EL HERALDO
Facebook Twitter Instagram You Tube Google+
SUSCRÍBETE
El id es:node/151822
Perfil 09 de Marzo de 2019

María Alejandra Vengoechea entre las leyes, el baile y la labor social

El usuario es:

Foto: Orlando Amador

Aseguró que el núcleo de su vida es su familia y que todos los días se prepara física y mentalmente “para ser un excelente representante de Colombia”.

Sharon Kalil

La Primera Princesa de Colombia y Señorita Atlántico 2018 contó cómo ha cambiado su vida después del certamen, entre otros aspectos de su vida personal.

María Alejandra Vengoechea Cárcamo, Primera Princesa de Colombia y Señorita Atlántico 2018, sin dudar un segundo se define como una mujer completamente feliz.

La joven de 20 años de edad, oriunda de Cartagena y de familia barranquillera, aseguró que como mujer costeña es perseverante, arriesgada y amante del baile. “Gracias a Dios, que es lo principal en mi vida, he seguido un camino y un propósito para lograr ser feliz en todos los ámbitos: como reina, hija y estudiante”.

Ahora bien, precisamente por ser amante del baile no dudó en gozarse la temporada de carnaval en la ciudad y participar en eventos como la Guacherna y en el desfile del Carnaval Educativo, en Sabanalarga.

María Alejandra manifestó que ha tomado el modelaje como algo “extra” en su vida, mientras que bailar lo siente como algo “único”.

“Si bien no es lo mismo una reina del Carnaval que una reina de Belleza, tienen muchas cosas en común, entonces antes del Concurso Nacional de Belleza aprendí varios tips de Daniela Donado, reina del Carnaval 2007, quien es esposa de uno de mis primos”, contó.

Agregó que tomó como referencia la alegría que demuestra la reina del Carnaval en los eventos para llevarla al escenario del certamen. “El Carnaval es una época que nos une. No se sorprendan que me vean después como reina del Carnaval porque a mí me encanta todo eso. Si se diera creo que la esencia de mi reinado sería bailar los ritmos como la champeta y el mapalé de una manera elegante y estilizada”.

Por otra parte, aseguró que desde que se convirtió en Señorita Atlántico su vida cambió “del cielo a la tierra”, no solo respecto a su modo de actuar sino también por el hecho de convertirse en un ejemplo para niños y jóvenes.

“Cuido mucho más mi imagen para cada día ser mejor y para que todas esas personas que me tienen como referente tomen las cosas buenas y las apliquen en su vida”, dijo. 

Uno de los mensajes que quiere llevar a toda la población colombiana, bajo su cargo, es que “todo esfuerzo tiene su recompensa”.

De esta manera, su vida cambió de “una manera positiva” y ahora está segura que con su trabajo diario evolucionará en todos los ámbitos. Es por eso que desde que despierta se dedica a ejercitar su cuerpo en el gimnasio, luego asiste a clases en la Universidad del Norte, donde se prepara para ser abogada, y después se encarga de cumplir sus obligaciones en distintos colegios o lugares que ameriten su presencia.

“Todos los días me preparo física y mentalmente para ser un excelente representante de Colombia”, agregó la joven, que además de ejercitarse disfruta ir a clases de baile para moverse al son de sus ritmos favoritos: la salsa, el merengue y el reggaeton.

 También asiste a clases extracurriculares de literatura en la universidad, practica pasarela y cultura general.

Sobre sus proyectos a corto plazo sostuvo que lo que más desea es terminar su carrera académica y cursar clases de arte.

“Me gustaría adquirir experiencia como abogada, una carrera que me gusta mucho porque con ella se puede ayudar a las personas a solucionar sus problemas. Las leyes son las bases, pues tenemos un orden gracias a ellas y también dan paz. Además quisiera hacer prácticas como actriz y presentadora para tener ese tipo de conocimientos”.

Otro de los proyectos que la cartagenera tiene en mente es crear una fundación para niños de tres a cinco años, encaminada a encontrar sus talentos. “Hay mucho talento pero no hay quien lo impulse y quiero ser yo quien lo haga. Siempre lo he tenido en mente”, dijo.

Lo que más le gusta de su rol como Primera Princesa es compartir tiempo con niños y adultos en fundaciones, pues significa “llevarles un rato de felicidad a todos”. Aseguró que su gran función es llevar alegría a todos los rincones de Colombia y extenderle ayuda a las personas que la necesitan.

Como núcleo en su vida elige a su familia, quienes siempre la han apoyado en su reinado. “Mi mamá desde que estaba pequeña tenía claro que yo iba a ser reina, a ella le encanta todo eso. Mi papá también me apoya en todo, pues dice que esta es una etapa única en mi vida. Todos me apoyan porque creo que soy la única que ha sido Señorita Atlántico en toda la historia de la familia”.

En un futuro, María Alejandra se ve trabajando en una organización internacional a favor de los derechos humanos.

Mensaje enviado Satisfactoriamente!
Más de Perfil Más de revistas