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Perfil 15 de Agosto de 2020

Persistencia, unión y convicción, las claves del éxito de Cristina y Claudia Sánchez

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Foto: Daniela Murillo

Las barranquilleras crearon una empresa de alimentos saludables que tiene presencia en más de 40 ciudades del país. Con Gente Caribe compartieron su camino de luchas y sueños.

Sharon Kalil - Instagram: @sharondkalil
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En la cocina de la casa familiar de Claudia y Cristina Sánchez desde 2014 se siente y se respira un aroma saludable. Desde entonces ‘‘pedalean’’ en equipo para llegar a los hogares colombianos con alimentos típicos del Caribe, pero con ingredientes beneficiosos para la salud.

Las barranquilleras confiesan que nunca imaginaron incursionar en la industria de los alimentos, incluso las carreras que decidieron estudiar: Claudia, Ingeniería Industrial, y Cristina, Comunicaciones y Administración, en apariencia no van de la mano con esta. El hecho de vaticinar las tendencias de La Arenosa, teniendo en cuenta las de Miami, donde vivieron, fue la que las impulsó a convertir su casa, desde hace más de cinco años, en un centro de producción de waffles, deditos y empanadas saludables, entre otros productos.

‘‘En el 2014 empezamos a construir una idea de negocio. Incursionamos en un mercado virtual, donde vendimos de todo un poco: nueces, semillas, harinas, cereales, etc. Recuerdo que mi mamá ya estaba un poco desesperada porque teníamos toda la casa como una bodega llena de alimentos, así que decidimos incluirla para que fuera parte del proceso: empezó a hacer unos waffles integrales con harina de amaranto, entre otros productos, y fueron todo un éxito’’, recuerda Claudia.

Rápidamente DelOrigen, su empresa, llegó a ciudades como Medellín, Bogotá y Cartagena. A pesar del éxito, las hermanas deseaban tener un producto estrella que no pudiera faltar en ninguna mesa colombiana, así que empezaron un proceso de investigación. 

‘‘Un día estaba sentada en un restaurante típico y me di cuenta que un alimento que todos tenían en sus mesas eran los deditos, así que iniciamos con nuestros deditos integrales congelados, y hoy día contamos con toda una línea de congelados’’, agrega la ingeniera.

Ahora bien, en 2018 Cristina viajó desde Estados Unidos, donde trabajaba, para radicarse nuevamente en Colombia y crear alianzas con diversos almacenes de cadena. ‘‘Estamos muy orgullosas de nuestro trabajo, creo que esta historia puede inspirar a muchas personas, teniendo en cuenta que es un proyecto que empezó en casa, sin ningún tipo de conocimiento previo ni experiencias en alimentos. Hoy día nuestros productos se encuentran en más de 40 ciudades del país con más de 400 diferentes puntos de venta’’.

Ahora, con la experiencia que han adquirido a través de los años, se preparan para una nueva fase: exportar sus productos a Panamá, Estados Unidos y Perú. ‘‘Todo ha sido muy bonito. El crecimiento ha sido orgánico, aunque se ha dado rápido. Hemos trabajado mucho y pasado por procesos extensos para ser parte de muchos supermercados’’, dice Cristina.

Respecto al plano profesional, cuentan que uno de sus mayores logros ha sido tener un espacio en el Aeropuerto Internacional El Dorado, donde –destacan- representan a la Costa colombiana. ‘‘Entramos al aeropuerto 20 días antes de que iniciara la cuarentena, por lo que fue un golpe fuerte detenernos. No hemos visto esta situación como un fracaso, hemos aprendido mucho. Igualmente, aún tenemos nuestro punto de venta allí y estamos esperando que lo abran para seguir atendiendo a los colombianos’’, cuenta Cristina.

El camino para emprender.  

De acuerdo a Claudia lo más difícil a la hora de crear su emprendimiento fue entender que no estaba realmente lista, pues no tenía una guía. ‘‘Hoy día la gente que está empezando emprendimientos preguntan qué hacer, y realmente esto no se trata de clases, no tiene pasos. Nuestro caso fue muy empírico y orgánico. Tuvimos claro a dónde queríamos llegar, pero no cómo hacerlo, y fuimos aprendiendo poco a poco’’.

Agrega que empezar la empresa desde casa también tuvo dificultades, pues no hallaba límites entre la familia y el trabajo. ‘‘Todavía sigue siendo un reto para nosotras encontrar esa línea que divide las dos áreas porque todos trabajamos en la empresa. Es difícil pensar en la familia sin tener en cuenta la empresa y al contrario’’.

Para Cristina, uno de los retos más grandes ha sido el generar credibilidad ante la familia, conocidos, entidades financieras y proveedores, ‘‘por ser jóvenes’’.

‘‘Creo que no importa la edad que tengas, el alcance o el capital, si tienes una idea debes desarrollarla, meterle empuje, amor, pasión y convicción. Hemos pasado por muchos altibajos y situaciones difíciles, que hoy por hoy nos dan risa, pero que superamos. El proceso inicial no siempre tiene que ser bonito y especial, también tiene fracasos y muchas luchas, por eso hay que ser persistentes’’.  

Uno de los propósitos de las jóvenes ha sido salvaguardar tradiciones culinarias, por lo que durante la cuarentena se unieron con la Gobernación del Atlántico y con el influenciador Camilo García para potencializar los talentos gastronómicos. 

‘‘Creamos la fundación Cambiando Vidas, que llegará a diversos corregimientos que preparan productos autóctonos de nuestra región para crear pequeños centros de producción. La idea es que las matronas puedan trabajar y vender sus productos a través de una marca que creamos y que se llama La Única’’.

Cabe destacar que ambas trabajan de la mano en la empresa junto con su hermano, Pablo, su padre, Orlando, y su madre, Julia.

Personalidades.

Claudia, de 31 años, se considera una mujer soñadora e innovadora. ‘‘Puede que no sea la mejor ejecutando las ideas, pues soy más creativa. Mi complemento perfecto es mi hermana, quien es una persona que tiene toda la energía canalizada en las metas que se propone. Ella magnifica las ideas’’.

Disfruta cocinar, investigar tendencias de alimentación, y es aficionada a la fotografía.

Por su parte, Cristina, de 26 años, se describe como una persona enérgica, soñadora, disciplinada y responsable. ‘‘A mí me gusta que me reconozcan por mi trabajo, que este hable por mí misma. Ser profesional resume muchas cualidades’’.  Desde sus tres años baila ballet, por lo que siempre ha sido su mayor pasatiempo. 

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