EL HERALDO SUSCRÍBETESuscríbete a EL HERALDO
El id es:node/151076
Perfil 15 de Diciembre de 2018

Un equipo en pro de la nutrición de niños y ancianos del barrio El Ferry

El usuario es:
Foto: Orlando Amador.

Antonieta Russo, Malka Irina León, Irene Insignares, Mónica de Donado y Margarita Arenas hacen parte de la Fundación Pan y Panela, que beneficia a niños y adultos mayores de esta zona de la ciudad.

Daniela Murillo Pinilla @DanielaMurilloP
Compartir:

Todo comenzó en la universidad. Cuando un grupo de amigos nos unimos para acompañar a Monseñor Tamayo a hacer visitas en los barrios vulnerables de la ciudad. Él nos empezó a inculcar esa necesidad de ayudar y nos sembró esa semilla de servir”, mencionó Antonieta Russo al referirse al origen de la Fundación Pan y Panela. Manifiesta que la consolidación de este proyecto se debió gracias al esfuerzo de jóvenes que, a pesar de tener personalidades y proyectos distintos, decidieron trabajar “con una misma vocación de servicio” con el propósito de “aportarle algo significativo a los demás”. 

“Cuando nos graduamos y ya todos estábamos trabajando nos dimos cuenta de la necesidad que estaba pasando mucha gente de la ciudad. Como nuestros recursos no eran muchos, empezamos brindando pan y agua de panela a varias comunidades. Nos organizamos formalmente como fundación en el 2005, por eso decidimos que ese debía ser nuestro nombre. A partir de esta fecha empezamos a dar almuerzos y nos pusimos en la tarea de crecer cada vez más”, explicó Antonieta. 

En total, la organización sin ánimo de lucro cuenta con 18 miembros, pues aseguran que “poco a poco se han ido añadiendo nuevos integrantes en el camino”. Tras su constitución como fundación, decidieron que era el momento de concentrar sus esfuerzos en una comunidad en particular. Eligieron el barrio El Ferry y, en la actualidad, alimentan diariamente a 300 niños y 50 adultos mayores  de este sector en el Centro de Integración Social La Milagrosa. 

“Esta es una zona con altos índices de violencia y delincuencia. La nutrición es nuestro proyecto bandera, pero además de esto los niños del barrio también reciben un apoyo psicosocial y psicoafectivo, un trabajo integral en el que, junto a sus padres, tocamos temáticas como el maltrato infantil y los problemas que se derivan del alcoholismo y de la drogadicción. En las tardes también se les refuerza la lectura y la escritura”, afirmó Malka Irina. 

Durante el año, organizan actividades para celebrar el retorno a clases, el Día del Niño, las primeras comuniones, el Día de los Angelitos, la fiesta de Navidad y los cumpleaños de cada mes. Debido a que cada vez hay más “niños y ancianos que requieren ayuda”, han creado distintos proyectos con el propósito de recoger recursos. Cada año organizan un bingo al que asisten dos mil personas y desde hace tres años lideran la Gran Parada de la Luz en la temporada navideña. 

Antonieta, Malka Irina, Mónica, Margarita e Irene anhelan compartir el legado de la fundación con las nuevas generaciones. 

“Como sabemos que diciembre es una época enfocada en los niños nos pareció que este era el mes pertinente para realizar esta actividad. Es un desfile muy llamativo lleno de carrozas, trineos y música. El pasado 8 de diciembre se realizó la edición de este año y tuvo una duración de dos horas y media. Contó con la presencia de 3 mil artistas y bandas del distrito. Es una bonita manera para recoger fondos y fortalecer el espíritu navideño”, contó Mónica. 

Para estas cinco mujeres de “corazón barranquillero” su recompensa más grande ha sido poder ser testigos de la evolución y el desarrollo de la comunidad del barrio El Ferry. Aseguran que los niños que empezaron ayudando en el 2005, en la actualidad “ya son mayores de edad” y hoy día se han convertido en una ayuda para la fundación pues colaboran con los voluntarios en las distintas actividades. 

“Ver la transformación de los niños y los ancianos es increíble. Ver la alegría que tienen en su corazón no tiene precio. A pesar de estar pasando por momentos difíciles son muy agradecidos. Los niños con los que trabajamos tienen sueños y anhelan poder tener una profesión. Quieren ayudar a sus familias y ellos saben que sí se puede salir adelante”, estableció Malka Irina. 

Según ellas, la amistad que comparten los distintos miembros de la fundación se ha convertido en una herramienta que fortalece la misión de la organización. Manifiestan que se han convertido en el apoyo del otro. 

Como una de sus misiones es crecer en voluntarios, una vez al mes invitan a distintas personas para que conozcan el proyecto en el barrio, pues reconocen que aunque están beneficiando a una gran cantidad de niños y adultos mayores, “la necesidad crece cada día”.

“Soñamos con tener una sede más grande en la que podamos recibir a más personas y donde se puedan desarrollar un mayor número de actividades. Este año tenemos pensado organizar una noche de boleros para recaudar fondos. En un futuro, queremos enseñarle a la comunidad sobre proyectos de emprendimiento con el fin de que ellos puedan explorar alternativas para sostenerse económicamente”, explicó Malka Irina. 

En la actualidad, la labor de la Fundación Pan y Panela ha empezado a trascender a “las nuevas generaciones”. 

 “Nuestros hijos se están vinculando a esta iniciativa. Queremos que los jóvenes lideren también esta misión. Es un trabajo de equipo”, puntualizó Antonieta. 

Mensaje enviado Satisfactoriamente!
REPORTAR UN ERROR O SUGERENCIA
Ir a EL HERALDO