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Perfil 19 de Abril de 2014

“La poesía me hace vivir”: Fadir Delgado Acosta

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Foto: Orlando Amador

La literatura es el “pasaporte” con el que ha volado por el mundo y que ahora la llevará al VIII Encuentro Internacional de Poesía en México.

Inguel J. De la Rosa Vence / ingueldelarosa@gmail.com

Libros y pinturas rodean a la poetisa Fadir Delgado Acosta  al interior de la Casa de Hierro: su hogar, su fundación.

Desde ahí, la barranquillera genera procesos artísticos y forma públicos, convencida de que “el arte no da respuestas, sino preguntas”.

Escribir y leer, dos actos inherentes a su ser desde los 8 años, cuando su madre, la poeta Fabiola Acosta, le presentó a la poesía latinoamericana.

“La poesía llegó a salvarme”, expresa la periodista que pronunció su primera palabra a los 5 años y adquirió fluidez verbal con el ejercicio de la lectura.

“Cuando por fin pude hablar, era tartamuda, entonces mi mamá me ponía a declamar”, recuerda.

Poco a poco, Fadir enfrentó sus problemas con el lenguaje y superó esta debilidad en su paso por el grupo de teatro del Amira de La Rosa y por la cabina radial de Voz Infantil, hasta emprender su carrera por la Comunicación Social y Periodismo,  que estudió en la Universidad Autónoma del Caribe.

La poesía, un acto de silencio. “Me he tomado muy en serio el quehacer poético”, dice esta amante de las letras que toma al género lírico como la vida misma, como su única religión.

“Hoy no se rima, pero se ritma. Hay que cuidar la música, conocer a los (poetas) clásicos para saber cómo ellos lo hacían”, sugiere al tiempo que critica la superficialidad que percibe, hoy día, en la práctica de la literatura.

“Han confundido palabras bonitas con el ejercicio literario”,  dice y resalta la necesidad imperiosa de cuidar el lenguaje. “Hay que trascender lo personal hasta hacerlo colectivo, como dice una frase, si una imagen presente no te hace pensar en una imagen ausente, no estás haciendo nada”.

Aunque reconoce ser impulsiva, respeta la paciencia que exige la poesía. “Existe un afán por publicar y en ese afán la gente se atropella y se equivoca”, asegura la autora de La Casa de Hierro y El último gesto del pez.

exaltando la condición humana. En 2002, Fadir engranó sus ideas y reveló al mundo sus dotes de escritora con la públicación de su primer libro. A los 19 años logró reflejar cada aspecto del hombre “desde la metáfora de la casa”.

Luego, asumiendo el reto con un mayor grado de madurez, en su segundo libro recreó la figura del pez, presente en todas las mitologías universales.

“La ciudad es un acuario y nosotros somos los peces”, compara la poetisa desde su lírica metafórica en la que el mar es ese sujeto Caribe que merece ser abordado “desde la belleza más cruda”.

Estas reflexiones están visibles, no solo en sus libros, sino en diversos textos que han sido publicados en revistas literarias nacionales e internacionales, y compartidos por ella en festivales y encuentros culturales.

SU VIDA

Su pasión: “cocinar, es otra forma de escritura”.
Le gusta: La música tranquila y el sonido de los tambores.
Su necesidad: escribir y leer. “Olvidar un libro en casa, para mí es un caos”.
Su miedo: “Que un día me olvide de ser persona, que acabe mi espíritu de observación”.
Sus logros: ganadora de una Residencia Artística en Montreal, Canadá. Reconocimiento como Joven Sobresaliente en el Campo de las Artes en Barranquilla. Primer lugar en poesía en la VI Bienal de Noveles Escritores Costeños

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