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Perfil 10 de Enero de 2015

La movida natural de Andrés Felipe Marín

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Foto: Orlando Amador

La afición por el estilo de vida saludable, la agricultura y la superación personal se combinan para hacer de este barranquillero un emprendedor por excelencia.

Diana Sofía Polo
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El aspecto iluminado e impecable del apartamento de Andrés Felipe Marín refleja el bienestar interior que este            profesional en negocios internacionales ha cultivado a lo largo de los años, en los diferentes aspectos de su vida. Si bien tiene toda la apariencia de un hombre citadino, en realidad, posee una profunda conexión con el campo. Una que proviene de su niñez.

“Toda la vida me han gustado las fincas. Cuando estaba pequeño, mis vacaciones transcurrían entre cultivos de sorgo, algodón, el ganado y los caballos que habían en El Carmen y El Toco, los terrenos que mi familia tenía en Codazzi, Cesar”, dice con una mirada llena de confianza y una postura recta. Lo único que interrumpe su tono de voz pausado y la quietud del entorno es su celular, el cual suena constantemente.   

Aunque su niñez y adolescencia transcurrieron en Barranquilla, cuando cursaba tercer semestre de Administración de Empresas en la Universidad del Norte sintió la necesidad de independizarse, y por ese motivo se mudó a Estados Unidos. En este país ingresó a la Florida International University (FIU), en donde estudió Negocios Internacionales. Mientras tanto, dividía su tiempo entre múltiples trabajos que, aunque no le permitían estudiar tiempo completo, le posibilitaron construir una disciplina férrea y obtener una formación más completa como persona.  Estos elementos serían vitales para los múltiples proyectos que pronto emprendería.


Andrés es un estudioso de la superación personal. En su biblioteca abundan los títulos sobre esta temática, de la cual ha leído más de 150 libros.

“Trabajé como mesero, repartiendo hielo y lavando platos. Esta experiencia fue un gran reto y una curva de aprendizaje muy importante para mí”, cuenta Andrés Felipe. En 2006, año en que terminó sus estudios universitarios, empezó a probar suerte en el mundo empresarial.

Comenzó diferentes negocios, algunos exitosos, otros no tanto, y se vinculó al mundo corporativo. Durante esta etapa fue socio de mercadeo de Admirable,  una compañía aliada de restaurantes hispanos en Miami, que se encargaba de vender publicidad para los menús de estos establecimientos.

Aquí aprendió sobre comportamiento humano y del consumidor, dos de las temáticas que más le interesan. No obstante, pronto se daría cuenta de que su vida debía tomar otro rumbo.

De vuelta a Colombia, de vuelta a lo natural

Después de varios años viviendo en Estados Unidos, Andrés  Felipe sintió la necesidad de enfocarse en lo que su familia le había inculcado desde pequeño: el amor por la agricultura. Junto a su hermano Francisco, quien es dos años mayor que él, unieron ahorros y adquirieron unos terrenos para producir aceite de palma.

“Francisco y yo decidimos que queríamos sembrar una semilla en Colombia. Habíamos dejado todo atrás y sentíamos que era el momento propicio para empezar a crear un patrimonio en nuestro país.”, cuenta.

El proyecto inició cuatro años atrás y dos años después, debido a las exigencias del mismo, Andrés empacó sus maletas y se asentó de nuevo en Barranquilla. En conjunto con esta iniciativa, y en sintonía con la actividad agricultora, surgió Qunno, su línea de jugos funcionales y snacks veganos.

Cuenta Andrés que su afición por la alimentación sana surgió después de asistir a un seminario de Anthony Robbins, un reconocido motivador personal. Tras escuchar sus conferencias modificó drásticamente su alimentación, y al notar los cambios—tenía más energía, concentración y bajó de peso—este se convirtió en el único estilo de vida que quiso tener.

Con esta transformación aprendió a hacer jugos funcionales, es decir, bebidas que por sus combinaciones de ingredientes cumplen diferentes propósitos para mantener óptima la salud del cuerpo y de la mente.

El hobby que comenzó en la cocina de su casa se convirtió en un negocio cuyo crecimiento ha sido positivo desde que inició, el pasado julio de 2014 . “Empecé en mi máquina personal y contándoles a mis amigos que estaba haciendo estas bebidas.  Posterior a esto, me asesoré durante seis meses con diferentes nutricionistas y finalmente saqué la línea de productos”, explica.

La superación personal

Otro de sus grandes intereses, y una de sus motivaciones para trabajar día a día,  son las temáticas relacionadas a la superación personal y al conocimiento del comportamiento humano. Explica que ha leído más de 150 libros sobre estos temas. “En el momento en el que uno piensa que lo sabe todo y deja de aprender, en ese momento no sabes nada. A la mente hay que cultivarla constantemente”, expresa.

Asimismo, confiesa que instruirse sobre estos temas ha contribuido a llevarlo donde está. “Muchas veces no invertimos en nosotros mismos y ese es el peor error que podemos cometer si queremos ser exitosos y conseguir nuestros sueños”.

MUY PERSONAL

Admiro... A la gente que sabe de dónde viene.
Odio... Las personas presumidas. 
Hobbies... Hacer ejercicio y leer.
Una película... ‘La vida de Pi’.
Un libro... ‘Piénse y hágase rico de Napoleon Hill’.
Música... Jazz, boleros o electrónica.

Sobre El...
“Me apasiona el comportamiento humano; entender  por qué la gente hace lo que hace”.

Sobre El...
“Es importante invertir en uno mismo. Muchas veces no nos enseñan a perseguir nuestros sueños”.

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