en la que actualmente funciona mi empresa”.

En la actualidad cuenta con un grupo de trabajo que está dividido en: una nutricionista, siete cosmetólogas, un médico alternativo, uno general y otro estético.

Califica su profesión como alegre, con la que puede brindar bienestar y satisfacción a las personas que buscan resultados positivos para beneficiar su autoestima. Añade que en su emprendimiento manejan tanto la medicina alternativa como la estética, mientras la primera trata el origen de cualquier patología, trabajando de adentro hacia afuera; la segunda está dedicada a la parte corporal, previniendo y brindando una tecnología con la que se puede  conseguir resultados sin recurrir a un bisturí.

“En los años que llevo con mi empresa me he dado cuenta que pude materializarla gracias a Dios,  a la disciplina constante y el trabajo arduo. He tenido que luchar mucho y he trabajado para ganarme la mejor publicidad que es el voz a voz. En mi centro he tenido la oportunidad de atender a empresarios y a personalidades como Sebastián Viera, Martha Villalba, Viviana Rincón, Karime Mota y Claudette Abuchaibe, entre otros (...) a mi parecer, hoy día desarrollar un negocio resulta ser un poco más fácil gracias a la existencia de las redes sociales”.

Carmen asegura que su tiempo libre se lo dedica a sus dos hijos: Miranda, de seis años y Abraham, de dos, quienes disfrutan departir en el parque. 

Por otro lado, enfatiza en que tiene claro que su profesión es cosmetología pero, a su vez, también es abogada, así que critica a aquellas cosmetólogas que “irresponsablemente buscan meterse en el campo de los médicos”.

“En el ámbito de la estética hay muchos que quieren abarcar todo. El cirujano plástico quiere ser médico estético inyectando ácido hialurónico, el médico estético quiere ser cirujano plástico haciendo cirugías, la cosmetóloga quiere ser médico estético aplicando sustancias que no deberían y es algo inaceptable. Yo como abogada y como cosmetóloga respeto mucho la integridad de mi paciente, así que quienes trabajan conmigo tienen claro cuál es su rol y su papel, teniendo en cuenta sus profesiones. No permito que hagan cosas que no tienen que ver con su perfil”. 

Sobre su profesión...
“Me encanta mi ámbito profesional porque en este puedo darle bienestar a todas las personas”.

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