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Perfil 29 de Septiembre de 2018

Ricardo Manzur y su estrecha relación con los quirófanos

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Foto: Orlando Amador Rosales

Con una sonrisa, el doctor Ricardo Manzur recuerda todo lo que ha sido su carrera profesional.

Loraine Obregón Donado - Instagram:@soyloraineo

Hace más de 30 años ejerce como cirujano plástico, y en el presente trabaja en la Fundación Reina Catalina, interviniendo a pacientes con malformaciones congénitas.

Como meditabundo, el cirujano plástico Ricardo Manzur direcciona sus ojos hacia un punto fijo y luego sonríe para traer a colación, en medio de una entrevista, aquel recuerdo que le permite tener presente porqué decidió formarse profesionalmente en Medicina y más tarde especializarse y recibir un doctorado en Cirugía Plástica.
 
Menciona que de pequeño sintió el deseo de conocer a fondo sobre la ciencia que estudia la vida y la salud de las personas. Más tarde, al adquirir cierta madurez intelectual, optó por la especialización y el doctorado en mención, pues, a su parecer, esta “era un área de lo quirúrgico mediante la cual podía llevar a cabo procedimientos que permitirían una mejoría en el aspecto físico facial y corporal de las personas”. 
 
Sus primeros pinitos los dio a los 25 años, al ser nombrado jefe de residentes en el Hospital Universitario Antonio Pedro. Allí tuvo a su cargo 120 residentes y adquirió, además de una amplia experiencia en lo quirúrgico, aprendizajes sobre la importancia de respetar a sus semejantes, a brindar una buena atención a los pacientes y a comprender que la parte académica y científica cobra gran relevancia en su oficio.
 
En el presente, Manzur cuenta con más de 30 años de experiencia como cirujano plástico, tiempo en el que pudo crear, en 1984, el Instituto Ricardo Manzur, lugar donde realizó sus primeras cirugías estéticas. Después asegura que le apuntó al proceso de formación de las primeras cosmetólogas de la Región Caribe y posterior a esto publicó, en 1985, el libro Manejo cosmetológico del pre y post operatorio en cirugía estética.
 
Resalta que también logró publicar tres ediciones de la revista Nueva Era, que contuvo artículos del área de la Cirugía Plástica, y más adelante hizo otras publicaciones de textos en diferentes libros y revistas.
 
Desde su óptica cree que en el ámbito de las cirugías plásticas está cobrando gran relevancia el tema de la seguridad del paciente, lo que le parece acertado en su profesión, debido a que le permite a los expertos obtener resultados satisfactorios en los pacientes.
 
“Es importante tener seguridad y manejar el control sanitario en el lugar donde se realicen las intervenciones quirúrgicas, lo que debe ser regulado por el Ministerio de Salud y controlado a través de auditorías lideradas por la Secretaría de Salud Departamental o Distrital. Además, resulta vital que contemos con los implementos adecuados y, sobre todo, que el paciente, cuando se decida por algún proceso, indague y busque a un profesional con conocimientos, experiencia y con quien logre tener empatía”.
 
Cabe mencionar que en la actualidad es jefe del servicio de cirugías plásticas de la Clínica Reina Catalina y de la Universidad Simón Bolívar; además, es el fundador de la Fundación Reina Catalina, en la que se dedica, junto a otros colegas, a operar a pacientes de escasos recursos que presentan malformaciones congénitas como fisura labial y palatina, entre otras.
 
Aunque ha vivido innumerables anécdotas con pacientes y gran parte de su tiempo lo ha dedicado a su trabajo, da a conocer que en alguna etapa de su vida, su profesión no pudo desligarla de su familia, de modo que en un momento tuvo que mediar una situación particular al lado de su hija.
 
Manzur asegura que su trabajo le da la satisfacción de ayudar a los demás.
 
“Mi hija a los 22 años quería realizarse un conjunto de cirugías plásticas aprovechando que yo era cirujano plástico, así que me tocó guiarla más que como cirujano, como un padre. En ese instante me di cuenta que su deseo era impulsado por algunas amistades, de modo que a partir de ahí rectifiqué que muchas personas optan por estos procedimientos al estar influenciadas por el entorno y no por un deseo propio, lo cual resulta preocupante”.
 
Rescata que, indudablemente, en el ejercicio de su oficio lo que siempre debe primar es la ética profesional, así que para él resulta importante que cualquiera que sea el método quirúrgico que elija el paciente este debe ser realizado por un experto acreditado, con titulaciones en Cirugía Plástica y con una experiencia que pueda ser comprobada. 
 
Por último, Manzur aclara que “el paciente debe tener en cuenta que en cualquier cirugía pueden presentarse eventualidades que se salen de las manos y que no tienen nada que ver con la capacidad del cirujano plástico como las infecciones, entre otras complicaciones”. 
 
Sobre los quirófanos...
“Es vital que en estos espacios haya seguridad para el paciente y control sanitario”.
 
Una crítica...
“Me preocupa ver a personas que optan por cirugías estéticas influenciadas por sus amistades”. 

 

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