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Perfil 22 de Junio de 2019

“Soy auténtica y para serlo tengo que ser libre e independiente”

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Foto: Néstor De Ávila

La samaria Rita Fernández, hija adoptiva de Valledupar, es la primera mujer en asumir el cargo de presidenta de Sayco. Contó detalles de su vida personal y profesional.

Sharon Kalil - @sharondkalil
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La samaria Rita Fernández Padilla escogió desde hace muchos años el seudónimo Armonía para componer e interpretar la música que nace en ella al imaginar los lugares inspiradores que descubre y, luego, condensa en su mente.

Su cercanía con las melodías surgió desde muy pequeña, pues su madre estudió piano y luego se dedico a la enseñanza de este instrumento, y su padre tocaba el triple, la guitarra, la bandola, entre otros. La herencia musical también la recibió por parte de sus primos, quienes eran violinistas y guitarristas.

Así pues, Rita desde los cuatro años empezó a estudiar música y a escuchar los más sobresalientes sonidos de Europa, Norteamérica y Latinoamérica.

“Mis padres eran muy selectivos con la música, así que mi formación fue muy buena (…) en mi casa jamás se escuchaba el vallenato, así que tuve mucha guerra por parte de mis padres cuando quise ingresar al vallenato”.

Desde que tenía 13 años visitaba con frecuencia la tierra en la que reside actualmente: Valledupar. Aseguró que se enamoró del calor humano de su gente, de los paisajes, del río Guatapurí y de los lugares aledaños “que son muy pintorescos y tienen una ternura que se transmite y se respira”.

Debido a este amor, participó en el concurso para seleccionar el actual himno de Valledupar, que se institucionalizó en enero de 1985, del cual resultó ganadora por unanimidad. Unos versos que le otorgaron, como resaltó, el honor de ser hija adoptiva de esta tierra.

“Escuchaba los conjuntos vallenatos cantando y me parecía muy lindo, las gente era muy feliz. En una de mis visitas me ofrecieron un cargo en la Casa de la Cultura. Tenía la negativa de mis padres, pues ellos no querían que me quedara acá. Fui un poco desobediente y decidí quedarme, tal vez porque sentía mucho amor por la música”, recordó.

 Se quedó en esta ciudad en la que ha interpretado el piano, el acordeón, la guitarra, ha compuesto melodías y ha escrito y cantado versos.

“Una de mis pasiones en la música es navegar en los diferentes géneros y ritmos, que son infinitos. A mí me encanta saborear el bolero, el bambuco, el pasillo, la cumbia, el porro y el vallenato. Por otro lado, escuché mucha música clásica en casa, así que me encanta la música cubana, la francesa y la española. Pienso que los ritmos no son malos, los compositores sí lo somos cuando manejamos equivocadamente las melodías”.

Después de ser directora encargada de la Casa de la Cultura de Valledupar, fui elegida recientemente como presidente de la Sociedad de Autores y Compositores Sayco, la primera mujer en la historia en asumir este cargo.

“Me siento muy bien con este rol porque amo esta sociedad, vengo como miembro del consejo directivo trabajando y adquiriendo una cantidad de estrategias para mejorar la calidad de vida del compositor. Pretendo crear una conciencia de respeto y valoración por los derechos de autor”.

Sobre su vida personal, manifestó que lo más importante en su vida es Dios, pues para ella, Él genera momentos bellísimos en su vida. “Aun cuando no soy mujer de estar metida en la iglesia, tengo una conexión muy intensa con ese divino maestro, con ese ser superior. No tengo hijos y nunca me casé, porque creo que no nací para casarme. Estuve a punto de hacerlo muchas veces, con fecha de boda y todo, pero para una persona como yo habría sido un fracaso el matrimonio”.

Se describe como una mujer noble, sentimental, sensible, susceptible, generosa, tierna, compasiva, a la que le encanta la paz y la armonía.

“Soy una mujer auténtica y para ser auténtico uno tiene que ser libre, independiente, y el matrimonio es prácticamente un acto en el que entregas la libertad. No me gusta el libertinaje, soy una persona muy disciplinada, esa es mi naturaleza, pero es una disciplina que manejo con total libertad”.

Su más reciente composición fue lanzada ayer y se titula Melodías clásicas vallenatas, un formato con 10 obras en las que ella interpreta el piano, mientras que la artista Natalia Bedoya, su voz. “Es un aporte que enriquece el género vallenato. Es un vallenato multicultural”.

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