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Perfil 21 de Diciembre de 2019

Lilian Hani: diseño, emprendimiento y persistencia

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Foto: Orlando Amador

Es barranquillera, mamá de un niño de cuatro años y una incansable emprendedora. Señala que los “tropezones” hacen parte de la carrera cuando se quiere ser empresario. El secreto, agrega, está en aprender de ellos y no desistir.

Alejandro Rosales Mantilla
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Ni la psicología, ni los cinco semestres que alcanzó a cursar, ni la tradición de médicos en su familia fueron suficientes para mermar las ganas de Lilian Hani Hernández de convertirse en diseñadora. Así lo recuerda y lo narra mientras recoge algunos juguetes que su hijo de cuatro años dejó regados en la sala de su apartamento, en el norte de Barranquilla. “La sala le pertenece, es como su salón de juegos”, dice Merce de Hani, la feliz abuela del pequeño que cada cierto tiempo da una vuelta y mira a los periodistas que entrevistan a su madre.

Lilian luce jean y blusa negra. Es rubia, alta, tiene los ojos verdes y habla rápido, pero con claridad. Así, claras, también son las ideas que tiene sobre el diseño, su empresa, su nuevo proyecto y los consejos que da a los que deseen emprender en Colombia.

Antes de empezar a hablar de diseño y negocios hace una pausa. Señala que es “carnavalera, familiar y por estos días anda “24/7 en modo bebé”, aprovechando al máximo los espacios para no abandonar su proyectos empresariales.

Precisamente la cercanía con la maternidad llevó a Lilian a crear la marca Minis, concentrada especialmente en decorar espacios para los más pequeños, en un principio con cojines. 

Pero antes de llegar a este, su más reciente emprendimiento, es necesario contar el camino que recorrió de “estrellones”, triunfos y casualidades que permiten decir que no está improvisando.

Después de cursar cinco semestres en la Universidad del Norte, Lilian le hizo caso a su instinto creativo y se fue a estudiar a la escuela de Diseño de Modas de la Universidad Autónoma del Caribe.
Lilian cursó la carrera, se la “gozó” de principio a fin y se graduó. Con el título en mano, como miles de barranquilleros, se fue a Bogotá a probar suerte. 

Trabajando en una empresa en la capital del país, en el área de mercadeo, se le presentó una oportunidad y se le prendió el bombillo. Recuerda que los uniformes que esa empresa tenía no le gustaban, no le parecían funcionales. Eran incómodos, en pocas palabras.

“Acababa de hacer mis prácticas y tenía 20 años. Me enteré que había una licitación y pedí permiso para postularme. Curiosamente mi primer contrato fue a hacer unos uniformes para el Carnaval de Barranquilla. De todos los que licitaron en Bogotá, nadie conocía mejor el Carnaval que yo. Ese fue mi primer contrato, a la empresa le gustó mucho y empecé a trabajar. Esa compañía tiene varias marcas y seguí produciendo uniformes para su portafolio”.

Ese hecho sucedió hace 15 años y hoy Lilian tiene una empresa consolidada que se concentra en diseñar y producir uniformes para empresas. Su nombre es Uniformes Corporativos.
Agrega que el plus de sus diseños es la funcionalidad, estilo y comodidad de los uniformes que crea.

Así pasa también con Minis. En la parte textil, describe,  “los cojines son creados con telas totalmente suaves, antialérgicas no tienen ningún tipo de accesorio” o algo que se le agregue que sea molesto o represente peligro para los niños.

“Hay que pensar que cuando ya el niño cumple el año va a querer coger todo y se lo va a poder llevar a la boca, entonces son cosas seguras, bonitas y decorativas”.

Como es normal en la vida de cualquier emprendedor, el proyecto de Lilian no siempre ha descansado sobre un cojín. Los tropezones han estado a la orden del día, los préstamos con los bancos, las ayudas familiares, la impotencia y los momentos en los que la fe termina dando frutos. 

“Muy seguramente cuando tienes tu emprendimiento te vas a tropezar,  te vas a estrellar como me ha pasado, pero hay que insistir, hay que emprender, ya sea a los 20, a los 30, a los 40, nunca es tarde (...) El mundo necesita más emprendedores, personas con mentes más abiertas”, señala Lilian, mirando a los ojos y gesticulando poco, abrazando cojines Minis, soñando en grande.

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