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Perfil 01 de Febrero de 2020

Ligia y Katia: memoria de dos carnavales de antaño

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Foto: Orlando Amador Rosales

Katia Nule y Ligia Salzedo conmemoran los 25 y 50 años, respectivamente, de haber sido reinas del Carnaval de Barranquilla. Las dos contaron detalles de sus reinados y compartieron cómo estos cambiaron sus vidas.

Loraine Obregón Donado - Instagram:@soyloraineo
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De niña Katia Nule despertaba en su habitación con la ilusión de ser Reina del Carnaval de Barranquilla. Contra viento y marea, ese sueño se le cumplió hace 25 años.

“Mi papá en un principio no quería, así que en varias ocasiones me tocó decir que no. Lo hablé con mi mamá y ella me dijo que en 1995 yo sería la reina, que no me preocupara por mi papá porque ella lo conversaría con él. Sin embargo, se terminó enterando de mi designación a través de EL HERALDO”, relata entre risas.

En cuanto a Ligia Salzedo, dice que recuerda el día de su nombramiento como si hubiese sido ayer, a pesar de que el calendario le demuestre que han transcurrido 50 años. Afirma que fue el 29 de octubre de 1970, cuando tan solo tenía 18. Dice, además, que fue un reinado “espectacular”, en el que contó con el apoyo de su madre y sus hermanos quienes, además de estar presentes en su fiesta, bailaron y gozaron hasta el cansancio.

Ella atesora en su corazón el día de su coronación, justo cuando hizo presencia en tarima, abrió su vestido de pavo real y de fondo las voces del público entonaban el himno de Barranquilla al unísono. También le apasiona recordar la Batalla de Flores, que pudo gozar de principio a fin. Destaca que en ese momento las carrozas eran de mucho movimiento, así que la suya lucía como una flor que se abría y se cerraba. Su Bando fue leído en el Paseo Bolívar y las canciones que estaban de moda eran La Piragua y La Maestranza.

Katia, por su parte, asegura que su Batalla de Flores fue memorable. Dice que aunque se dio en un abrir y cerrar de ojos, se sintió conmovida debido a la asistencia masiva del público y la alegría de la gente. Respecto a su coronación, en esta lució un vestido hecho por la diseñadora de modas Amalín de Hazbún, que tituló ‘Barranquilla esplendorosa’. 

 “En mi reinado vinieron muchas orquestas porque había música todo el tiempo. En este me dediqué a rescatar la figura del Rey Momo, que estaba dormida y no se usaba. Mi rey fue Enrique Salcedo, un artista impresionante, quien me acompañaba a todas partes”.

Otro de sus propósitos fue crear el Desfile del Rey Momo, que en la actualidad sigue institucionalizado. A su vez, hizo realidad los Sábados de Reinas, pues los viernes no daban abasto.

“Yo me lo gocé de principio a fin, así que mi experiencia no la olvido. Todos los días visitaba a un grupo folclórico diferente, a un barrio distinto, a los hacedores y a las emisoras de radio para invitar a la gente a que se gozara el Carnaval. Yo creo que todo esto no me resultó difícil porque siempre me ha gustado el desorden, disfrazarme y contagiar de alegría a los demás”.

En lo que respecta a Ligia, durante su reinado se trazó la meta de que los barranquilleros se disfrazaran, por tanto, lideró una campaña en la que invitaba a la gente que tenía un disfraz extra en casa a que lo donara.

“El que no tenía disfraz recibía, durante mis recorridos, alguno. Cuando iba a las casas de las reinas populares activaba una sirena y la gente salía corriendo, la verdad era muy emocionante. Y aunque no existía la figura del Rey Momo, se podía gozar del Reinado Internacional del Carnaval, en el que participaban mujeres de todas partes del mundo. Este ya no existe”.

Nunca olvidará los Viernes de Ligia. En estos su casa se vestía de fiesta y lucía como una caseta. 

Hoy día Ligia se sigue gozando el Carnaval, pero tiene presente que se “encuentra quemando” sus “últimos  cartuchos” porque, como todo en la vida, “ha ido quemando esta etapa”. 

“Ya yo me lo he gozado mucho y puedo decir que lo más lindo de ser reina es el cariño que se recibe de la gente. También permite que uno madure”.

Katia, que tiene 48 años y es administradora de empresas, apunta que se siente agradecida con el Carnaval, pues al ser reina tuvo la oportunidad de entregarlo todo a Barranquilla, de conocer las necesidades de las comunidades, de aprender a llegar a los barrios y de “manosear” con cariño a las personas. Al final del día, toda esta experiencia resultó siendo vital para que mucho tiempo después de su reinado llevara a cabo su trabajo como Primera Dama en tres ocasiones: en el Atlántico en 2003, y en Barranquilla durante los periodos 2008-2011 y 2016-2019.

“Cuando fui Primera Dama me di cuenta que ayudar a la gente y mejorar la calidad de vida de los demás es lo más satisfactorio. En ese rol hice eventos y obras que beneficiaron a la población infantil, a los habitantes de la calle, a las mujeres y a los adultos mayores. Ahora estoy dedicada a los negocios familiares”.

Ligia, que tiene 68 años, relata que luego de ser reina trabajó durante tres décadas en el sector financiero, así que de momento se encuentra pensionada. A diario se ejercita en el gimnasio, y disfruta tanto sembrar plantas como pasar los fines de semana en una casa que tiene por fuera de la ciudad.

En el presente Katia ve el Carnaval como la fiesta más importante de Colombia. Agrega que es la festividad que todos los barranquilleros llevan en la sangre, así que cada vez que escucha un millo su cuerpo hace lo suyo y ejecuta movimientos que la hacen vibrar. Asimismo, explica que es una fiesta que se vive con alegría, en paz, en la que la ciudad se olvida de los estratos sociales.

Una de las anécdotas más jocosas que le dejó el Carnaval es la que relata su esposo Álex Char. Según él, la vio por primera vez en su Batalla de Flores, bailando y saludando a la gente, mientras que él se decía a sí mismo que ella llegaría a ser la mujer de su vida.

Estas barranquilleras coinciden en que se siguen considerando carnavaleras empedernidas. Katia dice que ella es de las que no perdona ningún evento de la festividad, que se disfraza con una pollera y que se goza el recorrido de La Guacherna. 

“Nosotras estamos dichosas de que en esta celebración nos haya tocado juntas porque compaginamos muy bien y porque nos hemos hecho muy amigas. Yo era amiga de su mamá y aunque no la había tratado, ahora que he tenido la oportunidad puedo decir que es una niña maravillosa, que tiene  un gran sentido de la alegría”, cuenta Ligia con un brillo especial en sus ojos.

Ver que el tiempo ha transcurrido les genera a las dos mucha nostalgia, pero a la vez alegría. Concuerdan en que ser reinas ha sido una de las mejores etapas que han podido quemar y gozar  azotando baldosa.

El próximo jueves harán presencia en la Fiesta de polleras y disfraces a favor de la Fundación Germen de Paz, que tendrá lugar en El palacio de cristal. Allí serán homenajeadas.

Katia asegura que le gusta contagiar a la gente de alegría, andar en el “bonche”  y bailar hasta el cansancio.

Más sobre Katia Nule...

En la actualidad la empresaria se dedica 100% a los negocios familiares. También se encuentra recuperando el tiempo al lado de sus hijos. Es de las barranquilleras que disfruta escuchar música, bailar cualquier ritmo, viajar para conocer de muchas culturas y “comer rico”. Cumplir 25 años de haber presidido las carnestolendas es para ella un honor y le resulta emocionante.

Según Katia...
“El Carnaval es la festividad que todos los barranquilleros llevamos en nuestro ADN”.

Ligia se considera una mujer feliz, “amiguera”, que disfruta del tiempo en familia y del cariño que la gente le expresa.

Más sobre Ligia Salzedo...

Esta barranquillera, que ama compartir tiempo con sus hijos y departir junto a sus amigas, encuentra fascinación cada vez que se dedica a decorar los rincones de su casa. Por otra parte, suele ejercitarse no solo yendo al gimnasio, sino también caminando. Ella dice que haber sido reina del Carnaval la ha llenado de muchas satisfacciones.

Para Ligia...
“El Carnaval de mi ciudad es lo mejor (...) yo siento y considero que como Barranquilla no hay dos”.

 

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