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Perfil 07 de Marzo de 2020

Los niños con cáncer que volverán a sonreír gracias a Rachel Fontalvo

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Foto: Rachel manifiesta que uno de sus momentos preferidos es cuando es testigo de la sonrisa de los niños que ayuda.

La profesional en Diseño Gráfico expresa cómo creó la fundación que hoy lidera y ayuda a los niños con enfermedad terminal. En su primer evento asistieron más de 50 personas dispuestas a donar su cabello para poder hacer pelucas.

Jandy Aponte Leguízamo - Instagram: @Jayuaple
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Rachel Fontalvo sufrió una modificación de última hora en su proyecto de grado y eso terminó cambiando su vida y la de muchos niños con cáncer.

Su padre murió en 2013 por los estragos de esta enfermedad terminal, y aunque a la joven de 26 años y a su familia los acogió el dolor de la partida, ella nunca perdió su intención de ayudar a otros.

Todo inició cuando a principios de 2014 esta Diseñadora Gráfica empezó su tesis para poder graduarse. En febrero del mismo año decidió que su trabajo se basaría en la siembras de árboles, sin embargo, a medida que pasaba el tiempo, se daba cuenta que no era algo que “la completara”. Fue entonces cuando decidió crear otra tesis, esta vez, enfocada en la donación  de cabello.

“Recuerdo que todos mis compañeros de Universidad me preguntaban cómo hacía para hacer dos trabajos mientras ellos se trasnochaban haciendo solo uno”.

La barranquillera no dudó en exponerle la segunda idea a su profesora, quien curiosamente había donado su cabello unos meses antes. Un hecho que más que una casualidad, fue una señal para ella. 

Una vez aprobada la iniciativa, el proceso de investigación se llevó a cabo durante los primeros meses de ese mismo año. La búsqueda de fundaciones que apoyaran su propuesta, aunque fue compleja, tuvo sus frutos. Al poco tiempo, la entonces estudiante empezó a realizar eventos para recolectar pelo y dinero. 

“No fue fácil. Las personas creían que se trataba de cortar el cabello y entregarlo, pero existe una serie de requisitos que hay que cumplir. Muchos peluqueros ni siquiera sabían cómo se cortaba el cabello para una donación”. 

Para el mes de octubre de esa época, el parque Sagrado Corazón, ubicado en la ciudad de Barranquilla, fue testigo de los primeros pasos que daba esta Diseñadora con su proyecto Donar Sonrisas. Más de 50 personas asistieron a esta primera jornada de recolección, un hecho que dejó sorprendida a Fontalvo, quien había creado tan solo 40 certificados para los asistentes pensando que el evento no iba a tener mayor acogida. 

El cabello recolectado se envía a Medellín para crear las pelucas y posteriormente ser donadas a los niños que las necesiten . 

Algunos no dudaron en buscar a ‘Cheli’ - como le dicen muchos de sus allegados - para que asistiera a colegios y motivara a otros a donar. Después de unos meses, esta chica también consiguió el apoyo de una reconocida fundación a nivel nacional que trabaja con el Hospital Niño Jesús, enfocado en el cuidado de menores con cáncer. 

Aunque la primera entrega de las pelucas no fue del todo buena por un torrencial aguacero que impidió que muchos niños se trasladaran a reclamarla, Rachel resalta con agrado que pudo depositar toda esa atención a una niña llamada Eyline, que sí pudo llegar al lugar. “Las primeras 15 pelucas las entregué a la fundación encargada. Ellos luego se las dieron a los otros pequeños”. 

El proceso para donar sonrisas. Rachel manifiesta que su fundación se divide por ciclos. El primero consta del mercadeo, donde se divulga información del proyecto y buscan a las personas interesadas. También se adjuntan los requisitos que debe cumplir el pelo que se donará, como que no esté maltratado, que tenga un largo específico, etc. 

Cabe destacar que para lograr captar la atención de las personas, los integrantes de Donar Sonrisas crean coreografías y hacen presentaciones en lugares públicos, donde posteriormente entregan los folletos con todos los datos antes mencionados. 

En el segundo ciclo, se hace un evento mucho más formal donde se recolecta el cabello. Luego, se busca cumplir con el tercer proceso: enviarlo a Medellín para que hagan las pelucas. “Todo el dinero que se logra recolectar es invertido para costear las pelucas ya que son bastantes costosas”, señaló la joven. 

La última etapa es la ceremonia de entrega. Allí, las personas que donaron su pelo van con un acompañante y se encuentran con los niños que recibirán las pelucas. 
Para la profesional, en este espacio se evidencia “mucho amor”. 

Próximamente, iniciará un nuevo proceso que constará en preguntarles a los pequeños cuál es su pelo deseado, y conforme a las características. Actualmente cuenta con 18 nuevas.

A su vez, destaca que entre sus objetivos se encuentra ayudar no solo a los más chicos, sino también a los adultos por medio de otras técnicas como la recolección de tapas o la donación de comida.

Rachel Fontalvo asegura que ser testigo de la felicidad de los niños al recibir el pelo es una de las sensaciones más fuertes. Con lágrimas sobre sus mejillas cuenta aquellas anécdotas que la marcaron en medio de un proceso que no ha sido fácil, pero que la motivan a continuar trabajando e insistiendo. Todo con el fin de seguir donando sonrisas. gc

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