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Perfil 26 de Octubre de 2019

Valeria Correa Martelo y su toque estético en las fiestas infantiles

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Foto: Sergio Jiménez Ciro

La joven cartagenera cuenta cómo dedica la mayoría de su tiempo en la organización de eventos en varias ciudades del país. También habla de los obstáculos que se presentan el ser emprendedora.

Octavio De La Hoz Pérez @octaviodelahoz
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Antes de estudiar Comunicación Social y Periodismo, Valeria Correa Martelo intentó formarse como administradora de empresas, en Cartagena. Sin embargo, se dio cuenta que su pasión no estaba en dicha carrera. La cartagenera recordó que en una visita rutinaria a Barranquilla nació su interés por los medios y las cámaras, así que decidió cambiar de ambiente y de universidad.

“Siendo honesta, cuando inicié los estudios en Comunicación Social y Periodismo no me llamaba mucho la atención, pero le agarré el gusto a medida que avanzaban los semestres. Me di cuenta que es un gran complemento para mi emprendimiento”.

Por otro lado, a sus 15 años, nació su pasión por la decoración de eventos gracias a su quinceañero, en el que se encargó de hacer los arreglos y crear la temática. Al principio, según comentó, su padre no quiso que ella fuera la encargada de decorar, pero terminó accediendo a su petición y así, dice, resultó siendo una de las celebraciones más recordadas por la familia.

Su amor hacia los niños fue un factor determinante en la vida de Valeria para inclinarse a la decoración infantil. “Cuando mis sobrinos tienen la oportunidad de verme, son los primeros en correr y abrazarme. Desde que nacieron me ha gustado tener un vínculo cercano con ellos”.

Decorando momentos

Hace cuatro años, Valeria emprendió un viaje a Estados Unidos para estudiar ingles. Allí trabajó medio tiempo cuidando niños y, según contó, los primeros fueron los hijos de una compañera de estudio. Ese trabajo, recordó, fue la motivación que la impulsó a traer una idea de emprendimiento a Colombia.

“Al regresarme al país me quedó en la mente esa grata experiencia de convivir con niños. Sin embargo, primero comencé a trabajar en una empresa  de unos amigos y estudiaba por las noches, pero las jornadas eran muy agotadoras, así que preferí centrarme en mis estudios”.

Luego de esto, la joven de 23 años decidió poner en marcha su propia empresa de decoración de eventos que llamó con su nombre. Sus primeros clientes fueron los dueños de una compañía donde trabajó años atrás.

“Mantuve un contacto cercano con ellos y una vez, mientras conversábamos, me contaron que su hijo iba a cumplir dos años y la persona que les decoró el primer cumpleaños no era tan buena. Me ofrecí a ayudarlos y les hice una celebración que les encantó”.

Desde hace tres años, la joven cartagenera se dedica a organizar toda clase de eventos como cumpleaños, fiestas infantiles y bodas, pero destacó que lo que más disfruta es la decoración de cumpleaños infantiles.

Entre sus diseños para niños destacó el uso de colores fuertes y monocromáticos. Además, el recurso de incluir a personas disfrazadas de los personajes favoritos de sus clientes y los shows con muñecos para entretener a los asistentes.

“Siempre que estoy hablando de la decoración con los papás, el niño está ahí y también opina sobre su fiesta. Me encanta esa comunicación constante que mantengo con ellos, pues son mis mejores clientes”.

Obstáculos

En voz de Valeria, los primeros meses del inicio de su proyecto fueron difíciles porque, según dijo, emprender requiere de muchos sacrificios, además en esa época había finalizado una relación.

“El primer año a uno le toca hacer su nicho mercado. Varias veces me tocó hacer descuentos, realizar eventos gratis y poner de mi propio bolsillo para que la gente me conociera. Gracias a Dios siempre tuve el apoyo de mi hermana”.

Valeria se describe como una persona que ha luchado frente a las adversidades que implica emprender. Según contó, sus padres estaban inseguros al momento que comenzó en el mundo de los eventos porque temían que dejara los estudios y no consiguiera un empleo.

“Ellos me cuidan mucho, pero solo querían que terminara mi carrera para buscar un puesto de trabajo con el típico horario de ocho horas. Esa es su visión de vida perfecta, pero no era lo que yo quería para la mía”.

A pesar de esto, Valeria contó que los retos y obstáculos están para superarse. Se considera una mujer agradecida con la vida y que lucha día a día por conseguir sus sueños.

“Al principio nadie cree en ti y eso lo puedes corroborar con cualquier persona exitosa. Aunque el mundo te diga que tú no puedes hay que mentalizarse en sacar lo mejor de nosotros”.

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