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Que Ha Pasado Con 17 de Febrero de 2018

Carolina Duncan, una payasa que alivia heridas

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Foto: César Bolívar

Carolina Duncan posa sonriente y con su indumentaria de la payasa Coi Coi, con sus clavas de malabares en mano.

Loraine Obregón Donado - Instagram:@lore013

Es de Barranquilla y está radicada en Oakland, California. Su trayectoria en el ‘clown’ le ha permitido tocar corazones de víctimas de la guerra.

Una nariz redonda de caucho rojo y un sombrero del mismo color son los accesorios favoritos de la Barranquillera Carolina Duncan. La alegría y la inocencia, sus mejores cualidades. De hecho, son dos de los atributos que conjuga cada vez que deja sus vestiduras de mujer de 35 años para personificar ante un público a la payasa Coi Coi.
 
Cursó tres semestres de Comunicación Social y Periodismo, además de dos de Psicología en su tierra natal. Atraída por las Artes Escénicas llegó a Bellas Artes donde realizó  un semestre de Teatro. 
 
A lo largo de esta etapa hizo parte de la productora La Esquina del Cine y del programa Mirada juvenil, entre otros proyectos en los que ejercía como entrevistadora. Al incursionar en el teatro conoció a personas que la enfocaron en las clases de payaso, espacio que fue vital para descubrir su pasión por ese personaje jocoso.
 
Es instructora y artista de clown (payaso) y malabares, formación que adquirió, durante un año, en el conservatorio de payaso Circus Center de San Francisco, Estados Unidos. Luego recibió formación con enfoque en mimo, payaso y máscaras neoclásicas, por tres años, en el conservatorio de teatro Flying Actor Studio.
 
“Cuando conocí el teatro descubrí un mundo que me abrió las puertas de lo que yo buscaba. El teatro tiene la capacidad de generar catarsis y cambios impactantes en los seres humanos”.
 
El payaso. Estima que la característica principal del payaso es la resiliencia. Dice que es autónomo y suele cuestionar los estereotipos sociales y personales. “Es como dejar que el mono sea libre, porque el payaso corre de un lado a otro y no necesita de una lógica. Él vive en un mundo de lo absurdo, pero muestra una realidad profunda”.
 
De este adopta en su personalidad la inocencia y la alegría.
 
Duncan también es profesora de yoga de la risa, certificada el año pasado en San Francisco. En sus clases reúne a un grupo de personas para que se rían sin motivo alguno, simplemente activando la respiración y haciendo ejercicios de contacto visual con los participantes y jugando a ser niños.
 
“Hay personas que dicen que no se ríen porque no tienen sentido del humor y no se trata de esto. La risa es la respuesta física que, incluso, los bebés tienen a partir de los cinco meses. Es innata, solo hay que provocarla y darse cuenta que es contagiosa”.
 
Cree en el poder de la risa para relajar, estimular la actividad cardiaca y, a su vez, hacer que la sangre circule hacia el cerebro de forma fluida. 
 
Y como en escena el payaso ríe, pero detrás del show nadie conoce sus tristezas, revela que las largas jornadas de funciones, dormir poco y levantarse desde temprano para nuevamente adoptar el personaje de payaso, significa una paradoja: “ser un personaje que entretiene en escena, pero por dentro un poeta que lleva sus tristezas”.
 
Hoy día ha podido ser clown humanitario, lo que le ha dado espacio para estar en zonas de guerra, como por ejemplo Grecia. Allí conoció a niños refugiados de la guerra de Siria, a quienes les regaló alegrías con su arte.
 
“Esta experiencia me confrontó, me inspiró y me movió a continuar, porque soy muy empática. También estuve en el Salvador trabajando con sobrevivientes de la guerra, que no cuentan con sus extremidades y me mostraron las bombas con las que les habían cercenado partes de su cuerpo, pero yo estuve ahí, alivianando un poco su dolor a través de mi personaje de payaso”.
 
Su filosofía es “el corazón no se rompe sino que se expande”. En ese orden de ideas, explica que cada vez que ve a una persona con una experiencia fuerte y siente que el corazón le duele, piensa en la capacidad de amor y bondad que le genera. Es esto lo que no la detiene y le da fuerza para seguir en su labor. 
 
Practica yoga, medita y malabarea para recargarse y luego transmitir. Desde hace 15 años está radicada en Oakland, California y cuenta con 10 años de profesión. Ha trabajado con circos independientes en Estados Unidos, con circos privados, circo físico y circos tradicionales, este último en Italia.
 
Cree con convicción que al mundo le hace falta más risas. Se trata, según cuenta, de dejar a un lado lo que los medios de comunicación y las redes sociales les inyectan a las personas, de ver la realidad de una forma distinta y encontrar algo que genere sentimientos mágicos. 
 
El monociclo es una de las herramientas que usa Carolina en cada función.
 
Menciona que ser payaso mujer es complejo. “Se debe a que los hombres de cierta forma se han apoderado de este personaje a lo largo de los años. A la mujer le ponen a que haga lo bonito y lo ridículo lo adoptan ellos, porque consideran que no es el rol de la mujer. Es un machismo enraizado como reflejo de la cultura. Hasta en esto la mujer ha sido marginada, pero ya está cambiando un poco”.
 
Un proyecto. En la actualidad prepara un montaje de la adaptación de la obra Círculo de tiza Caucasiano, escrita por el dramaturgo Bertolt Brecht. Esta adaptación será desde el punto de vista del payaso, en la que resaltará la bondad, fidelidad, fortaleza y coraje. 
 
“Es una obra para todas las edades, que da espacio a lo absurdo y lo que te sorprende. En esta mi papel es de payaso y seré el personaje principal. La historia es contada a través de varios aspectos visuales y artes plásticas. El director de la obra es Hugo Morales. También tendremos música de un compositor teatral, trabajaremos con la tradicional del Caribe”.
 
Adelanta que el debut de la obra será en marzo. Colegios y sitios aledaños de los departamentos de Bolívar y Magdalena la podrán ver. En abril será en la ciudad, luego continuará en Brasil y  el resto de países de Latinoamérica. 
 
Su concepto del ‘clown’...
“Un payaso es como dejar que un mono sea libre, porque si corre no necesita de una lógica”.
 
Como payasa...
“Las situaciones difíciles me confrontan, me motivan y me animan a seguir en mi labor”.

 

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