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Perfil 21 de Julio de 2018

Willi Ospino y su mejor definición de vivir

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Foto: Archivo particular

El venezolano en el Centro Cívico de Lima, Perú.

Sharon Kalil

Si de viajar se trata, uno de los conocedores y amantes de explorar nuevos horizontes es Willi Ospino Caballero, de 36 años, quien tomó en 2015 la decisión de recorrer Latinoamérica después de decepcionarse de los altibajos económicos de su trabajo. 
 
Este barranquillero de corazón, nacido en Venezuela, le dio un giro a su vida para enfocarse en lo que ha amado “desde siempre”: visibilizar a las personas a través del periodismo.  
 
“Un día pensé —voy a apagar todas las luces y me voy a viajar— pues una de mis mayores motivaciones era lograr lo que hago ahora: conocer lugares, personas, comida y difundir todo sobre otros países a través de mi página www.williospino.com”, contó.
 
Willi hizo varios cursos de inglés, servicio al cliente, relaciones interpersonales. Además estudió locución para radio y televisión en la Academia de arte y cultura del Caribe y, por un tiempo, publicidad.
 
“Toda mi formación estuvo relacionada con la comunicación aunque no pude estudiar en sí la carrera ya que los precios de los semestres eran muy elevados en las universidades privadas”, dijo. 
 
Willi, que piensa que viajar es “la mejor definición de vivir”, disfruta recorrer lugares desconocidos en soledad pues“la aventura se intensifica y se puede cumplir con la razón que incentivó el viaje”, por el contrario, con otras personas puede limitarse o dar paso a que ocurra algún problema.  
 
Recordó, por ejemplo, que en el primer destino de la aventura que emprendió desde enero del 2016, Ecuador, fue acompañado de una amiga con la que “no hubo una gran convivencia” por lo que al final terminaron separados. 
“Después de eso todo fue increíble ya que conocí a muchas personas que me ayudaron. Al parecer la gente piensa que si estás acompañado ya tienes la ayuda de tu grupo”, recordó.
 
Por eso, le recomendó a las personas que quieran recorrer el mundo “definir con quién lo quieren hacer y cuál es el propósito del viaje pues hay muchas diferencias entre hacerlo solo y acompañado de la pareja o la familia”.
 
De Ecuador resaltó la belleza del centro histórico de Quito, donde duró cuatro días. Luego se aventuró a Guayaquil donde conoció las playas y se impresionó por los magnificos atardeceres y la gastronomía.
 
Su siguiente destino fue Perú, lugar en el que se dejó “atrapar” por la ciudad de Lima donde vivió por cinco meses. 
 
“Me pude quedar en Lima porque hasta trabajo me ofrecieron  (...) conocí un periodista que le gustó mucho mi labor y mi perfil. Ese es un lugar muy bueno para vivir pues estuve siempre en paz”, dijo. 
 
Resaltó que en esta ciudad durante las dos primeras semanas descubrió muchos manjares tradicionales del país. “Me enamoré de la comida y faltó mucho por probar”.
 
Por otra parte, después de la Ciudad amurallada y las playas de Cartagena, su “lugar en la vida” es Cusco al ser una ciudad “que te abraza y contempla mucha historia y naturaleza”.
 
“Inicialmente el viaje no estaba encaminado a algo turístico pero es imposible que no sea así pues el camino fue grandioso entonces te pierdes y haces lo que todos hacen, tomarte fotos(risas)”.
 
 Luego, Willi pasó su cumpleaños subiendo a Machu Picchu, una experiencia que para él representa una de sus más grandes aventuras.
 
“Pasé una tarde increíble subiendo y sudando en una montaña de tres mil metros (...) fui solo y me llevé unos globos para hacer una foto de cumpleaños. En ese lugar conocí a un montón de chilenos y argentinos que me celebraron el cumpleaños”, recordó.
 
De Machu Picchu viajó a Brasil en agosto del 2016 para gozar de las Olimpiadas y conocer más de la cultura de este país suramericano.
 
“Trabajé en un restaurante en Cusco e hice un voluntariado en un hostal para reunir dinero y viajar a este país. Viaje cinco días por tierra, me lo propuse y llegué a Río de Janeiro justo para la inauguración de las justas. Quedé muy sorprendido por el comportamiento de todas las personas y de la ciudad que está diseñada para recibir a muchos turistas”.
 
Willi se quedó a vivir en Brasil por varias razones: una familia de amigos que lo han “conquistado”, una pareja sentimental y la “vibra positiva del país que trabaja por superar la desigualdad, racismo y otras diferencias”.
 
Aunque Willi disfruta visitar sitios turísticos, lo que más lo motiva es experimentar la cotidianidad de las poblaciones y difundirla al mundo a través de su proyecto web, que próximamente también estará en un programa de radio.

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