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Perfil 25 de Mayo de 2019

Pilar Garavito lleva en su ADN el amor por la familia

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Foto: Orlando Amador.

La barranquillera es una de los cinco genetistas que hay en la capital atlanticense. Es docente, directora del programa de Medicina de Uninorte, pero asegura que, ante todo, es “esposa y mamá”.

Daniela Murillo Pinilla @DanielaMurilloP
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Tras un día de múltiples ocupaciones, la gran recompensa de la barranquillera Pilar Garavito es recibir al final del día un abrazo “rompe costillas” de su hijo Andrés Felipe y de su esposo Luis Antonio Rojas. 

Para ella, la familia es una prioridad. Asegura que tuvo una infancia “muy feliz” en la que siempre primó “el amor y el diálogo”. Cuenta que en el hogar en el que creció la educación era vista “como un motor para la vida”. Es por ello que desde que se encontraba cursando sus últimos años de colegio, Pilar ya tenía claro a qué quería dedicarse profesionalmente. Lo suyo siempre fue elegir una profesión que tuviera vocación de servicio. Escogió la Medicina y desde que le apostó a esta carrera tuvo claro cuál sería una de sus misiones en la vida: ayudar al otro y contribuir a mejorar la calidad de vida de la sociedad. 

“Decidí ingresar a la Universidad del Norte. Con el paso del tiempo sentí que era vital poder enfrentarme a nuevos retos. Cuando se me presentó la oportunidad de hacer mi internado, decidí hacerlo en el Hospital San José de la Universidad del Rosario. Después, hice mi año rural”, contó.

Tiempo después, empieza a cursar su maestría en Biología con énfasis en Genética Humana en la Pontificia Universidad Javeriana. Tenía 23 años y nunca pensó que mientras vivía esta experiencia académica conocería a quien hoy día es su esposo. “Recuerdo que de inmediato sentí que era el amor de vida, un hombre maravilloso y quien ha sido una persona incondicional”, explicó. 

Se casaron y se fueron a vivir a Barranquilla. Estando en su ciudad natal se vinculó a la Universidad del Norte, un espacio donde ha podido articular, desde hace 23 años, “la academia con la investigación”. 

Rol de mamá

Pilar cuenta que cuando supo que estaba embarazada de su hijo Andrés Felipe, sintió que la vida le estaba “sonriendo”. 

“Sin embargo, fue una etapa difícil porque mis papás fallecieron durante mi embarazo. Mi papá cuando tenía tres meses y mi mamá muere el mismo día que nace mi hijo. Viví dos emociones fuertes al mismo tiempo: tristeza por sus partidas, pero mi hijo significó una gran alegría. Él fue un nuevo amanecer”, estableció. 

Afirma que siempre ha estado junto a Andrés, como una guía y amiga. Para esta barranquillera es muy importante haber tenido la oportunidad de transmitirle a su hijo los valores que ella aprendió de sus padres. 

En su tiempo libre, Pilar aprovecha para descansar y compartir con la familia. Con su hijo, Andrés Felipe, disfruta ver documentales y series de televisión. 

“Mi modelo a seguir siempre fue mi padre, quien siempre nos enseñó en casa el valor de la rectitud, la transparencia, la honestidad y el respeto. Mis roles más importantes siempre han sido ser mamá y esposa. Uno en la vida puede lograrlo todo, siempre y cuando haya disciplina, compromiso y pasión”, contó. 

Con el paso de los años y, tras enfrentarse a la maternidad, sintió que era hora de alcanzar una formación en un nivel más alto. Se propuso estudiar un doctorado en Genética Molecular y Neurociencias, aplicó a la convocatoria de becas Fulbritght Colciencias y fue elegida. Recibió el apoyo de su familia y se mudaron juntos a Piscataway, New Jersey (Estados Unidos) durante cinco años para sacar adelante su formación doctoral en la Universidad Rutgers. 

Entrega a la medicina

La genética fue el campo que capturó el interés de Pilar, pasión que en la actualidad se ha convertido en su proyecto de vida. 

“Recuerdo que todo empezó cuando estaba trabajando en un hospital hace unos años, antes de haber cursado mis estudios de posgrado. En aquella época había llegado un genetista a atender unos casos de niños que habían nacido con malformaciones. Empiezo a interesarme por esta labor y me comienzo a enamorar de la genética clínica, una especialidad con un campo muy grande. Años después mi tesis doctoral estuvo orientada a identificar regiones y genes candidatos para el autismo”, manifestó. 

El grado del doctorado fue uno de los momentos más especiales de su carrera. 

En la actualidad, es una de los cinco genetistas clínicos que tiene Barranquilla. Además, es la directora del programa de Medicina de la Universidad del Norte, coordinadora de un doctorado en Ciencias Biomédicas, investigadora y docente universitaria. 

“Mi misión es educar a futuros profesionales con una formación académica sólida en la medicina. Pero lo que más me interesa es que sean buenas personas, que tengan un alto sentido social, que sean éticos, cálidos y tengan un buen trato a sus pacientes. Soy exigente con ellos, pero también conmigo misma. Se trata de crear líderes que impacten nuestra sociedad”, puntualizó.

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